martes, 20 de febrero de 2018

5 Martha exclamó, "¡Noli me tangere, homo!" v/vii*

5Martha exclamó, « ¡Noli me tangere, homo!»
v/vii
(De la miniserie, “Fulgencio y Martha”)
Se cumplen 59 años de dictadura comunista en Cuba
(En construcción)
… de la Democracia
"Una democracia,
no es en realidad más que
una aristocracia de oradores,
interrumpida a veces por la
monarquía temporal de uno de ellos"
Thomas Hobbes
“Un Asunto Cubano”

'A ciegas', hasta el Aeropuerto de Kendall

Alberto, un Playboy de la jet-set habanera
Igual sucedía en otros aeropuertos, radas, clubes, puertos  privados o militares del resto de la isla de Cuba. Tal era el caso de éste otro individual en vías de fugas. Un afortunado e inteligente cubano quien ‘nadaba en plata’ Limpio, en ropa casual por el apurillo, figura y facciones caucásicas. A todas vistas, una especie de gurupié des boîte de nuit (que no lo era) elegante, culto y de estampa fenomenal. Este, un verdadero Playboy de la jet-set isleña —se dijo, por fuentes anónimas e imposible de trazar el origen— que era de progenitores de origen vasco. De aquellos emigrantes adinerados escapados del Noráfrica por causa de la Guerra del Rift (1921-1927) Un conflicto semi colonial donde España utilizó por primera vez en tiempos de paz, tras recién concluida la I Guerra Mundial; la Iperita (gas mostaza) en contra de civiles; en este caso los bereberes en Melilla, Protectorado del Marrueco Español. Sucedió que Alberto, cuenta otra de las versiones, ahora le tocó a él personalmente huir también de su terruño actual, Cuba, con su familia entera, al igual que hicieron sus padres antes y no esperó por nada ni nadie para encaramarse y pilotear su avioneta propia, una Cessna monomotor;  desde el diminuto aeropuerto de Santa Fe, en la playa cercana homónima al oeste de la capital habanera.

Vestirse las calzas, jeans y tomar por las de Villadiego era decir la misma cosa. Su tarea auto impuesta: “arrancar, aunque sea casi a ciegas y volar sin parar hasta el Aeropuerto Ejecutivo Civil de Kendall, en el South West de Miami”, eran la misma cosa. Ya la máquina rodaba en ralentí a la marcha en baja hasta el final de la pista, donde el arranque definitivo que no era ni sería el último de esa misma noche y lugar, de otros fugitivos aunque debieran sobornar a la pequeña guarnición de rurales al cuidado de pistas y hangares. Precisamente allí, al final de la placa, se destacó a contraluz la figura vestida de blanco de quien hacía gestos con los brazos y una linterna, instándolo a que se detuviera. Alberto llevo el avión hasta el punto de arranque y no tardó en identificar a quien le pedía detenerse, y así lo hizo, frenando y apagando la máquina, ya caliente. Abrió la portezuela y Lacho se le acercó.

—Ámbia, ¿te vas y se la dejas en la mano, a mí, tu social? —le inquirió Lazarito en tono amistoso, a su “tycoon” y en cierta forma, su protector.

 Pero que ahora se le iba, perdiendo así las pagas mensuales y propinas en su cumpleaños, antaño y en Navidades, y al cual le cuidaba el avión. Lázaro le hacía mandados y otros trabajos, algunos no muy limpios y a veces, arriesgados.

 — Sí, Lacho. Mejor te quedas. Es un vuelo sin regreso. Como dicen los tuyos, 'me doi a la pira' Es que Martín y Oscar quieren esperar por lo que yo sé, de tinta fresca, que no tiene arreglo —le señaló Alberto y le extendió un fajo de billetes de 100 pesos cubanos, entonces, tanto o más valiosos que el dólar norteamericano.

 Alberto arrancó de nuevo la nave y Lazarito le hizo a un lado y con los gestos habituales le dirigió el avance hacia el despegue, como en otras tantas ocasiones y el remolino de aire le barrió a Lázaro dos lágrimas furtivas. Y éste se acordó del poema recitado siempre por José Ángel Buesa, mientras el Cessna se perdía en medio de la noche. Se acordó de su novia Queta y susurró melancólico, casi ridículo, sincero.

            —... no fue nada,  fue solo el viento y jamás lo sabrás —dijo quedo. Casi en un murmullo ahogado por el ruido del motor.

 Asombrado ante tanto dinero junto, para Lázaro, era un verdadero capital. Alberto, en su diplomática de cuero negro y otras dos maletas pequeñas, cuentan las crónicas del cabaret, llevaba entre tres y diez millones de USD, contantes y sonantes. Un dinero que era de su absoluta propiedad, libre de polvo y paja, ahorrado durante años, antes de que un americano mafioso, Lansky, acaparara el negocio de los casinos de juego en La Habana. En especial, la del cabaret “Tropicana” quien por ser uno de los tres dueños principales, estaba a cargo en todo lo referente al casino. Otros establecimientos similares diseminados en la urbe habanera y su periferia, se afectaron por los permisos concedidos por el gobierno de Batista a Lansky y otros, arribados a La Habana con sus tropas de seguridad y choque respectivas.
         En aquellos tiempos se hablaba de ese renombrado cabaret de fama mundial, con todas sus letras en mayúsculas. Porque desde muchos años  antes de ese esplendor, junto a sus socios, compraron la “Villa Mina” y sus terrenos circundantes, donde transformaron la vieja, pero elegante casona, en el suntuoso cabaret. Los otros dos codueños, indecisos ante la posible guerra por el poder de los nuevos inquilinos del Palacio Presidencial, la calle Refugio N° 1 en la Habana Vieja, por los guerrilleros de Fidel Castro y aquellos de otras facciones, decidieron tercamente permanecer varados en Cuba.

             —Hasta que Dios y San Lázaro así lo dispongan  —barruntó Oscar, quien decidió esperar mejores tiempos. Solo que esos días, nunca llegaron.

            Después del rugido del motor, "Lacho" vio cómo las luces de posición de su amigo y esperanza juntos se perdían en la madrugada con rumbo Norte.

 —Ay, "La Yuma", si pudiera.

Lacho suspiró desde el fondo de su alma, temeroso y entristecido. Pero no resulto su final pues, este otro habanero marianense debió esperar otros largos y azarosos 20 años, para escapar, cuando se produjo el inesperado ‘Éxodo del Mariel’, entre abril y octubre de 1980.

 Después de los insultos y maldiciones acostumbrados por los castristas, los nuevos hunos convirtieron el despampanante lugar de diversión, en su lugar favorito para el solaz y esparcimiento, además de trampa para los incautos, admiradores, fellow travellers, cómplices y visitantes curiosos. De modo igual, en Cuba permanecieron hebras de la clase media y alta, diplomáticos y el resto de la gente chic que se quedó revoloteando alrededor del régimen, subyugados o chantajeados por la añagaza guerrillera.

 Toda la estructura social, enseñanza y fe de la Iglesia Católica Apostólica y Romana sustentados durante siglos; entre otras tantas denominaciones, fueron devastados, prohibidos, sus templos, escuelas, conventos e iglesias cerrados y sus integrantes encarcelados o expulsados de Cuba, entre otros enemigos supuestos por los comunistas. Todos los afectados o en vías, permanecieron en espera solemne de que la crisis  denominada “Revolución Cubana”, solo se quedara en un vendaval de palabrería y disparates.

            Estos últimos fugitivos de transportes auto soportados, formaban la élite de los afortunados apilonados en el Campamento de Columbia; quienes disponiendo de medios propios, lograron ser avisados a tiempo por amigos y simpatizantes de los gubernamentales. Incluyendo también los propios oposicionistas moderados, temerosos de igual modo a los desmanes y saqueos desatados y ya anunciado como venganza y represalia, por la incipiente cáfila guerrillera.

   El éxodo, saqueos, arbitrariedades en la primera etapa y en la segunda, fusilamientos sin juicios, pliegos de acusaciones, jueces, tribunales ni atestados, continuarían en las semanas siguientes; aunque los fugitivos primeros, restringido a barcos y yates privados. A estos grupos de emigrantes irregulares, se les incorporaron los primeros desertores y desengañados con el teatro bufo castrista y la comunización de Cuba.

            Este segundo gobierno republicano, ahora de un matiz autoritario; implantado por el ex presidente Batista; a la fuerza; se había instalado primero de facto y después de jure; el 10 de marzo de 1952, inicio el momento en que la ‘Constitución de 1940’, quedó eclipsada y suspendida temporalmente. El nuevo gobierno, se amparó bajo los denominados "Estatutos" promulgados por los promotores del madrugonazo que sustituyó provisionalmente a la Constitución vigente de 1940; al derrocar por un coup d'état incruento al gobierno constitucional de  Prío Socarrás (1948-1952).

 Para ello, Batista echó a un lado la constitución y que él mismo generó, auspició, sancionó y puso en vigor, en uno de sus iluminados y mejores gestos como gobernante. Batista y sus seguidores, les ofrecieron a los cubanos, un sucedáneo casi inerte, en los ya implantados “Estatutos” Desde el punto de vista táctico, un paliativo, dado que alguna forma el nuevo régimen de manera “ética”, era imposible gobernar con todas las libertades y derechos, vigentes.

            El Dr. Carlos Prío Socarrás, quien fue electo Presidente de la República de Cuba bajo el ala del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), era a su vez sucesor y discípulo del conspicuo y avispado presidente que lo antecedió, Dr. Ramón Grau San Martín (1944-1948), al cual los Castro nunca pudieron sacar de Cuba. Cuando Grau propuso el entrecomillado de “auténtico” pretendió  alertar a la ciudadanía de que el nombre de su partido, no era simplemente un homónimo sino también homófono con el que fundó el apóstol independentista José Martí y Pérez,  quien además pretendía remodelar el espíritu nacional cubano con hechos, no con promesas y menos, con amenazas.

 Prío, todo un caballero, debía concluir su mandato constitucional en los meses siguientes al madrugonazo de Batista, en Junio de 1952, tras las elecciones convocadas. Defenestrador y defenestrado, paradójicamente, habían compartidos bancas en las filas oposicionistas anti-machadistas, cuando la Revolución de 1933. Ambos presidentes habían sido en la década del 30, líderes prominentes, el uno del antiguo Directorio Estudiantil Universitario (DEU) en la Universidad de La Habana, y el otro integrante de los grupos de revolucionarios castrenses que combatieron la dictadura de Machado.

