lunes, 10 de octubre de 2016

"Estatua de la Libertad" y un poema II/III


"Estatua de la Libertad" y un poema 
II/III
 (Se cumplen 61 años de dictadura comunista en Cuba)

"Mañas y marañas”
 Las troqueladoras totalitarias 
extruden Hombres-Nuevos.
Son Golems de fiereza diferente.
Unos, agarrotan a la izquierda,
otros, a laderecha. Los más
eficientes para el cinismo socialistas e
  izquierdistas, es la COMUNISTA,
la cual  extrude ambidiestra
Lionel Lejardi

Un Asunto USA
(En construcción)

  La Estatua

Haute couture y prêt-à-porter
La culpa del embrollo quizás yazca en el barrio de“Pigalle”, según los unos; mientras los otros, lo arguyen posado en loma (real), a cuya cúspide le corona la basílica de “La Sacré-Cœur de Jésus de Montmartre” (El Sagrado Corazón de Jesús de Montmartre) en París. Porque en realidad, se exigía que la futura estatua se irguiera en predios donde la misma reinara la haute couture (alta costura de los antiguos) a los fines de que pareciera prêt-à-porter (un plato listo para llevar) al gusto del creador. Y no hablamos sobre modas y cosederas de los posesos. Saber que en el momento de su materialización, cada obra de tales magnificencias, da que pensar en un alumbramiento doloroso que sería el devenir testigos de su destrucción futura. Decir, un fatalismo mal soñado. Solo pensar en la furia destructiva del populacho guerrillero y sus émulos allende al Nostrum (Mediterráneo) Ello, por supuesto, siempre a vistas presentidas, escuchadas u olfateadas, cuando por descuidos de sus veladores, la obra cae en manos de aquellos iconoclastas impíos, siempre holgazanes. El entorno en cada caso, sí opera en calidad de factor catalizador y a veces determinante. Cifra en específico, a causa de la influencia del hábitat socio-político, en medio del cual se despliega la acción creadora.
Statue de la liberté
Paul J. Víctor Dargaud (1885)
(Cortesía del "Musée Carnavalet") 
Talleres «Gaget, Gauthier et Cie»,
En la Rue de Chazelles a París

En el primer estadio, yace “La Estatua de la Libertad”, la obra concebida material y alumbrada dentro del espacio abierto de la democracia y la libertad no de manera exclusiva, sino inclusiva) duela o no a los sombrereros de ala ancha. Sucede que por entonces, tres de las sociedades democráticas adalides del orbe decimonónico de mayor significado; se destacaban en un específico valido en ambos campos de la acción del pensar económico, industrial-filosófico y humanista. Tales fueron: los Estados Unidos de Norteamérica, la Francia y el Reino Unido de la Gran Bretana o Inglaterra. A pesar de que Alemania e Inglaterra, y todavía tañían sus poderes ya en desuso, entre alguno de los imperios aún latentes (como el de Rusia, Turquía y Japón además de vestigios de aquellos otros, los cuales otrora fungieron como tales.

Todos cautos e inquietos ante las posibilidades de aires indóciles y levantiscos de separatismos en sus colonias; atesoraban pólvoras, tacos y municiones de boca y de guerra; intencionados a fines represivos contra sectores de los denominados 'sus ciudadanos respectivos', aquellos tenidos por levantiscos. Ello porque eran los cartuchos silentes en que se apoyaban sus filósofos, religiosos, humanistas, artistas, músicos, literatos y otros; flor y nata de la lucidez ilustrada; para declamar por la belleza de sus sociedades aun yacentes como vírgenes inhiestas en su verticalidad.

Dado así en este copycat (cuyo nombre no es el suyo) se conjugan el ateísmo, alineación religiosa, sacrificio, libertad, virtud, traición y otras bellezas o rarezas inherentes al carácter y estilo de un mito: el “Hombre Nuevo”, por cierto un Golem áspero de diseño demodé proto alquimista, difuso e informe, cargado de escorias, salido de cualquiera de las retortas totalitarias, habilitado con no más de tres neuronas, imaginado por los amigos de "Zarathustra" (o del  manto de Zoroastro), aquenúmen y rastro, según la pedantería que nos envuelva.

Porque otra de las tantas cuestiones no abordadas por estos alquimistas de la nada equivocada, es que sus elucubraciones eran armadas en la oscuridad plena, reinante en la fauces un licántropo alpino. Porque en la Cuba capciosa y efímera de hoy, los únicos lobos son los marxistas del revés. Estos corsarios se auto consideraban como futuros guardianes en la entelequia surrealista y barata, del abrevadero guevarista armado a todo trapo y dirigido desde la bautizada “Manila” (La Habana guerrillera) Siempre puesta de espaldas hacia la iluminación de la estatua neoyorquina. Sucede que esta pose engaña, en apariencia e induce reluctancia en los buenos. Es que los detritus del naufragio castrista arribados a nuestras playas miamenses —en buena parte de los casos y como resultados de la explosión (todavía no es ‘implosión’) de la burbuja cubana, no pegan “ni con cola ni con colina” con el american way of life. Y menos, con el espíritu de libertad representado por el espíritu de la ‘Gran Dama’, guardiana vigilante de la insuperable épica acogedora de la nación norteamericana.
 La “Estatua de la Libertad”, no es la madre putativa de los millones de individuals auto expatriados o auto inmigrados. Tal manera de pensar atañe a los norteamericanos por nacimiento e individuals extranjeros nacionalizados legalmente (a veces exiliados no a otros sin limbos aparentes. No existen otras variantes o estimaciones emitidas por criterios o entidades privadas. Generalmente foráneas y por lo habitual, enemigos encubiertos de los EE.UU. con vejigas natatorias, olvidadas en sus playas. Es lo que les enseñan a algunos jenízaros en sus escuelas o tal vez, y madrazas. No en todos los casos, se considera que los recipientes de tales privilegios, son leales a la Constitución y las leyes que les protegen como ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica. Luego, es lamentable auto engañarse, suponiendo que la mayoría de estos visitantes son agradecidos de USA, per se, de la gratitud humana.

Porque algunos de estos proto inmigrantes, no arriban como devotos admiradores del significado atribuido a la ‘Great Lady’, para venerar su ejemplo representativo de la libertad norteamericana siempre acogedora. Sino que en infinidad de ocasiones (observar las poblaciones carcelarias y récords delictivos de los extranjeros) acuden a veces a rendirles cultos paganos a la Madre Coraje de Brecht) o a la impertérrita 'Katrina' (no es la Eve mitocondrial) holgazanas mayores y vividoras como sus cultistas endemoniados, que tremolan sus paraguas donde acogen a cada líder apocalíptico que les estimula. Porque a este autor, Brecht, más de mente teutona que alemana; de mente floja y talentoso; a pesar de su exquisita finura, era considerado en el retablo comunista y así propagandizado, en calidad de un genuino “Imán Intelectual” (papamoscas de idiotas) de los “compañeros de viaje”, progress y la zurdera fascista, proliferas y geniales todas. Y la Eve de marras, por su parte, es investigada para ver a cual es de las siete hermanas de Eve, le corresponde. Claro es que no hay ni existe cotejo alguno en estos claroscuros.

Antecedentes
Se trata de la vieja amistad franco-americana, que deviene realidad entre ambas naciones. Porque la Francia y la Norteamérica de entonces, paladines de la libertad, nunca se disfrutarían de tales bellaquerías puestas de moda por la Nueva Clase de los apparatchiks. Estas naciones, ambas, se hermanaron indisolubles desde 1774 bajo el redoblar del ‘Primer Congreso Continental de las 13 Colonias’  Y cierto es que la convulsión norteña emanó en su quehacer extraordinario, como preludio de la Revolución Americana independentista y la posterior explosión de la  Revolución Francesa (1789-1799) Esta última, resultó hundida de manera salvaje a finales del propio siglo XVIII, en medio de su carnicería propia, por la gracia de los chicuelos que implantaron la “Époque de la Terreur” (Terror Jacobino), cuando Robespierre hizo de las suyas contra los aristócratas, fisiócratas y religiosos.

El asunto trascendió, tal como sucedió en Cuba, a partir de 1959, pasando los mediados del siglo XX a manos de los guerrilleros y otras levas castristas. No existen diferencias filosóficas o conceptuales, incluso cuando se compararon u homologaron proyectos, entre los finales cruentos de estos dos últimos fenómenos históricos, por lo demás y de una manera increíble, por sus huellas sanguinarias y escandalosas.

Un soldado, llamado “Lafayette”
El largo y agotador nombre del admirado, Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Montier; más conocido por su título aristocrático de ‘Marqués de Lafayette’ (o “Lafayette”)  fue quien devino uno de aquellos hombres preclaros, que tendieron los primeros cabos sólidos de enlace entre ambas naciones, con el concurso del después Presidente George Washington. Ello lo sindicó como visionario deslindado de sus lazos ancestrales, que cambiaría el statu quo de la sociedad aristocrática, ya enmohecida, en alumbramientos de los enciclopedistas adolescentes con las herramientas de la Ilustración no de la guillotina de perreras repleta de sans culottes o los paredones de fusilamiento de los guerrilleros, todos enrojecidos. La épica del drama Lafayette se inició cuando éste, de su propio peculio, compró un barco y en unión de una tripulación de aventureros contratados como (‘trabajadores del mar’ a paga futura), se sumergió de lleno en la causa de los patriotas norteamericanos.

Este conspicuo francés, ya liberalizado se dispuso y tal hizo de inmediato, a luchar contra los colonialistas británicos. George Washington, no tardó en darle el rango de ‘Mayor General’, asignándolo a la jefatura del Comandante en Jefe (o sea el propio Washington) Ambos derroteros, vistos ahora contemporáneos por los patriotas franceses; después de transcurridos 100 años de la “Declaración de Independencia de las 13 Colonias”, se iniciaron bajo los mejores auspicios.

Una noche veraniega
Lo esencial del evento estatuario ocurrió a inicios de una noche veraniega de 1865, en una sugestiva residencia campestre, cerca de Versalles, en el Departamento de Yvelines, a 16 kilómetros al sudoeste de París. Entonces, la ciudad merovingia, sudaba y sudaba. Resultó que por aquellos tiempos, una parte de la opinión pública francesa; en especial las altas esferas militares y gubernamentales; mantenía sus mohines con respecto a EE.UU. Tal sentimiento latía, porque los franceses estimaban algo impropia la lasitud norteamericana, ―aun siendo esta una novel nación aún no consolidada completamente― frente a las pérdidas territoriales francesas de la inmensa y estratégica región de Alsacia-Lorena, cuando lo de Verdún. Luego, estos territorios gobernados por Francia, debieron ser entregados a Prusia tras la derrota francesa en Sedán, durante la guerra franco-prusiana (1870-1871). El vector de simpatía emanó de la nutrida comunidad alemana asentada en los EE.UU, lo cual no agradó a Francia. Sin embargo, un lustro después el panorama político había cambiado. Ello ocurrió, exactamente en el momento y lugar, cuando en medio de un intercambio de opiniones, floreció la idea de la estatua.