¿Por fin qué?
En la realidad aplastante que representó el trauma social del 1 de enero de 1959, para los partidos políticos tradicionales; pudiera coincidir con el despertar bajo la tutela de otro gobierno cuasi militar y de facto, con un ex Presidente antaño general y ahora senador con ambos títulos, el cual trastocó la vida ordenada de los valores republicanos inherentes a una democracia cierta con todos los defectos y virtudes atañibles; pero con un Batista embelesado con la abominable medalla haber echado a un lado (su propia, única y excelente) “Constitución de 1940” El acto, resultó una desilusión para una buena parte de los ciudadanos, que casi ya habían olvidado las vicisitudes sufridas durante el último gobierno autoritario (dictatorial), que desembocó en el machadato. Cuatro lustros convulsos separaban ya la situación iniciada en 1953 con la de 1933, cuando este mismo Batista salió a la luz pública como uno de los líderes de la revolución antimachadista, finalizando su primer gobierno democrático (a carta cabal) rodeado del agradecimiento del pueblo ante su obra. Quizás lo más desconcertante para la opinión pública, resultando paradigmático y frustrante, fue que el mismo Batista quien auspicio la implantación la “Constitución de 1940“con una mayoría absoluta del electorado cubano, fuera la persona que se empinó y saltó sobre esa Carta Magna en aquella madrugada insólita del 10 de marzo de 1952.

 Aduciendo razones no claras, pero si absolutamente ilegales, Batista interrumpió el proceso democrático en marcha —ya con las elecciones presidenciales a puertas, en junio de 1952—, y había ejecutado su "madrugonazo" cuidando de que dicha ilegalidad se ejecutara (tal logró hacer) como una delicada práctica quirúrgica, incruenta. Este líder, entendió la inconformidad del pueblo en un sentido equivocado. De este modo demencial sentó las bases para el surgimiento del fenómeno castrista. Pero la táctica le falló, al no contar que la ciudadanía; aunque harta de la corrupción supuesta endémica en los 'auténticos' en el panorama cubano, entre otros factores indeseables; se aprestaba a una justa electoral garantizada por un genuino gobierno democrático.

 Tampoco porque los ciudadanos estaban 'hasta la cocorotina' de nuevas confusiones políticas. Tal fue la estrategia para encubrir la acción golpista, a fin de lograr como sucedió, que el revolico castrense fuera no-violento, y de este modo deponer de manera simple al gobierno auténtico; una ilegalidad absoluta; contra un gobierno legítimo elegido en las urnas, como quien cambia el ajuar de cama, para otro en su lugar que Batista auguraba “más limpio” Tal modo de reflexionar, le resultó fatal a su gestión gubernamental e indirectamente comprometió al pueblo cubano en la posterior vorágine inimaginable impuesta por la pesadilla castrista, dentro de la cual hoy se encuentra aprisionado el país cubano.

 Los sectores políticos tradicionales, las fuerzas vivas y una significativa parte de la ciudadanía, rechazaron el quehacer batistiano. De inmediato, comenzaron las conspiraciones para revertir el proceso hacia su cauce democrático normal. Sucedió que los comunistas del viejo y anquilosado “Partido Socialista Popular” (PSP), con el cual nunca “soplaron ni pitos ni flautas” salvo traicionar al pueblo, tal hicieron durante el machadato; vieron con beneplácito la vuelta de Batista al poder y bajo la cuerda del Comintern, enviaron recados al nuevo líder castrense, asegurándole que éste 'contaría con el apoyo del Partido Socialista Popular (PSP), sus dirigentes y membresía incondicionalmente'; decían; ‘como en los viejos tiempos de la pre guerra (IIGM)’

            Ellos, los comunistas,  estaban al tanto de que una estrategia puesta en marcha tan temprano como desde 1948 por el Comintern, ya consideraba y así sucedió, incorporando secretamente en Cuba y otros países indoamericanos a líderes extremistas de tendencia izquierdista, tales fueron los hermanos Castro, Guevara y residuos de la hecatombe comunista producto de la Guerra Civil de España (1936-1939) y sus siniestras “Brigadas Internacionalistas” intervencionistas y otros prospectos malignos, al melting pot político cubano.

 Los hermanos Castro, en especial Raúl Castro, pasó de ser miembro secreto del grupo que los comunistas denominaban “militantes positivos sin carné”, o sea, sin registro ni documentación oficial de su filiación (la que era virtual, temiendo la infiltración de agentes demócratas o de la policía) a la “Juventud Socialista Popular” (JSP) de entonces. El término de “socialista” encubría burdamente la denominación intrínseca del comunista, como tal, un anti valor rechazado por el pueblo cubano. Durante la etapa pre y pos machadato, hasta 1944, Batista era considerado un líder nacional autoritario pero no exactamente despótico; por su actuación en normalizar el caos pos machadista, patrocinar la institucionalización del gobierno, obras públicas suntuosas y educacionales. Además, por el reforzamiento de la defensa nacional, economía, apoyo a los emprendedores, inversionistas nacionales locales y extranjeros; bajo una economía descollante y sólida de economía abierta y además, por sus excelentes relaciones con el gobierno de los EE.UU, entonces en manos de Franklin Delano Roosevelt.

 Al estallar la II Guerra Mundial (II GM) con la incorporación de EE.UU. a la entente de "los Aliados"; en el conflicto contra las potencias del "Eje de Acero" (Alemania, Italia, Japón y otros), Cuba dispuso de una posición política y económica privilegiada frente a los EE.UU. Ello por su aporte de materias primas (minería), azúcar, alimentos, carnes, tabaco y otros rubros; incluyendo permisos de la instalación de bases militares, para la protección del mar interior caribeño, dentro de la estrategia general de los Aliados contra los fascistas. Veleidades entre la democracia y el fascismo, mientras los comunistas soñaban y soñaban, con la Invasión de Polonia por las tropas comunistas, de acuerdo al pacto con los nazis.

Una disyuntiva estratégica
Una tarde, finalizando el verano de 1939, el entonces “Hombre Fuerte de Cuba”, Col. Fulgencio Batista, citó a cinco oficiales de su plena confianza de las Fuerzas Armadas y Organismos de Seguridad. No todos estaban en los cargos cimeros del gobierno. Mientras, los políticos se ufanaban en afilar el lápiz sobre el contenido de la nueva Carta Magna que tras la Asamblea Constituyente ya convocada, sustituiría la vieja Constitución de 1901, sus apéndices y procedimientos. Esa cita extraordinaria, en sus inicios, tenía poco que ver con relación a la Constituyente como tal, aunque sí con el destino de la soberanía de Cuba. Sucedió cuando el primero de septiembre de 1939 los alemanes pusieron en marcha el plan de ataque “Fall Weiss” (Caso Blanco) que contemplaba la invasión, destrucción de las fuerzas polacas y anexión consecuente de Polonia. Dos ejércitos y 1500 aviones, una enormidad, considerando que los panzers alemanes montados con cañones de 75 mm se enfrentaron a la caballería polaca. Estos atacados, armados al estilo de las unidades de la Primera Guerra Mundial (IGM) o el propio siglo XIX. Luego, cuando los alemanes penetraron Polonia por la Silesia y Eslovaquia, consumaron triunfantes las casi indefensas tierras polacas.

 Se trataba de la novedosas Blitzkrieg (Guerra Relámpago), después de haberse engullido los Sudetes y Checoslovaquia primero, y después anexarse Austria. En esencia, Alemania desplegaba los albores del ansiado Lebensraum (Espacio Vital) reclamado por lo que sería el futuro Das Dritter Reich (El Tercer Reich) Y también, dado que en Cuba se coincidía con la festividad de San Juan, dado que el Coronel Batista era bastante supersticioso, desarrolló ante sus capitanes tesis, además de otras argumentaciones con fluidez extrema de quien está convencido de su invulnerabilidad como gobernante. Aquel sargento del 33, había evolucionado y pulido en las artes de la etiqueta; contando con buen asesoramiento en lo referente a las buenas maneras, conducta, vestimenta, idiomas, etc. Pero nadie, le pudo cercenar la arrogancia del acento y en el especial, el tono de los oriundos de esa provincia oriental. En ese intríngulis en el lapsus verbum, le ayudó la Embajada de España. Puesto que Batista concluyó el recuento de las victorias nazis, todas deleznables en sus objetivos, utilizando para ello un mapa. Después, miró a sus hombres y les hizo jurar el absoluto silencio y discreción, acerca de lo que allí se trató o trataría.

 —Como ven, si tenemos en cuenta que estamos a finales de los años treinta —dijo con voz mesurada, señalando puntos en el inmenso mapa desplegado sobre la mesa oval—, y sepan que creo, no digo, el hecho de que estamos ante una disyuntiva si atendemos a la situación del panorama europeo. De pronto, el mundo se nos ha tornado extraordinariamente complejo. Por lo que nosotros y nuestro país, ciudadanos de una pobre isla perdida en el océano, desconocemos el rumbo exacto de aquello que nos puede beneficiar o perjudicar por parte de los poderosos. Me refiero al fascismo, comunismo o democracia. Si ayer el comunismo era la amenaza común, hoy es nuestro aliado, dado que el enemigo común ahora, es el nazi-fascismo

 Entonces, ahuecó ambas manos con las palmas hacia arriba y aclaró,

 —En esta mano derecha, se encuentran los "Aliados", junto a los cuales están las Democracias, también nuestro deseo democrático y libertad  irrestricto sean respetados. Somos aliados naturales aglutinados junto a Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China y otras naciones y potencias afines. Mientras que en esta otra, están las potencias del "Eje de Acero" con Alemania, Italia, Japón y otras que se les van sumando junto con sus triunfos militares. Casi en el piso, yace desmadejado y hambriento, el Comunismo raposo, que fascina a los vagos y menesterosos. Ya envié
Ya envié con el Col. Orestes Ferrara mis puntos de vista y recibí mensajes de Getulio en Brasil y el generalato argentino, entre otros presidentes y líderes latinoamericanos no menos importantes. Señores, tenemos que tomar una decisión acertada, porque si nos equivocamos, inclinándonos a uno u otro bloque, estaremos en el bando perdedor y nos barren del mapa. ¿Entendieron que la "caña está a tres trozos" y nosotros, en medio de la bronca entre la cazuela y la sartén? Yo, sepan que les digo sin que me quede nada por dentro, estoy por las democracias. Espero un intercambio saludable de manera que nuestras opiniones coincidan, a fin de alcanzar consenso. La Patria, lo necesita.

 Un silencio de panteras ahuecó en los participantes, quienes cambiaron miradas y algunos gestos de aprobación, mientras que los menos, de dudas. De alguna forma, con independencia de ideologías, cada oyente sopeso en primer término, qué les convenía personalmente. En segundo término y después, la intolerancia esparcida entre los cubanos —altamente influenciados por los españoles republicanos y la tarantela de los líderes de la intelectualidad comunista— de pactar con los fascistas a cualquier precio, tomando el ejemplo de los bolcheviques ahora en baja. Recordar la traición de los comunistas cubanos, cuando en 1933 se le ofrecieron a Machado para romper la huelga general iniciada a finales de julio e inicios de agosto de 1933. Y después a los inicios de los continuos triunfos militares de los nazis en Europa.

 Como es natural, los debates se iniciaron en secreto, de donde surgió una decisión trascendental para Cuba, cuyos detalles, han permanecido clasificados. Batista concluyó la reunión unas horas más tarde y de la misma brotó una solución unánime por parte de los convocados. Lo cierto seria que: Cuba continuaría al lado de las democracias. Tal decisión le augur a la Isla y sus habitantes, un estatus favorable en la popularísima propuesta del New Deal para las Américas ya en marcha por los estadounidenses desde sus inicios deslumbrantes, según logros y deseos del Presidente Franklin Delano Roosevelt, inmediato de su arribo al poder, en 1933.

 A pesar de sus veleidades políticas similares a las de otros gobiernos latinoamericanos autoritarios, militarizados o demócratas, Batista siempre recordó a sus enemigos políticos que: Las ante las recientes valorizaciones ideológicas entre las hegemonías fascistas, comunistas y democráticas; el gobierno de Cuba no dudó en declarar con nuestra  gallardía habitual, la guerra total  todas las potencias del Eje”

 Entonces (1940-1944) nos encontramos en nada, con un Batista, el cual había sido elegido un presidente democrático en elecciones libres por una amplia mayoría de los cubanos, ahora protegidos por la ya vigente "Constitución de 1940" en la cual los comunistas de la vieja guardia (los mismos que después apoyaron incondicionalmente a Fidel Castro desde 1959 en la implantación de un sistema totalitario), participaron y tuvieron un rol destacado, pero hipócrita al mostrarse muy contentos.

Recordar que se trataba del nuevo presidente que entonces, los sacó de la ilegalidad al permitirles a sus candidatos presentarse a la justa presidencial de 1940 como otro partido más entre los aspirantes y obtener que Batista les nombrara varios ministros 'sin cartera' para su gabinete de gobierno, sobre cuyas posiciones en la burocracia general, saltaron para devorarlas. La fiesta comunista-batistiana continuó, inclusive, al tomar parte y participar con plenitud en las elecciones de 1948, donde senadores y representantes comunistas fueron elegidos al parlamento cubano, siendo los “auténticos” el partido de gobierno. Algo impensable hoy en la Cuba onomatopéyica de los tiempos actuales.

 Con la promulgación de la Constitución de 1940 (posiblemente la más significativa y democrática en la Indoamérica de aquellos tiempos, hasta esa fecha), Batista tuvo un boleto fácil para ser elegido Presidente de la República para el período de 1940-1944, al concluirse el grueso de la etapa pos machadista. Más, cuando al finalizar su período presidencial de 4 años en 1944 y con todos los honores democráticos, entregó santamente el poder a su oponente en las elecciones, Dr. Ramón Grau San Martín, líder del Partido Revolucionario Cubano (PRC) los auto denominados “auténticos” Una aguerrida y tolerante agrupación opositora. Con la "Guerra Fría", comenzó el declive de los comunistas cubanos hasta sumergirse, per se, en la clandestinidad.

 Luego, tras el sorpresivo golpe cívico-militar de 1952 contra el presidente constitucional, Dr. Carlos Prío Socarrás (discípulo y sucesor natural de Grau San Martín); ya en medio de la Guerra Fría; el ambiente de respeto y admiración de la opinión pública hacia Batista, cayó a su nivel más bajo. Los líderes del Partido Comunista, soñaron repetidamente con la vuelta triunfal a la palestra pública, pero recibieron un encontronazo de quien los promovió a la legalidad; pero que ahora, lejos de simpatías ante sus viejos camaradas de lucha, sintió que desde la bancada de los comunistas, emanaba “el hedor de un perro muerto”

 Era el mismo líder al que ellos habían apoyado de acuerdo a las órdenes de Moscú, políticamente, asegurándole tranquilidad absoluta en el sector laboral y que dejarían a un lado la monserga de la “dictadura del proletariado y la toma del poder por medio de la violencia" Con el resto de vagos comunistas soldados a la ubre etílica, del patrocinio. Los comunistas nunca cambiaron el envilecer a sus ciervos de cara a la charcutera de carenar militantes alucinados. El Dr. Salvador García Agüero, el líder más culto y brillante ideólogo de los intelectuales integrantes de la exclusiva cúpula pro soviética de los comunistas cubanos, advirtió con la acostumbrada solemnidad de los líderes comunistas:

 —Por ahora y de inmediato, demos no uno, sino dos pasos largos hacia atrás; dado que debemos replegarnos sin renunciar a nuestra filosofía marxista-leninista. El antiguo aliado de los años treinta y durante la cruenta lucha de la guerra popular contra el nazi-fascismo totalitario, nos ignora a sabiendas de nuestra utilidad. Por ello, admitamos que vendrán tiempos duros para nuestro partido y sus militantes. Camaradas, estamos en emergencia. No pasaremos nuestra actividad del plan maestro “A” con las masas al plan “B”, sino directamente al plan “C” ¿Entendieron?

 Los cinco dedos de una mano sobrarían para intuir cuantos de los cuadros de la cúpula partidista, estaban al tanto de que el denominado “Plan C” (a la sombra) estaría en manos de un cuadro bisoño, además de indisciplinado, descontrolado, omnisciente y omnipresente: el Dr. Fidel Castro Ruz y sus seguidores. Cada hilo y detalle estaría, controlado por el Comintern. Desde el polo mexicano, cerca de la casa en que vivió y murió Lev Trotsky, asesinado por la KGB. La rica diversidad de los simpatizantes, después del ataque suicida (putsch) al Cuartel “Guillermón” Moncada.

  Los hechos se precipitaron el domingo 26 de julio de 1953 en la ciudad de Santiago de Cuba, Oriente de cuya acción devino y la posterior prisión aterciopelada del Dr. Fidel Castro Ruz, líder de la intentona; tras el juicio legal y consecuente condena según las leyes correspondientes, nada especial ni particular, el Reclusorio Nacional de Varones, “La Cárcel Modelo” en Isla de Pinos, le hizo ganar seguidores en casi todo el espectro político cubano, excepto de quienes le conocían sus andanzas estudiantiles. Entre otras coincidencias, el mismo derrotero seguido por Adolph Hitler cuando fracasó en su putsch de la cervecería Bürgerbräukeller de München (Münich)

El comienzo patético de “El Asunto Cubano”
Batista entendió de manera oportunista en la etapa pos machadista, que el ayuntamiento de las potencias del mundo democrático y cristiano (los Aliados), con el totalitarismo ateo de la dictadura moscovita, en la entente militar antifascista de los mismos Aliados opuesta a la Alemania nazi y sus compinches europeos y asiáticos, era aceptable. Lo cual a su entender era signo de que el compadrazgos con los comunistas locales, no sería mal visto. Dado el comportamiento igual de algunas de las potencias aliadas. Así, durante la pre guerra (IIGM) Batista ofreció y permitió que los comunistas se apoderaran del movimiento obrero, tuvieran ministros (sin cartera) y mangonearan el sector a sus antojos, en tanto los nazi-fascistas empujaban el mundo hacia el abismo.

 —Si se ponen joder demasiado —dijo—, les soltaré a los “cerberos” (represores) de Eleuterio (Pedraza). Recuerden que este colaborador imprescindible, sabe muy bien como meter en cintura a cualquier sujeto, incluyendo a gente peligrosa como los “comuñangas”  —apuró a sus oficiales, en un tono de lo más campechano.

 Sucedió que una cosa pensaba el General y ex Presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, ahora “Hombre Fuerte de Cuba” muy distinta era la otra, de su archienemigo el Dr. Fidel Castro Ruz y otra, un testigo de excepción, el Dr. Rolando Masferrer Rojas; casi contemporáneos todos; el hombre al cual los Castro más temían, especialmente el propio Fidel Castro.

 —La democracia, ante todo —aseguró Batista, mientras oteó la figura corpulenta de Alliegro, quien se les incorporaba a la reunión, uno de sus correligionarios preferidos, que le venía como anillo al dedo, a fin de conocer las filtraciones de los comunistas al enlace de la Inteligencia (bidireccional) de los EE.UU. con sus informantes en el PSP de Cuba.

 Cuando Batista reasumió en 1952 el poder político en Cuba, uno de sus primeros movimientos políticos, fue asegurarle a los “halcones del Potomac” que sus devaneos y saterías de antaño con la URSS y los rojos (comunistas del patio y el resto de las ‘avetontas’ extranjeras  que les visitaban enviados o bajo pretextos varios; pero no les reitero sus contactos también discretos con los nazi-fascistas, eran todos genuinamente democráticos. Aseverando, que ni él  recién estrenado “gobierno de excepción” coincidía en absoluto con la realidad de las naciones aherrojadas dentro del bloque comunista, empaladas tras la Cortina de Hierro.  Tanto que los pastoreaba como "uno de los tantos hato de focas domesticadas por el Kremlin"

 —La Isla de Cuba —expresó el embajador cubano al Secretario de Estado norteamericano— es parte y pertenece ahora y de por siempre al  mundo occidental, democrático, judeo-cristiano y por antonomasia; anti comunista, considerando las experiencias de hogaño. La Unión Soviética, mejor, la Rusia bolchevique, continúa puesta también en el punto de mira del gobierno cubano

 El funcionario estadounidense echó una mirada furtiva, de soslayo, hacia su ayudante. Algo anonadado con la reiteración del cubano, la cual estimó excesiva. Pero el mensaje de Batista, finalmente, fue bien interpretado cuando armó el BRAC, (Buro de Represión de Actividades Comunistas) cuya dirección, finalmente, fue a parar a manos de Col. Mariano Faget y Díaz.

 El Departamento de Estado de los EE.UU. advirtió con beneplácito extremo, que la Isla de Cuba se consolidara con el mundo occidental a fin de luchar por la democracia. Los hermanos Castro, por el contrario, revirtieron la política democrática de la república que asaltaron y se apoderaron por siguientes decenios, en el nefasto enero de 1959, torciéndola hacia un stalinismo feroz de estilo babubista. La verdad indubitable de un posible choque nuclear entre Occidente y Oriente obligó, aunque no necesariamente, a que los países pro occidentales se definieran contra el bloque comunista euro-asiático y después africano, por las políticas erradas de las potencias colonialistas. En un gesto de redención innecesaria como tal, los EE.UU. fundaron el 4 de Abril, 1949 la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con fines defensivos.

 Porque estas metrópolis, según los analistas, no acababan de abandonar las potenciación de sus coloniales, decir, sus posesiones africanas; cuando los reyezuelos tribales volvieron a hacer de las suyas. Estos fantasmas del pasado, estaban ansiosos de los viejos poderes de horca y cuchillo; como hicieron hasta el siglo XVIII antes de la irrupción europea con su acción colonizadora y civilizadora, tal hicieron siglos atrás (España, Portugal, etc.) los parara en seco, reiniciándose entre las tribus autóctonas, sus eternas e incontenibles masacres de los infelices aldeanos de una u otra etnia o creencia.

 La ruptura de relaciones diplomáticas entre la Cuba republicana y la URSS totalitaria, junto con su bloque comunista; amilanó a los comunistas cubanos quienes seguían canes fieles a Moscú, por lo que su Comité Central y otros líderes conocidos, debieron semi 'esconderse' para beneplácito de su propaganda; aunque se paseaban públicamente sin mayor interferencia o consecuencia, impunes por pueblos y ciudades cubanas, todo bajo la vista el gobierno 'dictatorial' de Fulgencio Batista. Siempre el mismo doble juego, para estar en contubernios, amigos, de Dios y del Diablo

 En una de esas tardes habaneras, Juan Marinello Vidaurreta, Blas Roca Calderío, Leonel Soto Prieto y Lázaro Peña González y otros de menor cuantía (algunos cuyos patronímicos son considerados apócrifos 2); entonces líderes destacados del bolchevismo cubano, se reunieron en una fábrica artesanal de zapatos, operando en el barrio obrero de Pogolotti (1910) en Marianao, La Habana. Tras horas de debates, no llegaron a un punto o trapisonda viable.