El fuero patriótico francés reverdeció sus iluminaciones del viejo estilo, al fijar su mirada sobre la república hermana allende el Atlántico. La cual, por esos tiempos, andaba enfrascada en los preparativos para celebrar su primer centenario como nación libre e independiente. Tanto, que esa noche en su casa de Glatygny, uno de los republicanos de la élite liberal parisina; el profesor, jurista y político francés Édouard René Lefèvre de Laboulaye (1811-1883) reunió a varios amigos y hermanos de logia; también republicanos como él mismo. Ello, considerando que todos eran pacifistas opuestos a Napoleón III (Charles Louis Napoleón Bonaparte) y los cuales, casi en su totalidad o mayoría, se declaraban fervorosos anti esclavistas y admiradores convencidos de EE.UU. En particular, estos amigos estaban adscritos a alguna de las fraternidades masónicas o francmasónicas en boga.

 Las mismas entidades o similares, pro independentistas, que España recibió con desdén por ser sus enemigos; en todas y cada una de las guerras independentistas, donde se evidencio el apoyo irrestricto e incansable de los masones. Estas sectas masónicas, ejercieron una influencia fundamental y decisiva en lograr la independencia definitiva; de los países centro y sudamericanos. Cuba, casi la última, recibió por igual el incansable apoyo de los masones. Para estos hombres preclaros, se trataba del mismo Napoleón que fue Presidente durante la II República y el cual un tiempo después, fue elevado al trono de Francia, con el título de Napoleón III, Emperador de Francia. Estos cargos, antípodas por ser casi redundantes, Napoleón III los mantuvo de manera simultánea.

Por entonces, ante los ojos de la opinión pública, al emperador se le había considerado como un líder romántico (casi socialista utópico, nada de extrañar en aquellos tiempos medio novelescos) que un liberal y por supuesto, nada tonto. Todo un estorbo para algunos, por lo que no escapó de las estocadas minimalistas que le lanzó Víctor Hugo; un literato ya forjado tal pluma lacerante y virtuosa. Hugo no dejó de apodar (cruel) a Napoleón III, con el sobrenombre de “Napoleón, el Pequeño"

No resultó sorprendente, que en aquel río revuelto, emergieran de entre sus penumbras propias, personajes tales como el conocido por Karl (née, Heinrich), Marx. Este último en conjunción con su amigo, otro personaje singular y de igual ideario sociópata; aunque también talentoso como Marx, nombrado Friedrich Engels. Ambos filósofos, pensadores, escritores y políticos; entre otros líderes de facciones socialistas y comunistas y fans mutuos de la época; quienes divergían furiosamente y de de manera ostentosa, de cualquier otro político que no sustentara las ideas de su prontuario de dogmas catequizantes y tesis rígidas del titulado “Socialismo Científico”, embadurnadas de “Materialismo Histórico y Dialéctico” conducentes al nefasto “Comunismo Moderno” desenvueltos en ‘La Gran Estafa’ denunciada por el escritor y político excomunista, Eudocio Ravines, repleta de abominables fracasos sociopáticos, de una mortandad, ruina, empobrecimiento, aterradora, para los pueblos y sociedades arrastradas hacia tal disparate. 

En parte les asistían algunas razones, no racionamientos lógicos, pero inabordables a menos que recurrieran a un baño de sangre, tal como lo hicieron sus discípulos posteriores, desde Lenin hasta Castro. Esta secuela de esquemas basadas en un proto materialismos zoquete, de carpintería chapucera; claveteada como el dogma irrebatible y proclive a la utopía (en realidad, devenida una auténtica ‘distopía demencial’ Ver la pesadilla “comunista residual” de la bolchevique implantada en Rusia (1917) de una estructura política diabólica (saber de los desmanes  cruentos de Pol-Pot en Cambodia), capaz y apta para implantar la “Dictadura del Proletariado”

Todos esos proyectos sociales de “arranca pescuezos” vistos hoy en sus radiografías crueles, fueron devenidas (siglos XX-XXI) simples satrapías clepto-oligárquica tal muestran los desastres guerrilleros (gerontocrasias dinásticas cruentas) montadas alegremente por los líderes indoamericanos, (incluyendo el primigenio  original del manicomio cubano, armado grosero en la Cuba de hoy; herida mortalmente y arruinada de manera total e irreversible por los émulos criollos bolchevizados por La Habana (la “Manila” guevarista), desde 1959.

La idea
Entre aquel grupo de intelectuales franceses (soñadores, pero con los pies en la tierra) reunidos en esa apacible vivienda campirana se destacaba otro joven escultor, Frédéric-Auguste Bartholdi (1834-1904) En una de las pausas de incertidumbres, se escuchó la voz de Laboulaye, quien planteó a viva voz, la idea original ya esperada, desde contactos personales y epistolares,

     « “Con esa estatua, haremos un regalo fraternal y amistoso, de la nación francesa, a la hermana república de los Estados Unidos de Norteamérica” »

El gesto (y no otro) seria de manera que coincidiera…, “con la celebración de la alianza entre América y Francia durante la Revolución Americana” (1775-1783) En la propuesta se especificaría y también…, “en ocasión del centenario de la independencia de los EE.UU.”

Ya para entonces, Napoleón III; quien ascendió al trono imperial en calidad de ser sobrino por línea directa, del corzo Napoleón I, un héroe verdadero para una gran parte de pueblo francés que lo recordó para siempre. Napoleón III, era conocido también como "el príncipe-presidente", cuyos cargos detentó de manera simultánea, las dos funciones consideradas, antagónicas. Este emperador dejó Francia como el último monarca francés (de estirpe napoleónica) tras la derrota francesa en Verdún, un revés político militar que dio paso a la denominada, “III República”
  
Frédéric-Auguste Bartholdi
 (1834-1904) 
La idea de la estatua ascendió hasta los líderes políticos de la ahora III República ―siguiendo los objetivos iniciales de la democracia y la libertad― a fin de que valoraran la propuesta en calidad de meta única y así, aprovechar el proyecto. Cautivado como, y no con otro objetivo inicial que el de crear un obsequio,

     "Como símbolo propagandístico (de la libertad igual para todos) de manera que los europeos notaran las virtudes de la democracia (en contraposición de la aristocracia, reinos e imperios autocráticos)

Hablado en estos términos por quienes propugnaron el proyecto, “no había lugar a dudas”, ni considerar lo que a nadie se le había ocurrido: de que la idea originaria o génesis de la propuesta; tenía relación alguna con inmigrantes, refugiados, y exiliados, como summun de los perseguidos. En oposición a la casi inexistentes ideas democráticas en las monarquías inoperantes de la época, claro que con sus excepciones.

Nadie de los tiempos actuales, debe suponer ni siquiera por la comodidad que ofrece la conveniencia de un humanitarismo político extemporáneo; otras ideas diferentes (patrióticas o de solidaridad) de los auspiciadores oficiales del proyecto. Tal ha sido el caso de la manipulación del proyecto fundamental, imbricando el poema de Lázarus a otras corrientes tendenciosas disfrazadas de restauradoras; las que en realidad son modelos de propensiones propiciadoras a la exportación de felones (confundidos con los refugiados e inmigrantes probos) a fin de que establezcan sus esporas pandilleras en los países decentes. Los monárquicos, desde la sombra opositora, estimaban que el gobierno de la III República era temporal, de mal gusto e impregnado de gente vulgar y chabacana; por lo que ansiaban el retorno a una monarquía esplendorosa y cargada de ritos y oropeles propios de la aristocracia, pero constitucional, al tipo napoleónico

Viendo un segundo aspecto, nada indicó que en el ánimo del grupo estuvieron evaluaciones de incluir en la tesis ideológica otras áreas empaticas diferentes a las europeas. La idea culminó en diseñar y construir una estatua gigantesca para ser erigida en New York, cuya grandeza representara los ideales modernos de la libertad y la democracia en ambos países. Bartholdi, en calidad de escultor y con fama como creador de figuras monumentales, dio la impresión de sentirse fascinado nuevamente en elaborar una estatua tan descomunal que lo eternizara como creador.

     Sin embargo, el sueño, para realizarse, debía lograr todo un ingenio en la obtención de un billón (1000 millones) o más, de francos.

Épicas
La probabilidad en aquellos tiempos, no dejarían pasar por alto dos factores o épicas relevantes entre las capas proto ilustradas e incluyendo vastos sectores del pueblo común: la “Guerra Civil o de Secesión en los E.UU.” y el fabuloso y no menos sorprendente, “Canal de Suez”

Todos los presentes en la reunión de marras, eran sinceros admiradores de la épica Guerra Civil de EE.UU. desde la cual, provenía e impresionaba, la figura de Abraham Lincoln, sus esfuerzos en pro de la igualdad de todos los ciudadanos, en especial la abolición tácita y definitiva del resto de todos feudatarios o vasallos aun sujetos a la infamante esclavitud e incorporación de los mismos liberados a la sociedad, con todos los derechos e incluyendo ya los emancipados y manumisos. Pareció que la tierra en ambas riberas del Atlántico desde mediados del siglo XIX, estaba fértil para el mutuo e imperecedero espaldarazo democrático.

Luego se estimó y así fue comprobado, que a los efectos de las leyes vigentes que fomentaban y defendían dichas leyes de igualación social, todos los ciudadanos de EE.UU. y Francia, sin distingos, disfrutarían de iguales derechos ciudadanos.

Claro es que desde el punto de vista sociológico, la inserción de estos nuevos elementos humanos al torrente de los fundadores de cada nación, no fueron con el vigor estimado. Sino, que se produjo paulatinamente aún bajo las incomprensiones naturales de ciertos sectores e intereses locales, tal como sucede de toda sociedad en transición. Se evidenció por estos razonamientos que la estatua nunca fue supuesta:

 "Madre de los exiliados o inmigrantes, supuestos legales o ilegales, arribados a EE.UU. sin invitación o autorización previa y visado, por parte del Gobierno de los EE.UU.”