***

(2) Ello y considerando las consecuencias históricas y políticas que significó  el desastre sucedido con el nombre, lugar de origen y nacionalidad del mentado "Julio Antonio Mella" (en realidad, según crónicas “arregladas” por los historiadores ideológicos del régimen castrista a otra versión donde este personaje, née, Nicanor McPartland, por ser hijo bastardo (hoy, "hijo natural" por unión consensual) de una mujer irlandesa o escocesa (quizás inglesa) soltera, nombrada Cecilia Magdalena McPartland  y un sastre dominicano de nombre Nicanor Mella Brea, casado y con hijos, el cual no quiso reconocer la paternidad del hijo en cuestión. Saber que el engaño a los cubanos y a la historia accidentada de este líder hasta su muerte violenta; no fue por culpa propia de este ciudadano, sino producto de una reciente (quizás antigua) y minuciosa confabulación, al parecer política. Luego el tal nombre tradicional del líder dado a los cubanos e historiadores, con el nombre de Julio Antonio Mella (SOA) es producto de una transformación oficial intencional, claro, en la cual nada tuvieron que ver (aparentemente) los comunistas contemporáneos (castristas). La versión actual que los comunistas dieron, cambio cambió tanto los nombres y apellidos de los progenitores, como los del niño original o del adulto posterior.

            Por ejemplo, el nombre actual presentado por los cronistas de la madre aparece en las Crónicas de los Medios Sociales como: Cecilia Magdalena McPartland (¿Diez?) Así aparece de pronto un segundo y conveniente nuevo apellido “Diez” pero, curiosamente apellido doble, no usual en la inscripción de infantes sajones, de la madre nacida en Hampshire, U.K. La transformación misteriosa (¿por quién o quiénes?) aparece ahora como que el líder "hoy" se nombra según tal parece que fue entonces (o después) registrado dominicano como Nicanor McPartland Diez. Tras unas transformaciones ‘magistrales’ (algunos gobiernos disponen de tanto poder y dinero que son capaces de modificar cualquier cosa, como un “Juego de Apellidos” hasta en los registro y medios sociales. Nunca, que sepamos, el gobierno cubano (saber que en Cuba existe hasta un municipio que se denomina "Julio Antonio Mella"), se ocupó de estas nimiedades, algo que el autor señaló en Google (circa 2008) Hoy, sin explicaciones (que todavía son bastantes nebulosas), el nombre oficial del líder comunista está señalado, ¿por el régimen? que el último nombre real del finado que le fue implantado resulto ser, Julio Antonio Mella McPartland. Por supuesto que nadie sabe que opinarían los padres reales o descendientes, sobre estas manipulaciones de nombres y apellidos, filialidades o cómo se lograron obtener los cambios ¿o verdades? La Historia futura de Cuba, lo aclarara.

***

 Curioso, no pocos líderes mundiales o locales, han visto al borde del abismo o comprometida la validez de su nombre, lugar de nacimiento, nacionalidad, estado civil, preferencias, etc. en estos tejemanejes.

 — ¿Y ahora? —inquirió al resto de grupo. Y el líder, señaló—, no nos queda más remedio que sumergirnos.

 —No, error —aseveró Soto, alertando a los demás. Este personaje era el más joven, intelectual y políticamente  preparado de todos ellos juntos; un cuadro entrenado expresamente para cuando alcanzaran el poder soñado, sentenciando— el Comintern, sepan, tiene otros planes”

 Entonces la reunión terminó, sin que ninguno de los presentes expresara una palabra. Esta táctica dilatoria se evidenció en un intento de limpiarse públicamente ante Batista, a raíz del ataque suicida, estimado alevoso por los comunistas, que ejecutaron los fanáticos castristas al cuartel “Guillermo Moncada” el domingo de Santa Ana en ocasión de los Carnavales de Oriente, el 26 de julio de 1953. Entonces, los comunistas cubanos catalogaron públicamente de “putsch y aventura descabellada sin apoyo popular. “Dado que la intentona liderada por los Castro y sus seguidores, estuvo desde el principio destinada al fracaso"

 El Partido Socialista Popular (PSP), comunista, condenó severamente lo que ellos denominaron de inmediato y con intenciones de hacerles pucheros a Batista y en su calidad de logreros habituales del oportunismo histórico, "la imitación del putsch hitleriano muniquense” llevado a cabo por Hitler y copiado por Fidel Castro y sus confundidos fanáticos, tal seria el nombre del script cuando la intentona santiaguera, abortada de inmediato por las fuerzas gubernamentales. Como después se evidenció tras la toma del poder de los guerrilleros, que todas aquellas poses, gestos demagógicos y rimbombantes, cuyas mise en escene no fueron más que cuadros de sombras chinescas, como escenas de un teatro político diversionista, pre elaborado por los Castro.

 Pero, la indignación popular que tan hábil como cruel desataron los opositores; en especial los seguidores de Castro y los disciplinados comunistas; dispares en público, pero imbricados en una conjura secreta; hizo que en esa noche tan aciaga de la fuga para los últimos vestigios de la deficiente y maltrecha democracia cubana, fueran mínimos los simpatizantes de Batista que le lloraran por su derrota y escape, lastimosos.

 El Presidente, también estaba cesanteado en su función de "Caronte Singular", como vigilante de la paz, felicidad y riquezas de sus ciudadanos. Washington jugó un papel extremadamente importante en el arrinconamiento y derroque del gobierno de Batista, al meter de lleno sus manos en el "Asunto Cubano", y suspenderle la ayuda económica, militar, política y diplomática, mientras de manera inexplicable (entonces y ahora) propiciaba y se hacía de la vista gorda sobre los cuantiosos alijos de pertrechos y dineros que fluían incesantes hacia los revoltosos, ahijados perfectos del Comintern. Por un ‘Pacto Militar’ entre los gobiernos de Cuba y el de Estados Unidos (1952), donde se especificaba que “el armamento, repuestos y parques entregados al gobierno cubano (a la luz de la Guerra Fría) por su homólogo de los Estados Unidos; estas armas devino trampa mortal para Batista y la defensa de la democracia, dado que por dicho acuerdo, las mismas  no podían ser empleadas en contra de los nacionales cubanos”

 En esencia, estos dispositivos bélicos serian exclusivamente, para defender a Cuba de fuerzas extranjeras. Washington estimó que el gobierno de Batista rompió ese pacto en su guerra contra los opositores, incluyendo a los comunistas los cuales podían ser encapsulados perfectamente dentro del diapasón de "mercenarios al servicio de una potencia extranjera"  Tal fue el caso de los espías de la "Red Avispa" (titulados héroes, por los medios de a propaganda castristas, lo cual es muy natural y nada de extrañar entre países en pugna) que purgaron condenas por sus actividades de espionaje en contra de los EE.UU.

Matthews, Smith y su rictus de escoba amarga con apasote
El periodista norteamericano, Herbert Lionel Matthews, un viejo camaján de la horda neoyorquina; aquella de liberales rebelados sin causa, después furibundos maoístas descalzos y no por casualidad el calificado y admirado editor del “The New York Times”; fue enviado a Cuba bajo cuerdas, por el Departamento de Estado a los fines de que con el pretexto de una entrevista con el líder guerrillero; lo diera conocer a la luz pública como un ente vivo, además de “Robin Hood moderno” Los efectos de este disparate anti-democrático  fueron tan desastrosos para la democracia en toda Latinoamérica, hoy casi en manos de las narco-guerrillas comunistas, entrenadas y pertrechadas en Cuba y otros sitios del corral, por los Castro. En el trasfondo se pretendía ridiculizar a Batista e ir presentando a su nueva ficha: el guerrillero Dr. Fidel Castro Ruz y sus seguidores (de lo cual estaba al tanto el periodista por sus vínculos con el Comintern) en el supuesto fin de presentar al pequeño grupo de revoltosos, como paladines en la lucha democrática.

            Castro y Matthews, ya de acuerdo, hicieron el paripé de una estratagema en la cual los alzados desfilaron ante el periodista una y otra vez, con el propósito de que el enviado neoyorquino 'creyera y corroborara' ante sus lectores confundidos de que “no se trataba de 'un pequeño grupo de rebeldes aislado en los montes, sino de todo un ejército” La cuartada finalizó con sus esfuerzos para lograr el cese de la ayuda en armas, dinero, apoyo y pertrechos al gobierno de Batista, lo cual por las conexiones de Matthews en el Departamento de Estado, logró, con éxito pleno. Tales fines se lograron a pesar de que el embajador norteamericano de entonces en La Habana, Earl T. E. Smith, quedó paralizado de pies y manos y al cual obligaron de manera humillante a consultar con Matthews, todo lo relacionado con el Asunto Cubano.

 Ello resultó en: nada de nuevos armamentos ni repuesto para sus equipos y municiones de guerra. El gobierno batistiano, debió acudir a otras naciones como la Gran Bretaña y Bélgica y otras fuentes, para obtener nuevas armas (algunas utilizadas por la OTAN) como fueron los fusiles FAL 50.64 (Fusil Automatique Léger), belgas y los caza bombarderos Hawkwr Sea Fury F50, ingleses. Pero todo le resultó en vano.

 El Alto Mando del Ejército Constitucional dominado por Batista, fracasados los intentos de mediación —incluyendo los contactos de altos oficiales del Ejército Cubano con el propio Castro en la Sierra Maestra—; había planeado armar un tren blindado como un convoy militar que avanzaría sobre Santa Clara, como auxilio de los sitiados. Esta resultó una estrategia fallida. La idea era un punto de vista tomado de la Primera Guerra Mundial (IGM), cargado de efectivos, armamentos, municiones de guerra y de boca, además de otros pertrechos militares; con el fin de reforzar las guarniciones que protegían la asediada ciudad de Santa Clara, en el centro de la isla.

 Con la caída de dicho convoy en manos guerrilleras, lo más natural, en la periferia de la ciudad central, comenzó la crisis final acelerada del gobierno batistiano. Así, a la par de la última campanada recepción de la fiesta oficial del Fin del Año 1958 en los salones militares, sobrevino el consecuente desparrame de los invitados asistentes a la fiesta presidencial. Pocos de ellos estaban al tanto del plan en marcha preparado por Batista y sus colaboradores, ya aprobado por Washington.

  Luego, al conocerse la derrota del Ejército en la ciudad de Santa Clara y la rendición de los cuarteles y agrupaciones militares, del centro de la isla, a manos de unidades guerrilleras de ideologías políticas diversas, cundió el pánico. Allí concurrieron en ese teatro de guerra, desde las democráticas puras del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), el Segundo Frente del Escambray  y otras fuerzas operantes en las montañas del Escambray; hasta las más rabiosas de corte maoísta del “Movimiento 26 de Julio” (M26J) liderado por Cienfuegos y Guevara y una exigua partida que organizaron a última hora, los comunistas del Partido Socialista Popular (PSP)

 Las unidades castristas de columnas subversivas arribaron desde la provincia de Oriente, sobornando a su paso a los mandos militares del gobierno y emitiendo por su radio clandestina, partes militares donde aseguraban que el avance y victorias de estas columnas se efectuaron tras "cruentos y heroicos combates", todos imaginarios. Estas columnas estaban bajo el mando de dos de los capitanes de mayor confianza para el karma letal de Castro: Camilo Cienfuegos Gorraín y Ernesto Guevara de la Serna. Ambos, muertos después bajo circunstancias sospechosas, sujetas a infinidad de especulaciones referentes a sus indeseadas 'sombras' entre otros ya señalados, sobre los Castro. La brumosidad de mayor solidez se basó en que estos líderes hacían sombra a la figura del Líder Máximo, el Dr. Fidel Castro Ruz y su hermano y delfín heredero, Raúl.

Batista, quien se estimaba “un buen capitán”, fue el último funcionario de mayor jerarquía en ascender lentamente por la escalerilla del "Guáimaro" Con gestos simbólicos, el Presidente se despidió acongojado de emociones y saludó maquinal, en un arranque de furia protocolaria a la multitud de fantasmas y sombras circundantes que se concertaron para despedirlo en el aeropuerto de Columbia. Miró hacia el interior de la nave e hizo un gesto de asentimiento al escolta más cercano, petrificado por el frío, quien se le acercó, sorprendido.

 —“Chano” —ordenó Batista— tráeme un buen trago de lo que a ti te gusta, ese ‘Chivas’ de doce años. Brindaremos por esta bola de mierda que nos salió tan mal, pero que debemos celebrar para los historiadores”

 Quien retorno con el trago no fue Chano, sino Martha. Batista agarró el vaso con fuerza y miró a su esposa. Tomó una decisión paradójica.

 — ¿Y ahora qué, señor presidente? —le atacó ella—, recuerda que los estudiantes, casi te matan.

 Por alguna razón de alcoba, Batista la miró, enrabiado. Ella estaba imponente. Miró el trago en la mano de su marido, porque a contrapelo de casi todos los orientales, sería un sacrilegio no beberlo. Pero Él ya “ex de casi todo” reflexionó con un gesto simple y siendo un abstemio penitente del alcohol y el tabaco; miró hacia la que nunca sería más una ciudad luminosa, y lanzó al vacío su copa. Se volvió hacia la esposa y dijo,

 —Entendiste mal, mujer, es que nos vamos ‘espantando la mula’

 Algunas remembranzas tan lejanas como sus compañeros de aventura del 4 de septiembre de 1933; otras; tan cercanas como los aguerridos estudiantes del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), tocándole a las puertas del Tercer Piso en Palacio, quienes intentaron ajusticiarlo en el propio Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957. Otras luminosidades concurrieron a la despedida. Se trataba de entes ya incapaces de dañar, lo como el destello e intermitencias de las luces de posición y el rugido de motores de los aviones en marcha.

La culpa fue de mi madrina
Una última bocanada de aquel frío matinal envolvió a la pareja presidencial. Y a pesar de los signos audibles del alboroto que les circundaba, el ambiente se les hacía insoportable, ellos serían los últimos en penetrar en la aeronave.

 —Quizás todo ha sucedido, porque mi "madrina" no  me hizo el Ékue como lo mandó mi santo —farfulló Batista, impenitente.

 —Ven acá, chico ¿pero, de cuál de los cabrones santos estás hablando tú y precisamente hoy, tan señalado dime, Fulgencio Batista? –bisbiseó Martha en un no acostumbrado y sorpresivo tono a regañadientes, tan severo como soez, mientras le echó a su marido una mirada de suave amonestación.

 Las aeronaves iban al tope de gente tan ansiosa como la familia presidencial, la que se exponía al peligro mayor, al poner pies medusa ardiente. Debían poner pies en polvorosa, antes de que con la llegada de los mau-mau se abrieran las puertas del infierno. Las mismas puertas batientes de giro único, en las cuales cada fugitivo intuía poseer una parte alícuota para sí. Todo, porque la mayoría de los ciudadanos decentes y el populacho barriotero; no participativo; enardecidos por un puñado de pícaros, les consideraban a los fugitivos pecadores sin redención alguna. El Col. Mariano Faget y sus hombres, tras apagarse los ruidos del maremágnum su alrededor, quedaron solitarios sobre la pista, como suspendidos en el aire. Y de pronto sobrevino un silencio de presagios.

 Sombras quizás luminosas hasta ayer, ahora a punto de ser diluidas por el amanecer que ya apuntaba por el Este de la ciudad. Con estas entidades ya transparentes y sin fuerzas, en breve, la ciudad sin la protección mínima, comenzaría a ser blanqueada por un sol siempre impertinente para los fugitivos. Aquellos soldados comenzaron a agruparse a la orden del coronel, a fin de desaparecer patéticamente como surgieron, de la nada. Tales sombras alevosas, obligadas a ser espectadoras del último drama nacional cubano antes de iniciarse la pesadilla castrista. El oficial aspiró profundo el aire de la madrugada y miró a sus compañeros de fortuna, algunos le sonrieron y Faget estampó en su rostro una expresión agradable e hizo un gesto instintivo, una señal militar tenue a sus hombres,

 —Caballeros, ¡andando, que con el movimiento se quita el frío!

            De manera sorpresiva, nadie se movió tal si hubieran escuchado una contraorden, electrizados de que ni aun Faget, batió siquiera los párpados. Quizás, todos soñando conque un milagro deshiciera todo y que aquello, tal si fuese algo diabólico y lo que ansiaban, que ese desastre y locura que nunca les había ocurrido. Que tornarían para encontrar sus hogares, vidas y haciendas incólumes.

            —No, es que todavía no son los tiempos de nuestros ancestros —sentenció Batista. Y pasó su mirada filipina por sobre todos sus seguidores a la vista y los otros, en penumbras.

               Sin el Comendador muerto y parafraseando el drama, aquel resto de seres derrotados también atormentados y temerosos; como antaño los de "Fuenteovejuna"; pensaron cuándo se esfumarían entre los últimos jirones de esa última noche de Año Nuevo 1959, como si alguien ajeno al drama, hubiese gritado desde las sombras del campamento, la orden final y más fatídica, de "¡a degüello, todos a la una!" que el Presidente no ordenó ni pensó. Pero se hizo un silencio expectante, hórrido para todos.

La saga continúa.

© Lionel Lejardi. Enero, 2012
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

Addendum

1     (En construcción)

2     (Ver nota)

3     En realidad, el Col. Mariano Faget Díaz y otros comprometidos, fueron de los elegidos por Batista para que lo acompañaran en el avión presidencial en su repliegue hasta Santo Domingo, República Dominicana, donde fueron recibidos "amablemente" y nada menos que por Ramfis, el hijo epónimo del viejo amigo (de lejos), Gral. Rafael Leónidas Trujillo Colina, Presidente y dictador vitalicio de ese país caribeño; quien obligó a Batista pagarle por “la protección típica de raqueterismo, una suma mensual millonaria”

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
EDC-8136/Pag. 26/26


4 Martha exclamó, «¡Noli me tangere, homo!» iv/vii*

4 Martha exclamó, «¡Noli me tangere, homo!»
iv/vii
(Miniserie, “Fulgencio y Martha”)
Se cumplen 59 años de dictadura comunista en Cuba

Apotegma del Pensar
El totalitario dicta a sus iguales
acatar los pensamientos de su Ego.
 Decir, sumisión absoluta al Ente Máximo.
Es el Superego del pensar sublimado.
Lippmann sentó, que “si todos piensan igual
ello supone (decir, los comunistas)
 que nadie está pensando”
                                                                                     Lionel Lejardi
“Un Asunto Cubano”

Faget, el tercer hombre

Soirées del “Mulato Lindo
Por supuesto que a Batista le dio por igual 'tres cominos o pepinos' dado que el nombrete que le endilgaron a su figura militar, brilló antaño pre y pos 12 de agosto de 1933. Además porque ese aka cargado a Batista, nada denigrante denigrante por cierto; dado que la intencion del mismo era exaltar la figura masculina del líder, por una razón simple: de acuerdo al texto, no fue elaborado por enemigos varones, sino por admiradoras (fans) hembras. También se destaca que el mismo lo arrastraba desde que era un simple 'sargento taqui mecanógrafo' (dicen que autodidacta y entre los mejores) del Estado Mayor del Ejército) que cuanto fue el 'Coronel' mas conocido y poderoso; a quienes los medios y analistas de entonces, siguiendo la moda del cotilleo pueril de clubes femeninos y la prensa: Un "Hombre Fuerte" cuya coletilla de 'mandamás' en Cuba, le acompañó para siempre. Y no por mañas y marañas femeninas de alguna que otra pepillona debutante en el gran mundo del oficialismo de la pre II Guerra Mundial (IIGM); tal otra de las "cocotte" (femme de mœurs légères) vestida con trapos de Dior o Ricci. Valga que tales señoras no lo eran así, ni por casualidad. Aunque en general sí presumirían tanto o más que cualquier otra de sus iguales. Este mentado por sus admiradoras y fans, como "Mulato Lindo", le valió que el née, se lo encajaron solo entre ciertos círculos fulgurantes de gente azorada por la inesperada novedad de un simple 'sargento' tornado 'Coronel' por la flecha dorada del destino. Porque sí se trataba de damas respingadas ansiosas, tales proto adolescentes, de su 'debut en sociedad'; pero sin advertir al auditorio que ya no eran casaderas. Sino integrantes de columnas sólidas y apretadas de damas noveles tocadas por fortuna de sus cónyuges varones al servicio del gobierno. Claro, ligados casi todos a la sorprendente hornada revolucionaria de 1933. Solo que algunas de estas damas arribadas envueltas en sueños e imaginaciones múltiples, olfateando olores de las otras hembras competidoras, acerca de qué era en realidad, la high life. 

          Cuentan que alguien del séquito presidencial les explicó el misterio por medio de una parábola mas que atrevida, picante. Todas devenidas en calidad de flor y nata fresca de aquella sociedad cuajada y madura, en el melting pot ideológico del modernismo social. Aquel anuncio a sotto voce era repetido por cada revista o página dedicada a las mujeres, dejando entrever, lo sugerido por el propio Batista para los nuevos tiempos tormentosos del independentismo femenino. Pero de aquel sargento decidido de 1933, no pareció quedarle mucho, en esa cagalitrosa madrugada de enero, 1959, si nos atenemos a los aciagos días iniciales en sus infaustos idus de marzo de 1952. 