Como quizás alguien imaginó palpar de manera romántica (o con y bajo otras intenciones bien calculadas, que en los sentimientos revoloteando en la mente Emma Lázarus, o por una simple conveniencia política, coyuntural o de conveniencia étnica, tales evocaciones se materializaron entre el rosario de poemas y libros Porque el ritmo histórico de los acontecimientos dictó que:

“Tanto el *poema* como la *estatua* en sus respectivos valores absolutos no eran dependientes o correspondientes como figuras palindromáticas de la política exterior de los EE.UU. Cada evento pudo haber existido y existió con propósitos y verbos propios no covalentes, puesto que no comparten principios iguales. El cruce o coincidencia en los propósitos, solo es factible bajo una imbricación por fuerzas o intenciones ajenas a los elementos primarios o devenida solución final por la intención previa (Inteligencia) entre las fuentes generadoras de “lo deseado por conmiseración de la religión cristiana o la hebraica”

En este caso, la singularidad anterior, decir “una inteligencia, avenencia u otra consideración humanista”, a saber bajo la anuencia pública, nunca pareció existir como tal y en conocimiento del pueblo norteamericano. Luego, no estamos en presencia de un Teorema comprobable en forma canónica por medio de una tesis no demostrada, sino inferida.

Los marxistas, comunistas románticos (una antinomia dialéctica) y la proliferación diverticular de la fauna izquierdista, entre los incontables enemigos de EE.UU y otros pancistas, hipocritones de la zurda; los cuales estructuraban aprovechar otros objetivos políticos inmediatos de la obra escultórica, tan loables como: promover el republicanismo y la libertad. En contraposición, la zurda incipiente que en algún momento, per se, enarboló ejemplos emblemáticos de los despotismos ilustrados y tiranías descabelladas detestables; anidados en ciertas naciones europeas, medio orientales y asiáticas; a cuya población de alucinados, se les  incorporaron aquellos figurones providenciales (Lenin, Mussolini, Hitler, etc.) descollantes en los primeros decenios del siglo XX.

Los Hechos
 "Saber que los marxistas, nazistas y fundamentalistas religiosos; son incapaces de mostrar una obra humanitaria semejante o equiparable a la judeo-cristiana, que ejemplifique la Libertad y la Democracia; entendible por cada humano decente, tal es la “Estatua de la Libertad” Sin lugar a dudas dicha figura inhiesta e indomable por su significado, bañado en un espiritud vivificante, es vista quizás por su profundidad de valores, como una “Medusa o Aguamala” Por ejemplo, los comunistas solo muestran Granjas de Animales como vertederos de sus ciudadanos inconformes. Los nazis y sus émulos actuales, Campos de Exterminio, en calidad de trituradoras de opositores. El dislate de estas alucinaciones esquizofrénicas surge por una razón simple:

“Tales doctrinas dogmáticas, enajenantes y genocidas, carecen de expresiones misericordiosas y no pueden coexistir como ideas, capaces de sustentar los infames cuentos de hadas y horror de sus ideologías, cantos seculares, que solo invitan e inclinan a orgias atávicas   totalitarias que, por ende, solo proclives a excesos de toda índole. Nada en el abanico de sus muestrios respectivos, donotan un gota de piedad, altruismo,  humanismo, virtuismo o magnanimidad al “otro”

A éstos líderes providenciales (Perón, Mao, Ho Chi Ming, Castro, Pol Pot, Nasser, Trotski, Chávez, Correa, Ortega, Morales y,los otros de la ristra infame), tras el fracaso de los modelos de sus pordioseras dictaduras del proletariado; entronizadas a la fuerza por los bolcheviques, sobre las que se montaron los adalides guevaristas iletrados; promotores de un mal denominado “Socialismo del siglo XXI”, carecen de cojinetes o rodillos modernos. Por diseño, se deslizan a tumbos, dado que solo disponen de chumaceras tan feas como su apelativo inoperante tal lo es su ideología de marionetas, siempre de un vidente, el “Gran Hermano” que les vigila.

Tales artilugios socio-económicos armados a pedazos con los residuos de sus sociedades arruinadas por ellos mismos, devienen cleptocracias, dinásticas, deslizadas en caída libre y dando tumbos, para retroceder en el tiempo y espacio a grupas de las viejas parihuelas indoamericanas, hacia las profundidades irretornables hacia sus épocas precolombinas.

‘al Khedive’
El ‘egipcio’ no es una maruga simpática, sino la lengua oficial o “árabe egipcio” hablada en Egipto. Para los historiadores de antaño y hogaño ha resultado paradigmático constatar que tan temprano como en 1869, unos 17 años antes de las propuestas idealistas para la construcción y erección de la después denominada con acierto “Statue of Liberty” en Bedloe’s Island (octubre 28 de 1886); ya el estratégico Canal de Suez había entrado en operaciones, uniendo la navegación marítima entre los mares de Europa (Mediterráneo) y Asia (Mar Rojo) y sus extensiones hacia el Índico, Pacífico, etc. Conectables durante el siglo XX por medio del Canal de Panamá.

Ello hizo posible para la Humanidad, agradecer a Egipto y a Panamá materializar la intención idealista; de disponer de una especie de “Mare Nostrum” con la interconexión intra continental de canales prodigiosos de todas las aguas marinas del globo terráqueo. Dicha construcción (Suez) era la obra magistral del vizconde e ingeniero francés, Ferdinand Marie de Lesseps. Para nuestros contemporáneos sorprendió a sotto voce que, ya desde 1867 por una visita que Bartholdi realizó a Egipto, éste retornó a Europa deslumbrado con la magnitud de los monumentos faraónicos egipcios. Entonces, Bartholdi quiso hacer la misma muestra estatuaria monumental y lo logró.

En aquel entonces, el escultor imaginó y así propuso al Khedive (Virrey) de Egipto y Sudan; con anterioridad wāli  (gobernador) el simpático Isma'il Pacha, conocido por Ismail "el Magnífico” y  descendiente de la Muhammad Ali; erigir en la boca del Canal de Suez hacia el Mediterráneo; una estatua-faro colosal inspirada en la efigie de la diosa romana “Libertas”

Otra sorpresa para los historiadores devino, por la sugerencia del escultor en que la  estatua se nombrarían,  "Egipto, diseminando la Luz por el Asia" o "El Progreso" Los términos “Luz “ y “Progreso”, entre otros, daban el tono de expresiones masónicas (quizás con estilo libertario, no necesariamente vinculadas), muy bien entendidas en la mayoría de aquel conjunto de sociedades de la pequeña y alta burguesía democráticas decimonónicas, considerando sus ancestros ideológicos.

Las potencias poderosas se encontraban sumidas en una época, de los deslumbramientos científicos, artísticos e ingenieriles, cuando los masones y francmasones demócratas “estaban al bate” del liberalismo y libertarismo, junto con la democracia. Todas interconectadas, aunque ajenas a ombligueras comprometedoras, aunque unidas en rango mayor a las filosofías individualista, la política antiestatal y la economía y el comercio libres. En esencia, el grito de guerra del capitalismo naciente en boca de los fisiócratas, tras los desgarres sociales de la Ilustración, en demandar a los gobernantes todos:

“¡Laissez faire et laissez passer,
et le Monde va de lui même!"
(¡Dejádnos hacer, dejádnos pasar y
el Mundo marchará de por sí solo!)

En consonancia con la oferta, clamaban los hacedores de riquezas: dejennos fabricar, comerciar y planificar nuestro trabajo y no se metan con los clientes y usuarios y el mundo seguirá de por si, su girar. Nada nos detendrá. La tal construcción estatuaria representaría a una mujer campesina egipcia (falaha) envuelta en togas, calzada con sandalias, vestida al estilo griego y portando una antorcha. Al Khedive egipcio, le fascinó la propuesta para que de este modo glorioso dejar su nombre y reinado unidos a esta nueva maravilla de la civilización y summun de la Ingeniería; pero debió declinar la oferta dado que las arcas reales, estaban en bancarrotas al declararse Egipto insolvente para pagar sus deudas.

Razón por la cual Egipto ya tenían en esos momentos sus aduanas intervenidas, por funcionarios de otras potencias europeas; en especial los alemanes; con el propósito de incautarse de los dividendos aduanales y así amortizar la deuda. Por cuyo fracaso, Ismail fue expulsado del cargo por el Sultán otomano, su jefe superior en Turquía, jefe del Imperio Otomano.

La misma Turquía que fue derrotada como país beligerante durante la I Guerra Mundial y la cual retumbó y culminó con la desaparición de los imperios otomano, austro-húngaro, alemán (prusiano entonces) y Ruso

“No queiro…no queiro,”
Pero échamelo en el sombreiro” Debió tratarse de una antigua copla, refrán o dicharacho en portugués, que define a los “hipocritones” Esos tipos y tipas, que se las dan de impolutos, impecables, intachables almas puras y cristalinas los cuales merodean por cualquier vecindario de idiotas. Ellos, fustigan a los trashumantes que piden o trasiegan con la bondad ajena, menos con la propia, mientras esconden el sombrero, solicitando de trasfondo su parte alícuota en cualquier pastel. Así las cosas, mientras los ingleses, no por gusto, los accionistas mayores de la empresa, se quedaron con la operación del canal y su control militar hasta 1954, cuando en 1952 el Gral. Gamal Abdel Nasser (Jamāl 'Abd an-Nāsir) como todos los colonizados, pecadores en río revuelto, lideró una revolución anti monárquica e irrumpió (su espíritu nacionalista) en el panorama político de la estratégica zona Guiza y el Delta del Nilo. Punto propicio del creando el caos económico y político que perduró en dicha zona del Mare Nostrum, hasta el 2011, con la “Primavera Árabe”

La maqueta
Porque de eso se trató entonces, o sea, modelar a escala, una maqueta con la estatua (posiblemente la falaha egipcia original)  de unos 2.7 metros de alto. La cual, para estupor de los historiadores), parece que resultó ser la misma reciclada y cosmetizada después por Bartholdi (una práctica usual en los creadores), aunque éste siempre lo negó. El Ing. Gustave Alexander Eiffel (1832-1923), diseñador de la Torre Eiffel, fue encargado de la ingeniería estructural lo cual delegó en otro ingeniero tan famoso y diestro como él mismo, Maurice Koechlin. Centavo a centavo, los franceses reunieron entusiasmados como siempre, el dinero requerido para la fabricación de la estatua.

La colecta de fondos (estimados en un millón de francos) para la construcción de la estatua comenzó en 1874, hasta la conclusión de la obra finalizó en julio de 1884. En América, sucedió algo parecido en lo relacionado a la construcción del pedestal, aunque mediando fuertemente el comité de Joseph Pulitzer. Al final, Richard Morris Hunt (una de las joyas precursoras de la arquitectura norteamericana) concluyó el pedestal en 1886.