Surréalisme, 
Tampoco resultó lo esperado del cocido estrenado por los audaces y hábiles alquimistas de la ya también en evolución plena, durante la etapa entendida como post "Revolución de 1933" Por ello, cuando Trotsky se enamoró (decimos virtualmente) de esa también levantisca la tal corriente, dicha de manera virtual artística del novedoso surréalisme, apostillada en teatros y operas por Guillaume Apollinaire (1917) en "Les Mamelles de Tirésias" (Las tetas de Tirésias); reflexionó que no tenían razón quienes abogaban por retornar a las delicias del ancien régime zarista y así, traicionar al pueblo ruso. Por lo tanto, el (Trotsky) tenía razón en su anti stalinismo como líder de los comunistas exiliados, desde París hasta México. Este último, vino a despertar con el inesperado golpe mortal que le propinó a traición, el agente de la KGB rusa, Manuel Mercado, en la la barriada de Coyoacán, Ciudad México (21 agosto, 1940) por 'encargo' asesino ordenado por Stalin. 

            Es que Trotsky, tal parece, concibió la Revolución Bolchevique como una obra de arte al estilo de los impresionistas, donde lo irreal se muestra como real. Ello, entendido, dado que en 1917 el asalto y toma del poder zarista en Petrogrado por hordas trasnochadas del lumpen proletariat bolcheviques; lo cual devino monstruosidad social disforme, dado que la criatura, aún garrapateaba entre "pañales ensangrentados" Un acto feroz, delineado así como obra de ámbito mundial no sainete doméstico; lo cual era contrario a lo deseado por Stalin, aspirante y electo como fue, tornado per se en autócrata sanguinario, quien convirtió la rebeldía roja en una entelequia local, solo tolerable y posible en Rusia, entre paisanos. Un crimen revisionista, a los ojos de la gendarmería de los "bolos" de tendencia bolchevique, en el decir de ellos la 'mayoría', respecto a las criticas de Trotsky.

"Les mamelles de Tirésias"
 de Francis Poulenc
Escenografía (2001) ópera
 basada en la obra de teatro
 de Guillaume Apollinaire
(Cortesía de Sylvain Lhermite et wiki)
            Decimos, porque aquella saga antimachadista, devino momento destacado del sentido patriótico innato de la cubanía, donde la cosa política bullente entró en un período cuasi constitucional. De modo igual, se gestó a instancias de las fuerzas vivas; a los fines de poner en manos del pueblo a finales de ese decenio, la reluciente “Constitución de 1940” Todo este esplendor fue destrozado a partir de enero 1ro de 1959, momento en que los castristas implantaron en Cuba una cruel dictadura comunista. 

            Porque la sociedad cubana nunca necesitó, pidió ni clamó por ese estremecimiento y desorden injusto y abusivo; propio de los totalitarismos; intrínsecamente destructivos de la nación y además tornado, con almas (siervos) y todo lo otro que tenia adentro como herencia dinástica, regalada a los mismos causantes del fracaso. Luego, no le quedó a los nuevos partos otra opción que hacer el copycat al carbón de la absurda algarada bolchevique rusa, china, coreana, etc. de acuerdo soplaran los vientos hegemónicos de los nuevos imperialismos rojos y sus ejecutores, los inefables guerrilleros verdeolivo.

            Ello, siempre sujeto por supuesto, a ciertos indicadores en su etapa de asentamiento y reflexiones políticas que a inicios de la otra fase posterior de proyecciones realmente constitucionalista de los años 40. En el decursar de ese otro período previo al estallido de la tumultuosa II Guerra Mundial; cuyo inicio demarcó el final de los eventos sociales cubanos acontecidos a partir de la Revolución del 1933 los cuales dieron al traste con el derrocamiento por la fuerza, del gobierno fallido del también Gral. Gerardo Machado y Morales.

Este presidente en fugas junto con parte de su equipo, Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar, ahora en esa madrugada se encontraba atenazado por sus enemigos en el Aeropuerto Militar del Campamento de Columbia, devino figura pública a raíz de la victoria de la revolución antimachadista de 1933. Coyuntura crucial, cuando azares de su destino lo catapultaron casi de inmediato, al ser premiado por la Pentarquía armada de entonces, con el rango militar de 'Sargento Jefe del Ejército' (de todas las armas); cuando más tarde fue elevado al rango de "Coronel' con mando igual; pero esta vez por designación personal y expresa del entonces Ministro de Gobernación de la Pentarquía; el destacado y popular periodista Sergio Carbó Morera. Batista, no era el mismo oficial bisoño de arreos militares, uniforme, gorra de plato y botas altas lustrosas de piel de cochino; toda una indumentaria propia de los oficiales. Ni el tan brioso semental triunfador y repleto de supuestos lances sentimentales, la mayoría atribuidos o inventados por el cotilleo de pasillos, en las soirées sociales o actos oficiales a finales de los años 50.

Luego, tal como sucedió con la caída del Gral. Gerardo Machado en agosto de 1933, al huir éste de Cuba en un avión trimotor alemán; ahora en los albores de los años 60 sucedía de forma similar o igual con al derrumbe del gobierno del Gral. Fulgencio Batista a finales de 1958. Esa noche de Año Nuevo de 1959, a éste otro y sus seguidores; les esperaban varias aeronaves militares de fabricación americana DC-4 de servicio regular y militar del gobierno, acondicionadas entonces como naves de pasajeros. Los unos, soñadores, esperaban el retorno al cauce constitucional y el disfrute de la democracia plena o de aquello del ajiaco criollo, tenido como tal. 

            Los sicofantes prácticos, comunistas todos, no “estaban para esas tonterías idealistas” y como buenos pícaros, hacían sus cuentas acerca del reparto del botín, tal como de manera metódica, hicieron utilizando aquel engendro  armado para oficializar el despojo a diestra y siniestra, de aquel oropel de fantasmas, a manos de la reluciente "Oficina para la Recuperación de Bienes Malversados"

La incautación y reparto de aquellos titulados "bienes malversados" no se referían a los del controvertido Presidente Batista, amigos y sus seguidores jerárquicos, sino también los de aquellos presidentes, funcionarios, familias y de todos los períodos anteriores hasta el primer gobierno constitucional de la Cuba Republicana. Todo, porque en la jerga revolucionaria, aquellos personajes, entidades religiosas, financieras, capitalistas, profesionales, etc.,  y personas de cierto y envidiado nivel económico o triunfadores detentadores de riquezas, de hecho e ipso facto, no podían ser menos que 'facinerosos, enriquecidos con el dolor del pueblo’ Esa barrabasada de confiscación y decomiso alcanzó mas tarde al resto de los ciudadanos con cualquier recurso o aquellos que decidieron abandonar Cuba. 

            La monserga castrista diseminada y repetida por casi todas las medias, atrajo como moscas a cuanto malandrín, aventurero y holgazán se despertó un día con el mismo cuento, desde cada rincón e la isla, todo bajo el manto de una absoluta visión del “terror de estado” Después, les tocó el turno a los opositores, disidentes, oponentes  y familiares; incluyendo el resto de los ciudadanos, es decir, el despojo patrimonial de los bienes acumulados de la Cuba completa, incluyendo cada uno de sus habitantes, sin importar  el monto del sustento diario como trabajador o empleado.

Estas agrupaciones armadas sublevadas, algunas políticas, estaban integradas por 'irregulares' en su conjunto, pero en lo individual y personal se sentían con el "mejor derecho" a sentarse en la poltrona presidencial antes ocupada por Batista y sus seguidores. Otras, mal organizadas, pertrechadas y sin una ideología afín con los intereses populares, deambulaban hacia el mejor postor entre los guerrilleros triunfantes. Tales grupos subversivos que ahora resultaron vencedores en la guerra civil a punto de concluir, tras la caída de la ciudad de Santa Clara en manos de los rebeldes castristas o lo que se declarara ser por sí mismos, se surtieron con amplitud de los bienes creados y acumulados por los cubanos. Igual con todos los otros puntos de almacenaje de pertrechos estratégicos a todo lo largo de la isla.

Batista se convenció de que su permanencia en Cuba, como presidente de la nación cubana, tenía sus horas horas contadas, los guerrilleros se disponían a cortar su pedazo del pastel cubano, todavía intacto, antes del saqueo general y repartición de las migajas del botín a capturar. Considerar que se trataba de la última y más rica de las ex colonias españolas, donde sus clases más avanzadas habían acumulado bienes y riquezas por más de cuatro siglos

Luego era de esperar que cada organización política vigilara a sus aliados con vistas a atajar cualquier sospecha de trampas, robo o acaparamiento, desvío, apoderamiento, etc. Una acción virtual y efímera dado que los castristas, mancomunados con los comunistas, se convirtieron en los chefs idóneos para ‘cortar el bacalao’  En otros términos, separadas las preciosidades de la riqueza, cultura, artes todas de la herencia nacional; solo les faltó acumular los polvos de las migajas (de todos modos tomadas ilegalmente de sus dueños) manteadas a los indigentes desde el cuarto piso del Palacio Presidencial. Del botín ansiado, cada ciudadano ávido de lo ajeno, esperó ‘su parte’ sin distingos, pero en la incautación de bienes fue considerado todo, incluyendo los artículos de uso personal, como si fuesen posesiones malversadas, robadas o sustraídas de un mítico erario público y pasaron a ser propiedad del gobierno castrista, sujetos a un simple decreto de los vencedores.

El nuevo Gobierno Revolucionario de erigía de facto, no de jure en “dueño único de toda la riqueza nacional, incluyendo las posesiones personales” decían sus voceros, 'desde los calzoncillos hasta los sostenes, pertenecen al pueblo (ellos, los revolucionarios comunistas)' Bramaban, inconexos en medio de sus demencias ¿Qué, cuáles y a quienes se beneficiarían con esos despojos que pasarían a ser "entregados al pueblo"? El objetivo y destino de cada uno de tales desvarios, aplicados minuciosamente a todo aquello material, espiritual, ético, moral, cívico, político, educacional o social que cayera en manos de los ávidos Hombres Nuevos   resultaba la Gran Incógnita.

¿Qué decía el “Factbook” del CIA?
Muchas realidades que a ciertas personas (los castristas) y líderes de regímenes izquierdistas o similares de la misma cuerda, de tiranía distópica; no desean que otros ya embaucados por sus agentes y activistas, sepan la realidad nefasta de sus gobiernos. Considerar que, atendiendo a los datos suministrados por la Central Intelligence Agency (CIA) se tildan estos hechos de controvertidos. Luego, la realidad es que las datas emitidas por ONU y otras instituciones similares, siempre aparecen sujetas a la volitud de sus gobiernos, so pena de perder el sustento, privilegios y sabrosuras de esa institución. Sin embargo y es por lo que la carencia de confianza en la legalidad de los nuevos dueños de Cuba y se advierte, que tales informaciones ratificadas (por lo que supuestas o amañadas) no pueden ser confiables a causa de sus inclinaciones políticas hacia cánones proto liberales e izquierdistas, además de indudable parcialización afín a los intereses espurios del Tercer Mundo.
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Portada de la última edición
del "The World Factbook"
 del gobierno de los EE.UU.
Dirección de Inteligencia,
(edición 2014-2015)

            El anuario del "The CIA World Factbook" (Almanaque de hechos mundiales) y otras entidades fiables de dominio público yacentes en el mundo occidental, develan que la deuda externa de Cuba en 1958; después de 58 años de gobiernos democráticos (supuestos “corruptos” en el fácil decir de los castristas) era de unos 47 millones de (USD). Es interesante la confianza extrema que los ciudadanos norteamericanos tenemos en la fortaleza de la democracia. Una fe no existente en el tenebroso mundillo comunista, incapaz de publicar un documento estratégico que a estos malandros de la izquierda, solo de pensarlo, se les mojarían el calzoncillo. Es que en ese submundo alucinante de lemas, consignas y el resto de los mamotretos comunistas, por parte de los pensadores occidentales.

Mientras que, por malabares de la decencia, honestidad, honradez, frugalidad y pulcritud;  el mínimo de las virtudes humanas supuestas inherentes a unos supuestos comunistas probos; la gerencia actual de los chicuelos tránsfugas de Fidel Castro, según radiografías explícitas de órganos especializados, tras más de medio siglo de bonanzas castrista (decir comunistas) el haber líquido de los actuales mandatarios y cúpula dinástica, apuntan los entendidos, sobrepasa unos 22,510 millones de (USD) Aclarar, solo en un grupo de entidades financieras acreedoras a las cuales los castristas les birlaron el efectivo como marugas verdaderos. El valor de cambio de la moneda circulante entonces (1957) era de 1.02 dólares por 1.00 peso cubano. Es decir, que el peso cubano valía más que el dólar estadounidense.

De alguna manera, los financistas de Fidel Castro, lograron que de la noche a la mañana, revertir la entonces favorable en favor de Cuba; ahora por magias de tasa de cambio actual inflacionaria galopante, dictara que es ahora de 25 pesos cubanos por 1.00 (USD), a pesar de las acusaciones falsas de los comunistas contra los gobiernos democráticos y constitucionales que les antecedieron. Y la pregunta obligada tiene una respuesta obligada:

Solo en la envidia a La Habana, la capital de Cuba, puede albergar tanta maldad en destruir de la noche a la mañana, un patrimonio de 4 siglos.

            La eficiencia del comunismo: devaluó el peso cubano en 250 veces. Una fabulosa, prestidigitación nunca vista. En 1958, Cuba por su desarrollo su economiza, discutía con Canadá el segundo lugar entre los países más desarrollados de América y del Mundo. Hoy, gracias a las artimañas del birlibirloque comunista, Cuba cayó en picada (ver la Venezuela de hoy) cayendo hasta el lugar 147, un ‘logro tambaleante’ de los tantos que se adjudica el régimen castrista.
                   
En el ranking mundial, producto de la actual y devastadora mano rapiña del patrimonio castrismo, todo ello fue acumulado en poco más de 50 años de república democrática, tras una guerra por la independencia contra la metrópolis española y que perduró a su vez 50 años. Un caso único en nuestro continente. Porque buena parte de las actuales repúblicas, recibieron la independencia “sin tirarles ni un hollejo de naranja de China a los españoles colonialistas” Recordar que la data suministrada por los totalitarismos en cualquiera de sus renglones, por defecto, siempre es falsificada por el régimen imperante. 

            En la ONU, estas caricaturas de naciones se hacen cómplice de estupro e indolencia, dado que se hacen de la vista ‘bien gorda’ cuando se trata de la datas de los totalitarios y jamás, han denunciado esta práctica. Luego, a finales de año (1958), allá en el centro de la isla, la ciudad de Santa Clara estaba siendo asediada por fuerzas hostiles y finalmente, cayó en manos de las guerrillas activas mancomunadas en ese punto. Inicio de la hecatombe batistiana.

Los comunistas del Partido Socialista Popular (PSP) bien conocidos en aquella época, hizo presencia anodina en “Las Villas” (Santa Clara) sin que aparecieran récords de combates en contra de las fuerzas gubernamentales, aducían ellos, “cuidando de sus cuadros (los dirigentes) como de la niña de sus ojos” En Las Villas otros sectores autóctonos convergieron unidad con  columnas guerrilleras  provenientes desde la Sierra Maestra en la provincia de Oriente; se unieron a las que ya operaban en el macizo central montañoso de la Sierra del Escambray, cuyos efectivos que desde ha, ya combatían a las fuerzas terrestres del gobierno batistiano en esa provincia.
                                     
            Este Coronel de Inteligencia, era un experimentado cuadro militar, entrenado en los EE.UU; el cual bajo aquellas circunstancias excepcionales, sustituyó al Gral. Manuel A. Ugalde Carrillo en el cargo, desde la noche anterior al desenlace de la fuga, por un telefonema de confirmación del propio Presidente Batista. Ahora, el oficial esperaba paciente al resto de las figuras gubernamentales de mayor prominencia que ya arribaban, a la pista. El desenvolvimiento del evento era conocido por el Coronel por medio de la radio interconectada entre el aeropuerto militar y la comandancia, en los bajos de la Torre de Control Aéreo, desde donde se dirigía la evacuación.

            Un parte de los fugitivos, ya montados en los otros aviones, los suyos propios o los pertenecientes a familiares y amigos impelidos como ellos a esa onerosa huida en medio de la noche, los más impacientes del bloque comprometido esperaban la orden del despegue final. Por recomendaciones del Cap. Mariano Faget y Díaz, los aviones principales de la comitiva presidencial despegarían en conjunto hacia rumbos distintos, en aras de confundir al enemigo sobre la identidad de los pasajeros y el destino de los mismos.

¡Chilla, chilla!, walkie-talkie
Es que todo el endrungue le sucedía a los fugitivos en medio de la neblina densa –ya casi abrazo gélido del relente hacia el final vespertino-, jadeos y temblor  interior provocado por el seísmo homicida en ciernes sobre los evadidos. Uno de sus ayudantes, con su acostumbrada diligencia, se acercó al jefe del dispositivo; le saludó marcial y le entregó un walkie-talkie. Cuando el oficial tomó el aparato escuchó por el auricular la voz del operador proveniente desde una radio microondas móvil, la misma que desde días antes fue activada en los patios del Estado Mayor. Faget activó el canal de contesta y sin tiempo a contestar, pero volvió a escuchar de inmediato la voz del operador quien le instó a esperar por la voz del oficial llamador. La misma que instantes después, de quien le inquiría desde el otro extremo.
        
            — ¿Mariano? —inquirió la voz rasposa, muy familiar, que parecía perderse en la lejanía de aquel final inconcebible por los partidarios de gobierno, ahora en desgracia.

            —Sí, mi general. Y a la orden —asintió el coronel.

            —Coronel, todo “en verde” y "El Hombre” (el Presidente) pronto ira
en camino. ¿Está claro, Coronel? —inquirió Cantillo con firmeza, con la voz cargada de emoción ante la impotencia de sus fuerzas militares que se desmoronaban, frente a las bandas guerrilleras, como merengues en la puerta de un colegio.

            —Rights, señor general —asintió Mariano.

            —Escúchame bien, Coronel —le recalcó Cantillo, en su tono más convincente—. El estado Mayor concluyó que solo tú, eras el hombre idóneo para esta operación de repliegue. Así le prometí al Presidente. Todos quedamos en tus manos y en la de tus hombres. Y, ¡fuego a la lata, coño, hasta que suelte el fondo! —exclamó finalmente Cantillo, sobreexcitado, desde el otro extremo de la línea.

            Se trataba de uno de los dicharachos preferidos por los oficiales gubernamentales cubanos que combatían a las bandas guerrilleras. Los oficiales, especialmente aquellos involucrados en operaciones en el frente  de combate, poroso y ondulante, lo empleaban incesantemente para arengar a la tropa. En especial a los soldados bisoños, apodados "casquitos"

            —Seguro y siempre. ¡A la orden, mi general! —exclamó Mariano conmovido y en voz alta para que los otros oficiales y soldados que le circundaban, escucharan la gravedad del momento

            En ese instante crucial, quien hablaba con el Coronel era era, el Gral. Eulogio Cantillo Porras, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Cuba.

Nada más embarazoso al Coronel, quien maquinalmente hizo un el saludo militar en seco, cuando vio que los subalternos le observaban. Pero se compuso de inmediato, y se sintió, incómodo, al ver que su primer ayudante le observaba por su muestra de disciplina. No quería ser tomado como servil.

           —Señor, ¿puedo ayudarle? —preguntó el oficial, turbado aun y con una expresión de incertidumbre, nada parecida a los que él se había imaginado.

            —No, teniente, gracias a Dios todo anda bien, muy bien. Es que cargamos con una responsabilidad muy grande. Más allá de nuestras posibilidades militares. Porque "timbales" hay de sobra para rato. ¿No?

            El Coronel estaba dispuesto por el Alto Mando del Ejército para continuar recibiendo a los fugitivos, con el máximo de consideraciones. Su posición, ante los opositores, no era igual a la del Corl. Orlando Heleno Piedra Negueruela, jefe del Bureau de Investigaciones. Piedra estaba acusado de maltrato y asesinato de opositores. Entre ellos, el del líder opositor y ex senador de la república Pelayo Cuervo Navarro, como represalia a raíz del asalto al Palacio Presidencial por comandos, casi todos estudiantiles, integrantes del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) Sin embargo, algunos cronistas y estudiosos aducen que los conjurados de todas las tendencias opositoras achacaban al gobierno la “limpiezas interior” de sus cuadros, disidentes y traidores. Nada de extrañar si atendemos la historia macabra de los sistemas comunistas, fascistas, etc. Es decir, “la culpa es de las víctimas, no de los victimarios”

Ojos alejandrinos,… quizás en el primer círculo
El Coronel Faget, también Jefe del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) hablaba con tono quedo, de suavidad amable. Cualquiera lo habría supuesto rudo, porque se trataba de un militar y experimentado experto en Inteligencia y Contrainteligencia Militar, adjunto al primer círculo de protección del Presidente. Este, era un verdadero héroe entre sus iguales y para muchos cubanos de su generación, incluyendo líderes anticomunistas latinoamericanos y también Presidentes de naciones. A éste militar, todos le conocían perfectamente encajable dentro del grupo de colaboradores cercanos al Presidente Batista y de ser enemigo de mayor recelo, por parte de los opositores violentos, que le temían por su inexorabilidad en defensa de la presidencia, además de ser un anticomunista probado. Algo, que buena parte de los opositores demócratas no entendían, puesto que echaban en el mismo saco a quienes defienden ciertos privilegios; los mismos; a los cuales aspiraban disfrutar los contestatarios actuales al gobierno batistiano, tal lo demostró después la historia y los que actuaban de acuerdo a su juramento de fidelidad al poder constituido.

El oficial, esperaba a los autos del gobierno y también los particulares y sus pasajeros con los brazos en jarras (la actitud de quien, estimaban sus envidiosos, se las daba de ser un "militar hasta los tuétanos"), protegidos por un escuadrón de oficiales jóvenes, armados hasta los dientes. En especial, galopaban con las novedosas metralletas Uzi (9 mm), israelíes (todavía experimentales, obtenidas mediante un judío con conexiones en las armerías floridenses; pistolas belgas Browning (parabellum), todas armas cortas de 9 mm, entre otras armas de combate, de calibres todavía inusuales entre los oficiales de las Fuerzas Armadas cubanas.