La modelo
Un punto de interés subyugador: conocer la identidad de la dama que poso para los artistas forjadores de la figura femenina, representada por la modelo. Todavia hoy dia, el enigma de la modelo, deviene quizás una especie de soap opera o thriller, como la moda radial (después televisiva) nacida en la WGR de Chicago en 1930, no ha terminado de mostrar cojeras. Es entender que en los inicios, tras una búsqueda espectacular; se trataba de la figura de una mujer enigmática, desconocida para todos, que simbolizaría valores tan altos como la propia Revolución Americana y encarnadora en sus alegorías humanistas. Algunos diletantes argumentaron que la modelo fue “Isabella Eugenie Boyer” Dicha dama, era la viuda del conocido y poderoso industrial judío, Isaac Singer; el talentoso inventor de las máquinas de coser "Singer" y además, de otros artefactos y accesorios, adorados por los norteamericanos.

 A otros, les fue cómodo asumir
Cabeza de la Estatua de la Libertad"
Exposición Universal de París" (1878)
que la figura copió a Jeanne-Emile Baheux of Puysieux, modelo del escultor. Sucede que esta otra dama, con posterioridad, fue desposada por el propio Bartholdi. Los terceros, más audaces en sus conjeturas, sitúan la modelo (lo más probable, dada la serenidad adusta de la expresión facial captada por el escultor) en Charlotte Bartholdi, madre del propio escultor. Una mujer de impresionante belleza caucasiana, de mediana edad. Otros imaginativos, asumen fragmentos de cuerpos de varias mujeres o modelos de la época. Tras una breve exhibición de algunos fragmentos en parques parisinos, la obra –ya seccionada en varios cientos de pedazos– fue llevada a New York en la mencionada fragata "Isere", a donde arribó en junio de 1885.

Una Señora a puertas
La llegada de la estatua (seccionalizada) a los EE.UU., resultó en dolor de cabeza inconmensurable para los norteamericanos. Todos, casi aterrados con el tamaño colosal y número de piezas escultórica, ya “descuartizada” Nada raro en aquellos tiempos, puesto que los estados involucrados, ni el gobierno federal, estaban preparados para el arribo de aquella mole de cobre y acero. Ni tampoco para las incontrolables oleadas de inmigrantes (en lo fundamental, europeos; que siguieron como los niños de Hamelin a su flautista hacia tal dama exuberante. Sólo que en lugar del río Weser, los llegados además legalmente desde varios ámbitos del planeta, ahora lo harían a través del el río Hudson.

Con la llegada de la estatua, penetraban también criterios franceses acerca de la concepción de democracia y libertad gala, algo más distendida del puritanismo anglosajón imperante en la sociedad norteamericana, en especial la citadina. Conociendo la lógica de la opinión pública norteamericana, no devino extrañezas que algunos sectores de la ciudadanía protestaran, tanto de la estatua (los lerdos la estimaban un armatoste) como de sus objetivos, por no entender las razones de todo aquel barullo. Todo lo cual aún perdura en los descendientes directos de los colonos originales, consternados con aquella invasión de extraños no invitados que alteraban sus lares apacibles.

Claro, que la posteridad se encargó suavemente, de asentar la significación del evento traspasando con creces las expectativas de sus propios creadores; al devenir la estatua símbolo inigualable e imperecedero y guardiana de la libertad y la democracia para todos los humanos decentes.

Bartholdi: Una intención axiomática
Sin embargo, el tal axioma era sin dualidades. De todas formas la pieza nació símbolo de democracia y libertad, seduciendo a los benévolos y a aquellos que no pensaban igual, sino, dubitativos. Quizás la respuesta emanó del Bartholdi político, todavía en París y enfrascado en los quehaceres del embarque de la estatua, quien debió enfrentar una inesperada encerrona de la prensa. Entonces, el artista expresó, cauto, sus intenciones coincidentes con los criterios expresados por sus compañeros en la empresa, sin paliativo ni ambigüedades. Luego, acertó en reafirmar:

           «"Yo, intentaré glorificar allí (en EE.UU.) las ideas republicanas y la solidificación de la libertad, con la esperanza de que algún día las volveré a encontrar aquí, en Francia"»

Tal declaración, tocaba fibras de algunos franceses que no admitían mutilaciones de la democracia, por la existencia de la III República. Su aseveración, indudablemente cargada de patriotismo, también resultó expectante para una parte significativa de la opinión pública norteamericana, entre la cual surgieron aquerencias cautelosas cargadas de ciertos aires dubitativos, que inclinaron a entrecejos. Caló un acertijo:

     «"¿Cuáles eran los motivos reales que impulsaban a los franceses y el por qué, si andaban tan embrollados en sus trifulcas sobre la libertad, imperios, monarquías y repúblicas; a abrogarse el derecho de proponer la implantación de un faro de libertad en donde ésta ya existía, sólida?"»

De todo el embrollo semántico, se desprende tras haber observado los hechos, que la estatua de Bartholdi y también más tarde el poema de Lázarus; fueron sobrepuestos e imbricados ambos, se presume que de manera intencional por ciertas ‘fuerzas exógenas’  (desconocidas) Las que además, resultaron proclives a fin de confundir, tergiversar y reinterpretar  las intenciones originales de las obras. Ello, para consolidarlas bajo un solo fin, inducido en sus conveniencias, por promotores extraños. No sorprendería que estas ‘voluntades’ anónimas hasta ese momento —aunque en apariencias, con propósitos humanistas—, forzaran a dar una idea confusa única y falsamente clonada; desvirtuada de las intrínsecas de las dos obras originales o sea, la estatua del escultor Bartholdi y el soneto (los versos) de la poetisa, Lázarus.

¿Medias letales?
No sorprenden, en general, a partir de las actividades radiofónicas de propaganda iniciadas muchos decenios posteriores a la inauguración de la estatua y la redacción del poema, por Adamovic y los grupos de aliados socialistas, casi a mediados del siglo XX y no de cuando su inauguración como erróneamente se ha entendido, es el momento en que el símbolo de la estatua-poema comienza a acercarse a su imagen inicial. Sin embargo, valdría preguntarnos si la interpretación —sin destrucción del enigma y el mito—, aportaría algo a la causa de la democracia y los derechos humanos. Es posible que no tuviera efecto alguno, considerando el inmenso prestigio de este símbolo confeccionado en metal y mármoles, tiene por sí sólo. 

Nos parece claro dejar sentado en la lógica de nuestros servicios reguladores de las fronteras estadounidenses, que los inmigrantes arribados a los EE.UU. de forma ilegal argumentados por motivos económicos, por ser  otros prófugos de la justicia, los irregulares o ilegales con ansias de trabajar con honestidad y pericia, fuesen indocumentados o no; en este caso; aceptarlos como mano de obra decente y agradecida de lo que no podían en otros lares,

“Advertir que no guardan una relación directa y estrecha, ni colateral, con los principios políticos y humanistas originales de la Estatua de la Libertad, el poema de Lázarus y los EE.UU”

Valga que EE.UU, poseedora de un diapasón humanista y misericordioso, por cierto bien organizado, probado y brindado generosamente a los inmigrantes legales, haya logrado que los brazos abiertos de ‘The Great Lady’, no hayan cambiado de posición. Por lo que cabría, a manera de colofón tentativo o síntesis de esta interrogante y a los fines de enriquecer nuestro juicio; que verdaderamente hay brumosidades relacionadas a esta incógnita la cual ha sido popularizada incorrectamente, hoy casi mal entendida en calidad de un mítico “derecho legal” inexistente, no un privilegio potestativo del gobierno de los EE.UU. hacia todos los ciudadanos, sin distingos, sean naturales o naturalizados.

 Siempre advirtamos que Emma Lázarus, en la dulzura infinita de su poema "The New Colossus" y de cualquier manera analizable, siempre permanecerá contenta. Luego, hagamos un alto y detengamos el cernido de argumentos de uno y otro lado, para aquilatar hasta el infinito, lo evidente. Porque quizás la Mántica de Pitia como oráculo délfico, aún conserva toda la verdad aprisionada entre los metales y mármoles de la "Lady of Liberty". La dama de brazos abiertos para todos, con la cautela impuesta por una sociedad de leyes; que reconocen el esfuerzo humano hacia el progreso justo. 

  La saga continúa,

© Lionel Lejardi octubre, 2011
Legacy Press

EDC-6,065/Pag.  24/24

sábado, 8 de octubre de 2016

"¡Silencio, que'león duerme esta noche!" II/II

"¡Silencio, que'león duerme esta noche!"
II/II
Se cumplen 57 años de dictadura comunista en Cuba
Sin la venia ajena
Aura
"Un comunista
 es aquel que ha leído a Marx y Engel.
Un anticomunista
 es aquel que ha leído a Marx y Engel
 y los ha comprendido"
Ronald Reagan
“Un Asunto Cubano”
 
(Miniserie, “Silencio que’leon duerme esta noche”)

Tánathos o Pulsión de Muerte

Tánathos
Guevara no arribó solo a Guatemala. Resultaba imposible que el muestrario de sus   rabias personales, no le acompañaran. También los recuerdos que se les antojaban los más amargos de su juventud turbulenta, anti gregaria y misógina, tan angustiosa como su frustración que se le antojaba sin igual a otra existentes sobre el planeta Tierra. Claro que esas elucubraciones de recuerdos trágicos, a los que aludió sumido en sus reverberaciones y psicopatías endógenas, fueron patrañas anidadas en su mente distorsionada, como las ‘12 Pinturas Negras de Goya’ Alucinaciones producto del delirium tremen por abusos del vino, recuerdan sus cuates. Un DUI moderno producto de miserias marxistas y embriaguez de ruindades esquizofrénicas, apoyadas en baraturas ideológicas zurdas y desde ha, taladradas de maoísmo, islamismo, babuvismo y no se conoce cuantas otras, todas infundadas. Con ese cóctel, se puede preparar el mejor de los monstruos comunistas. De lo cual, nuestro presidente Ronald Reagan nos advertía, juicioso.
Ernesto Guevara de la Serna
(aka, "Che")
(Cortesía de risasinmas.com y 
Pinterest)

            A Guevara le aplastaban las realidades de que las estirpes Linch y la Serna (la última, en realidad "Sheinerman", según gorjean los entendidos a causa de su ascendencia semita) eran apellidos portados por y de personas decentes. Mientras que "Él", tortuoso y vengativo contra la nada infernal de su entorno; devino ente de una nada fracasada, el pas de deux clásico del niño futivado de la Universidad como también siendo un escolar de primaria, díscolo e ineficiente, extruido como el resto de su quehacer mundano, inútil. Un ser anodino deshumanizado quien para justificar su morosidad se desplegó en busca de los cómplices, que encontró en Tuxpan, México, exactamente a la vera de los hermanos Castro; personajes que aunque les fueran ajenos, les hicieron tornarse per se en simbiosis híbrida de un célibe como el Conde Alexander Gagliostro (“El Desalmado” cuyo símbolo secreto era “Ouroboros” la serpiente que se muerde la cola). Cuestiones vampiresas muy paranormales entre los izquierdistas fascistoides.