            Sucede que este oficial de alto rango y mayores responsabilidades, quien se las gastaba de ser un ente solitario; era quizás el más apto y sereno en la óptica presidencial; para desplegar la logística de protección en momentos tan excepcionales, tal corrían ahora en medio de aquella madrugada. El dispositivo de defensa incluía armadas y listas, un par de bazookas M1A1 (60 mm) con su parque ambulante, guardadas en los maleteros de los carros celulares, listas para ser desplegadas.

Este coronel, se había convertido en el anfitrión idóneo escogido por su profesionalismo frío y de una eficacia aterradora, capaz de afrontar situaciones tan excepcionales como el desvió de la sociedad gubernamental hacia ese vericueto laberíntico, el exilio. Una tarde anterior, dos días antes, preocupada por los rumores entre las esposas de los oficiales y de algunos altos funcionarios del régimen, la suya propia le preguntó, cuando permanecían aún en su casona del barrio de “Buen Retiro”, en el municipio de Marianao, a un “tiro de piedra de Columbia”

            —Mariano, ¿es tan grave la situación?

            —Sí, amor, esto se acaba. Debemos rehacer las maletas y llevarnos lo indispensable, no lo que teníamos supuesto,  y ya. No esperar por un milagro que nunca sucederá.

            — ¿Y los niños?

            —Por supuesto que se van también, para los Estados Unidos. Esto, terminó para siempre. Lo que viene sobre Cuba, apréndetelo de memoria, es “mucho con demasia’o"

            Mariano Jr. ("Marianito"), el primogénito, abrió los ojos claros y se arregló la gorra del equipo beisbolero del club “Almendares” azorado sobre lo que no entendía pero que de alguna forma observó expectación en la expresión de la madre. El coronel, se encontraba dispuesto para catalizar la orientación de los prófugos civiles y militares, hacia las aeronaves ya activadas y recalentadas en las pistas, pero con los motores en baja (ralentí). También, porque este hombre era otro de los militares de carrera más temido por los facciosos, en especial los comunistas. Mariano, el padre, se trataba del Coronel Mariano Faget Díaz 2, a la vez, Jefe del Bureau de Represión de Actividades Comunistas (BRAC), al cual los comunistas, en especial los de la vieja guardia, le colgaron después atrocidades y otros eventos, al parecer, sin evidencias de que hayan sucedido.

Este, era quien debía constatar que los autos arribados vaciaran su abigarrada carga y que todo marchara en orden, considerando la premura del tiempo disponible. Faget, aguardaba las oleadas de fugitivos esperanzados en que cada cual de los autorizados a abordar los aviones, según las órdenes del Presidente Batista, encontrara un puesto en el albur de arranque de acuerdo a su rango y categoría. Porque las adorables mascotas de las damas, con moquillo tempranero, se quedarían en tierra, les había advertido el Presidente. Quien, ya él mismo había sacrificado sus dos Dóbermann originales de figuras y fiereza imponentes, traídos desde la “Selva Negra” (Schwarzwald) de Baden-Baden, Alemania. El Presidente no soportaría que los canes fueran a parar a manos guerrilleras.

            El Coronel sabía que lo único importante para esas personas, era poner espacio entre ellos y los sediciosos de la oposición violenta —los mau-mau, tal les decían entre la tropa de combate—, ya conformados en partidas urbanas punitivas nutridas con apparatchiks en función de comisarios políticos. Estas tropas punitivas, iban provistas de todos los poderes verbales (que nunca dejan rastro) para la búsqueda, captura —y en ciertos casos ajusticiamiento marcial sin corte, in situ—, de aquellas figuras connotadas, componentes de una lista interminable elaborada personalmente por los Castro y otros de su entera confianza.

En la misma, aparecían líderes políticos, sociales, obreros, militares, religioso, periodistas y sus simpatizantes; los de mayor significación y a los cuales “en aras de los altos fines de la revolución, había que modificarles la salud, de cualquier manera y bajo cualquier pretexto" Los Castro habían sido tácitos al dirigirse personalmente a los responsables provinciales conjurados, de los que después conformaron los “grupos de exterminio” 3 A sus sicarios les advirtieron,

            —Ante las dudas, disparen y nada de piedad con los enemigos. Fusilen y después hacemos las preguntas. Es la Ley de la Sierra Maestra. Si es necesario, un tiro en la nuca, donde el cerebelo. Porque cuando se genere la señal de dolor, ya el sujeto estará muerto. Así dijeron los alemanes que era lo menos doloroso para limpiar Alemania de los judíos, cuando, según sus hobbies no los gasificaban y quemaban. Comprenderán que nosotros somos "humanistas" y no podemos caer en esos extremos. A nuestros enemigos, los eliminamos y los enviamos a la ya “socializada”, santa sepultura. ¡Aaa…men!

            Estos grupos irregulares armados por los castristas, dispusieron de carta blanca para sus actividades punitivas. En esencia, aunque sin ninguna organización ni estructura interna de mandos, eran turbas cuyos objetivos se asemejaban a las "Unidades de Asalto" del Partido Nazi, la archi conocidas Sturmabteilung (los "camisas pardas") en la represión de los burgueses, religiosos, homosexuales, etc. Ello era así, puesto que los "otros" serían simples cucarachas burguesas a las que se debían eliminar a cualquier costo y de manera expedita, extrajudicialmente. Con tal proceder, se obviaban los peligrosos inconvenientes y demoras ante los tribunales; por medio de juicios públicos formales tal indicaban las leyes, de las cuales los castristas alardeaban y se afanaban en anular.

Las hordas de comandos urbanos, ya desenfundaron sus armas adquiridas en cada rincón de las ciudades, pueblos y zonas campesinas, prestos a limpiar el país de los restos del agua pesada que les representarían las viejas instituciones gubernamentales sustentadoras del ancien régime. Los tres poderes, legislativo, judicial y ejecutivo, se barrerían sin la menor contemplación. El plan inicial y definitivo: terminar con todas las instituciones.

Se incluirían los institutos armados, la prensa televisiva, radial o escrita y a los medios libres se les aplastaría bajo pretextos, destruidos o confiscados por el nouveau régime. De este modo expedito, Cuba se convertiría en una sociedad fuera de la ley y su régimen dispondría del pase de abordo, para sumergirse en el pavor subyugante del mundillo comunista.

            De inmediato, comenzaría la transformación del país cubano hacia un totalitarismo deshumanizado. Todos los ciudadanos, incluyendo personas adineradas de las clases medianas y altas andaban esa noche desesperadas y confundidas, por saberse lanzadas hacia un destino incierto. Algo que ya sabían de antemano al escrutar los ejemplos de la URSS y el desbalance social impuesto por los bolcheviques en la Europa del Este, desde la pos guerra (II Guerra Mundial), sólo una parte de la gente de “a pie” percibió la naturaleza real de aquello que se les sobrevendría.

La ventanilla del pasajero más prominente
Ya supuesto finalizado el arribo de los fugitivos, Faget se dirigió hacia el carro apartado del resto de los vehículos recién llegados, —un Cadillac tipo limusina, blindado, también "Cola de Pato" y de color negro—, aparcado en medio de las sombras y a la vera del edificio de la torre de control de vuelos. En dos Chevrolets modelo “Bel Air”, del 1958, con los colores oficiales crema y blanco de los Servicios de Inteligencia Militar (SIM) donde le esperaba el team de asalto que integraba la guardia personal del mandatario. Esta mini tropa era la encargada de la custodiaba presidencial, dispuesta en un dispositivo circular. Aquella élite de gards du corps, era estimada como la de mayor fiereza y lealtad al Presidente Batista. Un lejano tintineo metálico, a veces con un fondo sonoro de detonaciones apagadas y cláxones traídos por la brisa temprana, se percibía proveniente de cada punto de la ciudad circundante. Además de algunos que otros fuegos artificiales y cohetes voladores detonantes, tardíos, de quienes no se habían enterado de que el Presidente, ya no estaba en casa. Eran expresiones de júbilo de simpatizantes del gobierno, ajenos al drama gestado en el Campamento de Columbia, pero que daban espectáculo al cielo.

Se trataba de una actividad festiva prohibida, por bordear imágenes terroristas, pero a la que ningún oficial se atrevería a cerrarle las puertas, atenidos a los rumores tremendos que circulaban. La ventanilla derecha trasera del pasajero descendió con lentitud. Desde el interior, el Presidente Batista, último mandatario de la era republicana; atinó hacerle a Faget un gesto para que se acercara y le susurró algunas palabras.

            —Mariano, ¿cómo tú ves la cosa? —le inquirió Batista, sin gota de desaliento.

            —Señor Presidente, ¿puedo serle franco?

          —Claro, hombre. Seguro que puedes, y ahora, más que nunca.

            —La cosa esta, “color de hormigas” Esto se jodió de manera absoluta e irremediable, señor Presidente —acertó decir el Coronel—. Usted se va ahora y le sugiero que no deje embarcarse con que alguien le susurre al oído, sobre un retorno. Esto, se acabó. ¿Usted me entiende, mi general?

            —Mariano, ¿y tú, tus hombres y las familias de todos Ustedes, tan fieles, qué?

            —Señor Presidente, esa bronca es mía. Yo, personalmente, cuidaré de su seguridad. Ya tengo dispuesto los medios de su evacuación, incluyendo sus familiares —aseguró Faget, tácito.

            Batista le saludó emocionado, con un brillo fugas en sus ojos achinados. Faget hizo un gesto de asentimiento y le devolvió un saludo militar. Era la señal para que los funcionarios y familiares allegados al mandatario, seleccionados entre los más destacados —extrañamente, excepto el Vicepresidente de la República, el cual nunca logro ser avisado de la estampida— abordaran el DC-54 Ejecutivo, nombrado, “el Guáimaro", quizás rememorando la Constitución del mismo nombre , que rigió la República en Armas del Ejército Libertador contra los colonialistas españoles.

Esta era una aeronave acondicionada idéntica al "Bataan", la cual condujo al Gral. Douglas MacArthur en 1945 4; en su histórico vuelo sin escolta hasta el aeropuerto de Atsugui en Yokohama, para concluir la rendición del Shōwa (Emperador) japonés, el emperador Hirió-Hitó y su inmenso ejército imperial, todavía intacto. El mismo ejército que el Emperador estimó una vez imbatible, hasta que el general norteamericano y su corncob pipe (pipa de maíz), les demostraron lo contrario al emperador japonés, derrotándolo ignominiosamente.

            Y también, el gesto de Faget era para que el resto de los pasajeros corriera hacia los otros aviones, ya ronroneantes de manera ensordecedora a todo gas. De los equipajes de mano, algunos iban atiborrados con valores, joyas y dinero cash en dólares, francos y libras inglesas que, acumuladas de manera provisoria y lograron rescatar. Aquellas alforjas, en ese momento constituían los bienes más preciados por los fugitivos. Otras aeronaves ligeras personales, multi plazas, pertenecientes a los más precavidos de que aquella guerra civil terminaría como "la fiesta del Guatao"; concluían el abasto de combustible, reventadas de pasajeros azorados —los de bajo pelambre—, o rodaban enloquecidas pidiendo pista para el despegue.

             La saga continua,

© Lionel Lejardi. Enero, 2012
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

Addendum
1     (En construcción)

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