            Para entonces, mucho dinero, dádivas y favores habían repartido los Castro a escala mundial siempre, a costa del hambreado inmisericorde y andrajuras bochornosas de los cubanos, reducidos a un mal vivir cavernario. Al crear verdaderas colonias de vaguerías izquierdistas, esa izquierda sobaquera producto del “Manual y Prontuario de Marxismo-Leninismo” mamadera y chupete preferido de intelectuales liberaloides contemporáneos. Morones de toda laya a fin de que los idiotas, idealistas ignorantes y analfabetos, lo tomen erradamente como paradigma a emular. Pero el Manual, para entonces, ya se le había incrustado con raíces del mal y confundidas con la pelambrera del sobaco

            Y los epítetos no son gratis, porque se los merecen al morir por los Castro, como este pibe Guevara o los infelices negros y mulatos cubanos lanzados al África Negra, Medio Oriente, Mesoamérica, Asia, etc., todo porque su blancura caucasiana olía a colonialismo. Y a cualquier otro infierno que sus megalomanías de resacas matutinas le dictara el centro director estratégico moscovita. 

             ―”Moriré como una piltrafa humana”―reflexionaba "Che" premonitorio de su destino, mientras aullaba los últimos alaridos de lobo solitario. Quien al menos, decir con justeza histórica, murió de pie en espera de las ráfagas ya acordadas con sus ejecutores rangers, apuntandole a su plexo solar. Porque le era ‘de tranca’ el verse abandonado por "Manila" junto a sus hombres y a veces mujeres, según el momento. 

            Porque no hay que olvidarse de la "Tania", aquella exuberancia de amazona comunista; una hembrota de cuatro cuartas por los cuatro costados; cazada como una liebrecilla agridulce el 31 de agosto de 1967; combatiendo con fiereza en Vado del Yeso, contra los campesinos rangers. A quienes los comunistas (recitando el vademécum) dijeron iban a redimir, hasta que una ráfaga de 7.62 mal dada, además vomitada por una máquina belga bípeda, la abatió para siempre. Lo que fue festín de las moscas tramposas de los manglares, unos cientos de metros río abajo donde quedó con los senos al aire, putrefacta a más no dar. Y lo peor, solitaria como la esposa de Prometeo, encadenada por igual en los Altos Tatras, donde los buitres le engullirían las entrañas. Es preludio de la Pulsión de Muerte que devora en todo momento a cada guerrillero.

Una beldad “isoturbiteriana” y su antípoda caucásica
Ese contingente de guerrilleros fue lanzado a una aventura sin retorno. De falacia posible e iguales luctuosidades de traiciones, con el mismo sonajero con que engañan a los niños. Y les duele porque provino de quienes debían cuidarlos y protegerlos en lo interno y externo, "como a la niña de sus ojos", en el decir sabio y egoísta de Trotsky. Pero ya los habían vendido y traicionado como piltrafas, desde mucho antes de partir hacia Bolivia. Es que antes hubo el final de un viaje hacia Guatemala. Itinerante se fijó en una muchacha de figura nevasca y experimentó lo de un pez cuando lo ensartan. Hicieron migas de inmediato. Y se empecinó, cuando sus nuevos amigos se rieron de él y su pareja, la muchacha regordeta que nadie miraba, chaparra y sin encantos visibles o probables.

            Cegado por la ofensa e inmerso en su complejo de fracasado eterno, de no poder juntarse con una caucásica a las que estimaba inalcanzables, hizo que más tarde se echara a la caminante como amiga íntima. Lo lamentable es que éste líder, un sociópata empedernido, desconocía los límites superiores e inferiores de aquella diferencia entre una joven normal, agraciada o no, y otra sin muchos atractivos, aparentemente normal. Pero es que él desconocía los antecedentes de la muchacha peruana inteligente, Licenciada en Economía. Imbricada como militante comunista bajo el lema maldito de ‘Sendero Luminoso’, una expresión (considerada maoísta) del pensador peruano, también marxista-leninista (no carnicero), José Carlos Mariátegui La Chira. Luctuoso e infausto lema para los peruanos confundidos, como todo lo saturado del totalitarismo comunista.

            Ella, repleta de experiencias vividas y conculcada para ejecutar actividades políticas de cierto nivel para sus jefes, propias de una militante del Partido Comunista Peruano y los otros a los cuales les entregó su alma. Porque tal era el caso, aunque el encuentro de ambos fuera casual, como el de los asteroides, sin dulzuras. Dado que recién Guevara había arribado a la Guatemala a impregnarse de efervescencias con el gobierno de la extrema izquierda estrenado en 1951 por, el Col  Juan Jacobo Árbenz Guzmán y con el cual se involucró en actividades represivas contra opositores. Para él y su egolatría supina, este fue su estreno político enchumbado en violencia edulcorada, a fin de ganar galones.

            ―”Sabes, que ya me pagarán esa cochinada. Y los muy pendejos, se dicen mis amigos. ¡Cabrones, es lo que son!” –le dijo a ella, que intentó calmarlo.

            Guevara, aun joven de pelo ondulado casi hirsuto, hispido al oler la humedad como su carácter alebrestado; miró al grupo de sus burladores sevillanos, sin nada de qué reírse y escupió el piso. Siempre lo hacía por todo y a todos. Lo que alguien de su entorno selvático, le escuchó maldecir en otro momento aciago. Tal era este, bajo los efectos de un sinsentido aparente. Por lo que ahora, no hubo espacio para otros recuerdos de juventinas y otras disipaciones impronunciables para este futuro matasanos.
"Che" e Hilda Gatea (1955)
Vacaciones en Yucatan
(Cortesía de wiki y Pinterest)

            Y nada más apropiado para desechos tan elocuentes ahora, que la opción del pronto enterramiento de su imagen por la Historia, una inexorable sepulturera. No sorprendida con el nuevo cliente ni por sus enemigos terrenales, porque eran muchos los acumulados por él para una sola existencia de excesos enloquecidos. La farsa había comenzado, según sus cronistas, cuando paseaba en una desvencijada bicicleta con motor, por cuanto vericueto le brindo abrigo a sus destemplanzas tempranas. También quizás, cuando olisqueó el primer cadáver siendo pretérito estudiante de medicina con las intenciones de hacerse médico.

            O por lo menos, mientras hacía el paripé de que estudiaba "entre comillas altas", según sus detractores. Los insolentes de Hollywood, en ocasión de filmarse las tribulaciones de este otro reflejo “del inquieto Anacobero"1 durante su etapa de vagabundeo sudamericano, tal parecen acostumbrar a estos inventores de patrañas.
Porque los cineastas brindaron una versión cinematográfica 2 estampada con el gomígrafo de los entendidos, como un verdadero desastre. Claro que no era su culpa lo del adefesio decir, desde el punto de vista del buen contar y declamar en la ética cinematográfica.

            El guionista lo bajó de la vulgar bicicleta y no dudó en encaramarlo sobre una feroz motocicleta, como las usadas por las bandas (musicales) anarquistas de EE.UU.
Porque él había dilapidado años claves de su juventud haciendo bus stop por sus alrededores, entretenido (1954) en causas injustas como la izquierdista de Arbenz en Guatemala. Actuó  como buen mercenario comunista y toletero por convicción. Y a punto de la bancarrota económica, hasta que una beldad isoturbiteriana, antípoda evidente de su no ascendencia caucásica le mitigó el hambre y la indigencia. Se trataba de una temba (mujer madura) de 33 años, Hilda Gadea Acosta ya encaminada a la soltería permanente, una unión cuasi tertuliana que al adjuntarse, intempestivamente, el choque devino en salvación mutua.

Convergencias de una joya rara de rosca izquierda
Ella, entonces lobista experimentada del Partido Comunista de Guatemala, le contó al amado sus cuitas marxistas. Juntos, bajo zarapes de una ideología alucinante, se arroparon bajo el manto infecundo del antiyanquismo oscurantista. Guevara, tomó aire y lleno sus bolsas, enfilando rumbos hacia México, donde con posterioridad los amantes se volverían a encontrar. La muchacha, consiguió, ya en México ostentar ser amante inmediata del “Che” Guevara  pour les pires moments, fue a la que al embarazarla, el   galénico desposó. Ella era una de las tantas veteranas feministas en actividades propias de las trotaconventos ideológica regadas por todo Centro y Sudamérica bajo órdenes expresas del Partido Comunista (local o nacional) indistintamente.

            Entre tales funciones del menudeo proselitista en las charcas y lodazales de la izquierda se distinguían el captar futuros militantes, espionaje, diversionismo ideológico, colección de fondos, sabotajes, terrorismo, etc. Incluyen el lobbismo de los partidos comunistas, organizaciones fachadas (frentes) y todo lo que huela a pan izquierdismo y de esta forma esparcir las obscenidades habituales del marxismo proto sobaquero,
propagandizado por cada comunista. Una joya tan falsa como el circonio contra el diamante, Gadea resultó ser el vehículo viviente que conectó al “Che”  con los verdaderos y ciertos tipos de aventureros, legionarios, mercenarios y toda clase de “ex” (veteranos de otras  guerras y conspiraciones de toda laya en otras tierras y por motivos diversos) una parte de los cuales colmarían el contingente expedicionario del yate "Granma"

Un Arca de Noé sui generis
Estos expedicionarios, enfrascados en una aventura pírrica presta a conducir libertades para Cuba, estaban guiados por los líderes menos apropiados: los Castro. Quienes, como otros tantos integrantes del Ejército de Ocupación (westero) que hoy asola la capital cubana y el resto del territorio nacional. Esta agrupación de confundidos, incluía idealistas remanentes de la “Generación del Centenario de José Martí” tirados a un lado desde 1953 como desideologizados impenitentes que, de manera patriótica, participaron en el fracasado asalto al Cuartel “Moncada” (Santiago de Cuba) en julio de 1953, También miembros de partidos políticos y otros cubanos exiliados. Guevara, encontró en aquel nido de patriotas (y aventureros comunistas, tal era él mismo) el caldo de cultivo ideal para saciar los apetitos gnosicos físicos y ambicionales de este conspicuo argentino.
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Dr. Ernesto ("Che") Guevara de la Serna
(Cortesía de wiki y Pinterest)
            La agrupación de los conjurados en México, ansiaban dotar a la tómbola de la expedición hacia Cuba con la participación personal y ayuda financiera de los exiliados cubanos anti batistianos (entonces) y en buena ley, los miamenses y alguna que otra dádiva oculta apañada por los hermanos Castro succionadas o lamidas del Comintern. Siendo el México cardenista de entonces, el país líder indoamericano que se aprestó como paño a devenir bajo cuerda en testaferro y garante del izquierdismo mesoamericano y parte del europeo, que hacia muecas desde los Pirineos.

            Por ejemplo, los cardenistas sin sus guerras de  pasteles, los anti cardenistas oficialistas repletos de pasteles y otras mesadas del bureau de los grotescos "sans culottes” peronista, los después ridiculizados por las abuelas pícaras y subversivas (al parecer, también tramposas de la ley) Aquellas de la Plaza de Mayo, las de ayer y las de hoy. De cualquier forma, el maná de liquidez les fluía incontenible a los castristas.

           Lo que a este argentino subyugó, en modo alguno similar a como piensan los rioplatenses laboriosos; era que los líderes de estos ilusos disponían de su agenda secreta, mientras que la mayoría iba embarcada de buena fe en la trama invasora a derramar sobre Cuba. Ninguno de los complotados superiores les avisó de la malquerencia de aquella trama de telarañas zurdas. Nadie.

“De la Serna” en Guatemala a “Sheinerman” en Guatepeor
Estos ilusos de fila, no los líderes quienes como todos eran buenos pícaros, se auto suponían ser luchadores por la futura democracia en Cuba, entonces obnubilada bajo el gobierno autoritario del Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar, de manera curiosa, todos los enemigos eran coterráneos. Tales falacias aventureras les indoctrinaban los viejos comunistas adheridos a ese contingente invasor de mercenarios (indirectamente), una nueva esperanza de la Revolución Mundial Permanente auspiciada por un antológico carcamal y conspirador subversivo, León Trotsky (née Lev Davidovich Bronshtein) Los integrantes de esta cáfila escogida para intervenir en el asunto boliviano, no daban la menor muestra de trabajar como otros tantos, para ganarse el pan diario.

            Todos los implicados en aquella conspiración, sencillamente, seguían el ejemplo del Líder Máximo y el resto del Estado Mayor de aquella otra tropa de revolucionarios bisoños, que fueron conducidos de manera irresponsable al “Moncada” en 1953. La diferencia, en esos años 60s consistía en que tal sucede ahora con Venezuela, los ejecutores en el campo de operaciones eran pastoreados con el forraje de una ilusión que los cuidaría desde La Habana (Manila) Es que la naturaleza de este proto líder le hacía emanar un flujo de rabias verdosas contra cualquier cosa interpuesta en su camino. Como aquellos indios campesinos centroamericanos que se les enfrentaron en Guatemala, en un retén armado por sicarios auspiciados por los órganos represivos del propio Presidente Árbenz Guzmán.

             De todos es sabido que Árbenz era traidor al pueblo boliviano dado que en realidad fungía de ser un cuadro trotskista, confeso y convicto, que trató de levantar alas a inicios de la Guerra Fría. El punto de intersección de los indios a los arbenztistas estaba  situado en la vía sudeste hacia Santa Catarina de Pínula. Allí, fue cuando Guevara ejerció ayudantías de infidencias, “tentetiesos” de represiones físicas contra opositores democráticos a la dictadura izquierdista pretendida de implantar por Árbenz (“…hasta que lleguen los camaradas rusos…” decía el muy falaz) y algún que otro asesinato contra los opositores. Tales tropelías, sucedieron inmediato que Guevara arribó a Guatemala.


"Che"
(Cortesía de "Flick" y Pinecrest)

            Allí, el argentino no vaciló en insertarse en grupos paramilitares del Partido Comunista Guatemalteco (PCG) al que ya pertenecía la Gadea; una rama adscrita al Jefe de la Seguridad Interior de ese país, durante el gobierno zurdo de Árbenz. Pero, ya en plena dictadura de los Castro y exactamente lo que más le sublevaba a Guevara, siendo represor actuante como funcionario en Cuba; fue aquella confesión inesperada y brutal de su madre (enferma de muerte) cuando le dijo que su segundo apellido no era "de la Serna" sino "Sheinerman" 3  lo cual no aparecía como tal, en los registros de inscripción de nacimientos argentinos.

            Guevara no acababa de entender el cambio del nombre original (paterno) de su madre de "Sheinerman" por "de la Serna", alegado por ella aduciendo "pura seguridad" dada su ascendencia judía, lo que molestaba a Guevara. Tal afirmación, dijo la madre, eran los tiempos en el que el Mundo andaba en guerras y Domingo junto a María Eva Duarte (aka Evita o Eva Perón), coqueteaban y aterrorizaban descaradamente con sus pandillas paramilitares de lúmpenes "sans-culottes" reclutadas en los barrios bajos y puertos de Buenos Aires y otras urbes. Tales fueron los motivo por el cual se rotulaba "de la Serna" y contándole además, el resto de la petite histoire familiar.

            Esa mala calaña de los barrios bajos argentinos al servicio de Perón y Evita, eran copycats o similares a las turbas fascistas de los “Camisas Negras” de Mussolini, las agrupaciones de asalto nazi-fascistas de las “Sturmabteilung” (SA), o las hoy “Avispas Negras”  y las turbas divinas de las “Brigadas de Respuesta Rápida” popularizadas por los hermanos Castro contra el pueblo inerme, hoy con el zipper bucal cerrado a pulso. Y eso, nadie lo creería, pensaba Guevara, además de que no estaba dispuesto a permanecer impasible mientras se deshacía lentamente el narcisismo de su figura mundial a la que tanto amaba ―tal si fuera una estatua de sal, convertido así por la curiosidad insaciable ‘de la mujer de Lot’―, para que nadie lo aliara a un "maldito apellido judío"

Un nueve de octubre, que los cubanos se alegran que no fuera un diez
Pero esas eran viejas historias las cuales, aunque le desagradaban, no podía borrarlas de su pasado. Por una razón muy simple: ahora estaba muerto y bien muerto, ya sin leyendas heroicas ni los círculos de tizas caucasianos de Brecht, esgrimidos por los falsos historiadores marxistas, para borrar lo feo. Cierto que toda historia parte de un pasado y un presente y ese, era su caso. De lo que sí estaba seguro, es que en ese día aciago, el destino le envió un mensaje definitivo por medio de aquellos cubanos asesores militares (falso que fueran ciudadanos norteamericanos, porque el protocolo militar así lo prohibía) y agentes encubiertos del CIA, quienes entrenaron a los rangers: porque en su leyenda apócrifa, no existirían partes alícuotas para disponer garantías de un futuro luminoso y eterno.

            También porque Il Grande Lupo (El Lobo Grande) no le permitiría ni atisbos de una luminosidad mayor a la de Él mismo. Porque como líder cubano, él era por antonomasia el Líder Máximo, de la futura revolución Latinoamericana, como una vez le dijo, solemnemente y con rimbombancias a Raúl.

            ―”A la corona de un rey, muchas cabezas  aspiran. Y un buen rey, sabrá cómo suprimir esas cabezas”

            ―”Es un buen numerito ―le contestó el hermano, mojándole la pólvora―. Yo también lo leí y creo que fue en un novela de Dickens”

            Fidel Castro le echó una mirada sibilina a fin de pulverizarlo.

            —“Supra imbécil” —masculló el Líder Máximo, desde un rincón de la estancia.

            También Castro quiso dejarlo claro, como hizo con Guevara, pero ahora el argentino estaba muerto y oliendo a bien muerto y sólo le restaba desandar su camino de confusiones por el “Valle de las Sombras”, donde de seguro le considerarían un occiso que, por su mala cabeza, seria mal recibido.

            El mediodía del 9 de octubre, 1967 había quedado al doblar del camino la tragedia, tras un par de ráfagas mortales que a las 13:15 h le cruzaron el plexo solar a Guevara, en la santa humildad de la escuelita de “La Higuera” Con ello se cumplió lo de "ojo por ojo y diente por diente" ―independiente de lo que pensara Gandhi acerca de la tuertera planetaria, si todos pensaran bíblicos― en medio de un silencio caído ínfimo sobre ese aposento húmedo y mohoso. Un locutorio perfecto para una hermandad de ranas cantarinas, enloquecidas, que no cesaron de croarle ni aún después de la medianoche en la que de todas las brujas voladoras, andaban prestas al doblar de noviembre.

            Como en las cortes de moscas aristocráticas, cortesanas y no menos pervertidas, además de intoxicadas con hashāsh como deliciosas pussycats de las pole dancers doradas, al retorno de sus alucinaciones y ebriedades de tanta carne guerrillera engullida durante esos meses de fiestas carniceras. La “Pulsión de Muerte”, tan serena  como inexorable para las serpientes que se muerden la cola.

Una muchacha “deutsch” de belleza inmisericorde
Ella apareció rauda con su osamenta firme forrada de blancuras, hermosa para todas las fieras abstenidas de sexo en las que más tarde serian ambas columnas guerrilleras, confesaron las reminiscencias varoniles (¿y por qué, no?) de aquellos del “rompe y raja” aviesos de lujurias. La “Ella” de furias apacibles, detentadora de excitaciones devenida rauda y perfumada desde La Paz, hasta el vivac salvaje de “Che” Guevara, en plena selva boliviana. Pero a la cual, sin más, le alcanzaron fugaces las lluvias rojas carniceras, en medio del reguero de fogonazos ensalivados que empapan las carnes oblatas de ‘pan y vino’ hasta de esa joya aporcelanada de Sèvres, teutona verdadera. La muchacha maja de mirada deutsch inmisericorde y auténtica, que en un sendero cualquiera dejó flecos de su virginidad y sayas.

            Una descomunal hembra erótica y venusina insaciable, de talante impositivo, resultó en la embaucadora revolucionaria atraída al torbellino guerrillero por el después guevarismo de moda, caída meses atrás en Vado del Yeso, ahora fraguando su propia trampa mortal. Entregada al enemigo en emboscada a la colimación de los Rangers, certeros en sus descargas musicales, por acción de los traidores de su amado Partido Comunista Alemán natal (en realidad el boliviano) La traición, un detalle chic muy propio de las ideologías conculcadas a las aliviadoras guerrilleras, unas hembras miserables, integradas a las impedimentas como soldaderas de rango alto.

Es que las mujeres comunistas tempranas (piensan los historiadores) parecen haber nacido con bisagras automáticas. Ver las consideraciones amorales de la mujer de Lenin, todo un asco y quien tampoco se la merecía mejor; porque casi todas las mujeres de los Superlíderes comunistas, al menos las europeas conocidas de antaño; eran unos bicharracos y porque este anticuario de beldades, hacía un dueto infausto con la Nadezhda Krupskaya, una especie de duende especializado y entendido como la necrofilia sexual de marras.

            Esta muchacha, por otro lado, era hija de padre alemán y madre polaca, ambos judíos comunistas emigrados a la Argentina huyendo de los nazis. Y así Tania, al igual al igual que la madre de Guevara nació judía de Buenos Aires. Ella, la de suave piel casi alabastrina, una conspicua y no menos brava mujer en el combate; se le conoció como Haydée (Tamara) Bunke Bider, aka “Tania”, entre otros Kampf Namen.


Tamara (née, Haydée) Bunke 
Bider, 
(aka, “Tania”)
            Pero es que lo de ella fue otra cosa sucedida allá donde el río se estrecha y baja lo suficiente para el cruce a pie en Vado del Yeso, con nuevas oleadas de moscas capitalistas aprestando sus bolsas infames, repletas de hueveras devoradoras de todo lo que un día fue humano. Porque la comedura de ambos guerrilleros por las moscas, sucedió en sitios distintos. Sabiendo que en los paraísos proletarios no hay moscas ni cucarachas, dado que no hay nada que comer. Y también porque el líder de la banda armada invasora del suelo boliviano, en su mejor momento, le dijo a ella, sin aviso previo:

            ―"¿Sabés Tania, que ya se te acabaron todas las pendejadas y que no habrán más correos del “llevaitrae” a La Paz? Y a mi me importan tres bledos que ese ingenierito con el que casastes por orden la Stasi, se quede con las ganas. Porque te quedás clavada aquí con nosotros en medio de la selva, nuestra amada floresta repleta de campesinos mierderos y cobardes, iguales  a los militantes de su Partido Comunista traidor"

            Quizás, pensó ella con razón en su error de ambiciones onomásticas y de reculeos, a la manera de las soldaderas entre los miasmas rugientes de aquella manada de lobos, excitados con el olor a la hembra descomunal. Después, Tamara se viró encolerizada dándole las espaldas al líder guerrillero y partió rumbo a las letrinas del campamento, mientras murmuraba otras imprecaciones, en el alemán que se confundiría con la jerga más fina del barrio berlinés de Schöneberg, de donde también era oriunda la Dietrich.

            ―"Cacho de cabrón ―rezongó ella, ahora desde un rincón de su tienda, ya aburrida de toda aquella farsa trágica, repleta de engaños y furias―. Todo porque esta mierda donde nos embarcó el Líder Máximo del Internacionalismo, ya se está jodiendo y él (Guevara), no quiere irse sólo. Mira lo bien gracioso que es este hijo de la gran puta.
            ―Y lo que más me jode, es que aquellos dos huevones están muy campantes en bebederas y hartaderas, echándose fresco en los cojones, allá en La Habana, en medio del aire acondicionado de su "castillo de naipes" ―y terminó de escupir ella su frustración, premonitora de que pronto seria destruida, al igual que el resto de aquella jauría de paranormales

            Se trataba de algo desesperanzador y que para ella, pensaba en lo pronosticado por aquella “Sangoma” sudafricana, sería la trampa artera de sus patrocinadores. Lo más temido por los comunistas. Estaba claro: Nada de retornos a La Paz como antes hizo, con aquel par de ilusionistas estrafalarios, también intelectuales comunistas; el pintor y guerrillero argentino Ciro Bustos (née, “Ciro Roberto Bustos Marco” también aka "Pelado") y otros sobrenombres, junto con el afamado periodista, profesor y escritor francés Régis Debray (née, Jules-Régis Debray), auto nombrado, con el aka de  "Dantón", a los que los rangers capturaron al volver a lo civilizado.

La ‘Piel de Zapa’ y sus mensajeros de cierra-ojos y letanías
Para entonces, aquella figura desmadejada en la lavandería, seria campo fértil a colmenares y kermesses de este otro bellaco rojizo ya irreconocible de entre sus máscaras. Porque hubo y habría tales muertos de igual prosapia de terrores y violencias, pastos de las moscas verdes tsé-tsé africanas y las de pelambres teñidos de multicolores carnavalescos, con corrimientos hacia el rojo einsteniano, siempre presente en cada alegoría del Doomsday especulativo. Y por qué no también sus prima hermanas de traiciones, coleteando rojuras, como las sabandijas comunistas peruanas. Es que toda estas pieles chatas y toscas del bestiario zurdo, no son incogibles tal lo fuera aquel del pacto diabólico en "La Piel de Zapa"

            De igual modo era esa figura con ojos saltones y serpenteantes, desmadejada sobre el mármol del vertedero. Figura antes temida y odiada en la Cuba castrista, tierra calcinada enhiesta de auto elogios y hoy desflorado y maldito por la miseria en que los comunistas le han convertido su bolsa marsupial.  Pero de ese instante, su imagen de  fantasma terrible de conductor y protector de sombras, descansaba quebrada y solitaria en pose tan estrambótica como la maraña de su cabellera.

Pero que desde instantes, su imagen de fantasma terrible de conductor y protector de las sombras, descansaba quebrada y solitaria en pose tan estrambótica como la maraña de su cabellera. Y, por fin, alguien cristiano se dignó cerrarle la transparencia de sus ojos. Cualquier poeta del Diablo, le describiría durmiente entre pliegues de miríadas de sus fantasmas victimados. Casi todos desdoblados en terríficas pesadillas vengativas, de igual volar y serpenteo al de las brujas goyescas coitantes at æternum en la umbrocidad de sus pinturas negras.

            Es que el líder guerrillero y sus seguidores del destacamento, valdrían como secuaces perfectos en cualquiera de las bandas apostadas en caminos. Cierto fue que en justas verdades, estos subversivos alebrestados, pelearon con las tres furias tales si fuesen leones, desde el primero hasta el último día de su gran tragedia. Un modo de actuar inimaginable ―por lo inético― en sus enviadores desde la "Manila" siempre apacible, ya desinteresada de sus mensajeros letales.

            Los preludios de aquel aire de muerte, tan absurdo como desentonado; finalizó sin los ditirambos grisáceos y tramposos de los camisa rojas garibaldinas y sus escarapelas girondinas, siempre en calidad de mensajeros de la muerte y el "odio inconmensurable al enemigo", decía Guevara. Y porque los rangers hicieron que así le fuera "de aquí hasta la eternidad" y para siempre, con su inusitada perfección de cirujanos en día fecundo para la democracia y la libertad plena del hombre. Ya se hablaría de la jornada por la libertad paralizadora de los mensajeros totalitarios enviados a mansalva por “Manila” a Bolivia; con las agravantes de nocturnidad, ventaja, alevosía y premeditación.

            Una titulada “rebelión” confeccionada con ruinas y falsedades, más parecida en las agravantes circunstanciales, a la conspiración de unos desorejados para cometer un asesinato. Claro que en este caso, se trataba nada menos que derrocar por medios violentos, la democracia en Bolivia.

Una fiera Difunta Mayor, de entre otras ya interfectas
No era demasiado el espacio en la escuela de Quebrada del Yuro (“La Higuera”) , para albergar a ese Difunto Mayor de entre otros tantos difuntos, y no sólo en Bolivia; sino que desde antes en la Cuba aterrada y en el África, Asia, Indoamérica y Oriente Medio, tan amadas por ser hijastras de sus actividades desastrosas. Porque siempre fue un ente macabro, el Poeta de las Penumbras, bien que fue evacuado por su mala sombra de pechuga andina, por la falta de oxígeno ya acentuado con el asma que no le abandonaba. Ni dudar que este era el cuerpo del escándalo inerte que unos minutos antes, fue un guerrillero derrotado y auto humillado, en una guerra que el mismo armó donde nadie le llamó, a fin de que terciara con sus injerencias pro castristas. Los arpegios anexionistas bolivianos, compuestos por un dudoso ‘procónsul’ argentino.

Porque, el tal ‘libertador’ portaba un mensaje equívoco conducente a coincidencias con los mismos ptialismos de Angola, Etiopía, Zimbabwe, Vietnam, Sudáfrica  y otros territorios; que a los pronosticadores habaneros en la cima de sus espasmos demenciales y agresiones contra los países democráticos; les dio por bautizar como “provincias de ultramar” reales, al mejor estilo de las ex metrópolis ibéricas (España y Portugal). Eran los sueños revertidos de somnolienta proto colonia kremliniana, con sus testaferros indoamericanos.

            ―”Pero Usted, señor Guevara  —le observó el asesor del CIA,  — fue un extranjero quien les invadió a los bolivianos su país con un contingente subversivo de mercenarios. Usted y sus hombres, fueron entrenados, financiados y enviados a Bolivia desde La Habana, “Manila” como ustedes les decían en clave, con planes específicos de derrocar al gobierno de este país”
             “Y lo peor, asesinaron a ciudadanos bolivianos en su propia tierra y todo, siguiendo órdenes de un gobierno extranjero. Los bolivianos patriotas y nosotros los asesores, no sabemos ‘qué’ diablos hacen aquí, usted y sus cómplices 4”

            Tal punto de vista le aclaró Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, al parecer, el principal asesor cubano enviados a Bolivia como apoyo contra-insurgente amenazada por una agresión por guerrilleros comunista, exógena. La interlocución sucedió durante el cambio de impresiones (en esencia, nada parecido a un interrogatorio formal) cuando Guevara era solo un guerrillero, entre los otros prisioneros en la ultima refriega de los rangers contra los invasores, desde que los guerrilleros pisaron suelo boliviano. Su interlocutor era el estratega del grupo operativo que organizó la estrategia y táctica de búsqueda y captura del futuro interfecto argentino y sus hombres, quien finalmente, resultó ser el que lo había ensartado, andrajoso y herido en una pierna.


Ernesto "Che" Guevara

 Camiseta del "Che"

 (Cortesía de Emilio Quintana)



             Pero este era especial. Había sido capturado en medio del combate concluido. Capturado herido e inexplicablemente apresado vivo con todo su armamento y parque, en estado perfecto. Resultó sorprendente, dado que (como todos los comunistas) siempre anuncian su inmolación de "mentiritas" antes de ser capturados vivos por el enemigo, no como las ennoblecidas con hechos, de los altivos “Samurái Daimyõ” Pero no acaeció tal historicismo épico, quizás arrepentido por habérselo aflojado las piernas, en el que pudo ser el mejor de sus momentos. El último pedazo de “La Piel de Zapa” (La peau de chagrín) protectora de la aventura guevarista había desaparecido agotada por el quehacer del líder argentino y sus seguidores, tal como le alertó el duende cuando le entregó el cuero mágico.

            Castro, echó a rodar el rumor de que al Dr. Ernesto (“Che”) Guevara de la Serna (el de "hasta victoria siempre"), lo capturaron (no rendido pacífico sino, motu proprio) a causa de que sus armas le fallaron, sin mencionar las heridas y llagas de las piernas y pie. Lo cual fue descartado en las investigaciones iniciales.

            Como cuando a uno de sus lugartenientes más aguerridos Dariel Alarcón Ramírez ("Benigno"), sobreviviente de la aventura boliviana y después exiliado anticastrista en París, igual que a otros de la banda, Guevara le soltó a este sierramaestrino curtido una de las demagogias a las que el mismo nunca les hizo caso:

            ―"Un revolucionario verdadero,  jamás se rinde ni se deja apresar vivo por el enemigo. Primero, se inmola"

            Claro que nadie dio valor a esta, una de las tantas payasadas de los comunistas, que nunca se ofrendan en sacrificio. Porque, como era de esperar, el león calló y no se expió, tal se comprometió (dicen) a confesar detalles de su quehacer en la nómina castrista. Aunque después, cuando tras ser apresado cobró bríos alucinantes y desafiantes; se atrevió a rugir con fiereza en la escuelita rural donde lo encerraron. Allí armó un soliloquio de incoherencias en el que se hacía preguntas del sí y el no, donde en cada una de las mismas, sin importar la respuesta,  le iba la vida. Su absurda vida ambulante por caminos, selvas y parajes abruptos; como ente boliviano; pero que ninguno de los cuales nunca fueron de los suyos, ni le condujo a lugar alguno. Lo mejor de la cháchara: en el delicioso lunfardo de las favelas rioplatenses. Hablaba a las furias y a los duendes anidados en Manila.

            Un parte escueto del Ejército Boliviano,

            "El Ejército Boliviano no toma prisioneros enemigos vivos y menos, de aquellos mercenarios quienes invadan nuestra tierra, dice así la Ley Boliviana y esta, hay que cumplirla”

            Más tarde sobrevino la orden inevitable desde el Estado Mayor y Presidencia Boliviana. Una orden militar legal, que ni los Castro ni los comunistas osaron refutar o protestar, además porque quedaba en manos de otros el eliminar al conejo que molestaba tanto dentro del sombrero como de la familia Castro, a todos. Rumores, hablan de un "Acuerdo Negro" entre La Habana y La Paz, nunca confirmados y sin pruebas. También, porque para los Castro el guerrillero tendría ya delineadas desde antes de la aventura boliviana, dos figuras de propaganda elíptica. En cada foco una historia tremebunda, una para el vencedor y otra para muerto.

            "El león campante, que no lo esperaba, fue medido por los bolivianos con la misma vara con la cual él, personalmente, midió a sus prisioneros demócratas cubanos, antes de ejecutarlos. Partiendo del asesinato alevoso de los indefensos, hasta los desertores congoleños azorados, a los cuales asesinó cuando dicen que dijo: “... para dar el ejemplo a los negros"

            Ello fue el resultado de acudir orondo al llamado musical de unos Castro disfrazados de "Flautista de Hamelin" Cuya flauta siempre estuvo equivocada de melodías entre el llamado a los niños y el de las ratas marugas; porque él y su entraña repleta de roñas y ambiciones, no cabían en la fila de humanos de diferentes prosapias.  Lo que le incitó ambiciones del poder absoluto sobre todas las cabezas pensantes, que le contradijeran su otro ego de maoísmo fabiano, antes de que le arrebatara la muerte. Igual que los ave-tontas montoneros, tupamaros y el resto de los tirapiedras sesenteros, hoy dispersos por los basureros presidenciales del Eje Apocalypto (ALBA).

            Era humillante para un líder ridículamente capturado vivo, obsesionado en moldear sus delirios de grandeza, por supuesto, alejado de la Sombra Mayor interpuesta como trampa de luces entre el guerrillero peleador y el cubano vanidoso. Su mentor y promotor, Dr. Fidel Castro Rús y los estertores de la suya propia, idiotizado cuando saltó como un jigüe trota caminos, en medio de la selva boliviana. Porque a este líder abatido no le correspondía el sueño de los justos, porque también resultó ser una fiera acorralada víctima de sus propios odios, sañas y de las ánimas clamantes de sus prisioneros vejados, atormentados y asesinados a sangre fría tras el triunfo de la guerrilla cubana.

            Un ser del cual fluían deudas, flecos de sobrestima y quejas desnudas de sus presas inermes asesinadas en la Fortaleza de San Luis de La Cabaña, La Habana, ara y pedestal de ese comunismo del "¡ahé, ahé, ahé la Chambelona!", al ritmo de los tiros de gracia. Ese, el mismo patrocinado por los "hermanos sufridos del Norte revuelto y brutal" que no escatiman admiraciones y siempre dispuestos a adular a los Castro, mientras levantan las ventanillas de su Cadillac color "punzó", que tanto les gusta, en nombre de una fementida igualdad racial. Son destrozadores de la encantadora "Habana Colonial" de la historia propia y presencia de la cubanidad arrastrada por cuanto basurero se les antojó.

            Ahora aquel tipo que exudada los miasmas y fetideces propias de su vida torva y equivocada, aunque todavía con sus sueños no descompuesto, mal envuelto en mortajas de mil encostraduras sanguinolentas y exudaciones desesperadas, tuvo antecedentes que él y sus compinches trataron de arrancar de una Historia violada al peor estilo. Se intentó de alterar el paso fresco de las democracias, a cambio de un infame placebo totalitario del ajiaco habanero, todavía enquistado hoy en algunas de las mentes variopintas del cocusal zurdo indoamericano. Tal destilación, fue la que diseñó en su retorta alquimista, el Good Shepherd Major castrista.

Génesis del aka "Che"
Uno de los expedicionarios del Granma, idealista devoto de Castro, Antonio "Ñico" López, quien husmeaba junto con Hilda Gadea entre círculos comunistas en Ciudad México, dicen que fue quien lo apodó "Che" Se trataba, nada más ni nada menos que del Dr. Ernesto Guevara de la Serna 5  Otros aseguran que fue su colega (por breve, pues al parecer resultó eliminado; segundo hombre en la escala del poder) el Comandante (Mayor) Camilo Cienfuegos Gorriarán; un personaje clave en la opereta de los comunistas auto “inventados”, el cual; como tantas otras sombras; desapareció convenientemente tal le sucedió al globo-nauta cubano, Matías Pérez. Casi de igual lomo y canto a la diseñada y escrita ―con guión dogmático― por el confundidor nato por excelencia, Vladimir Ilich Ulyiánov, (aka "Lenin") un controvertido fanático de Karl Marx, Friedrich Engels y también de su propio Superego. Guevara, el "vivo de entonces" (no el después muerto), se convenció de un presentimiento que nunca existió, pero hacia el cual avanzó inexorable entre los destrozos de su vanidad herida de muerte.

            Este, con su andar y portar atento a la Voz del Amo, sin embargo, hizo real y mandatorio el tarareo de las cantatas impregnadas en el romancero gallego de los Castro y saltó al vacío en la matta boliviana. Y todo porque el Líder Máximo casi le cortó las ansias de emular con Babeuf 6  guillotinando a todos los burgueses a quienes pudiera echarles mano. Porque al desplomarse la democracia en Cuba, se le excitó la avidez idéntica de los Cirilo y Metodio anidados en la Plaza Roja; ansiosos por bañar sus groserías de mujicks, anales y genitales ―unos cheos irredimibles como camisetas en tendederas―, volcados sobre las playas cubanas.

            El león, despechado por sus misiones fracasadas, terció en los malabarismos preliminares que años más tarde cercenaron la soberanía cubana en favor y hasta lograr que Cuba con todo lo que tenía dentro, cayeran en desmayo típico de un homosexual, en brazos de la URSS. Una acción vergonzosa que fructificó en extender pasaporte válido al vasallaje de La Habana a Moscú; pos obitum; en la titulada "Constitución Socialista de 1976"

            El león se consideraba un discípulo apasionado del líder, pero aspiró profundo y se le ocurrió en mala hora rugir diabluras en las inmediaciones de la acera donde Castro dramatizaba su misantropía de "optimista alegre" Fatal le resultó que tal dualidad de famas, era intolerable por el Líder Máximo y la cofradía envidiosa (la populosa caterva de apparatchiks) de quienes "se la estaban jugando con su quiniela al canelo" aquellos los guerrilleros, a quienes le auscultaban los sobacos por intrusos. Este pujo emulativo, unido a sus devaneos con la jauría comunista pequinesa, el grupo de los que más tarde se convirtieron en "la pandilla de los cuatro" ya envuelta en calideces de oxidación y lanzó  al león durmiente, de súbito, por un derrotero de peligros.

            Castro, especulan ciertos historiadores, activó sus neuronas y armó un artilugio similar al que esfumó del juego político al que al parecer era entonces su alfil preferido: el mentado Camilo Cienfuegos Gorriarán, otro polo sombra de mayor simpatía que la suya. Pero ahora, estaba enfocado en defenestrar a un Guevara que ensayo la temeridad de pensar por sí mismo  y se le escabulló por entre los dedos.

Peri Em Heru
Pero ni Guevara ni su león interior, también de mayor proclividad a la muerte 7, se percataron eufóricos de que dicha Constitución Socialista con la cual soñaban; no se trataba más que del viejo "Libro de los Muertos" (Peri Em Heru o "Libro para salir al día") Porque a eso propendía el legajo, leer las inscripciones en las paredes interiores de sus respectivos sarcófagos, de abrir las doce puertas y vencer cada obstáculo antes de comparecer frente a Asir. Es que el fin consistía en ser enviado definitivamente donde Ammit, "el devorador" y de esta forma expedita, ser borrado del Libro, para siempre. Quizás alguna Sangoma sudafricana, de las traída por Castro en su periplo entre ritos de santerías por el África Negra, o encargada después o desde antes; le tomó las medidas a la mala-sombra del “Che” mientras dormitaba, tal vez tras sus tareas matutinas de fusilazos en los patios de “San Luís de La Cabaña”

            Ni de que hábiles egipcios, quizás recolectados desde el delta del Nilo; taladraban, hendían y ahuecaban a partir de cada medianoche y con el mayor sigilo; oquedades al hilo maderal de la franja blanca de la cabecera del sarcófago de sicómoro, en una madera sagrada. Esos artesanos del país extraño, obraban carpinterías secretas sobre un tronco inmenso de sicómoro, como si fuera de acero negro. Era la madera mítica por incorruptible con la que desde ha, se hacían los ataúdes de los faraones, privilegio del cual él, “Che”, nunca disfrutó.

            Al igual que el resto de esos placeres mundanos, propios del boato ecléctico y sibarita que siempre imperó e impera a todo tren, en la Corte de Poma (La Habana) Al parecer, lo que sí le produjo arrebatos fue saber de aquella nota irónica sellada, proveniente de "Manila", que le trajo el último correo arribado desde Santa Cruz: "¿Sabés pibecito que lo del sicómoro, será solo para nosotros dos, los Castro inmortales"?

            La saga continúa.

© Lionel Lejardi,  Octubre 8, 2012
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

Addendum

1   Daniel Santos (El Inquieto Anacobero)

2   Ver el film ¡"Che"! de Omar Sharif, dirigido por Richard Fleischer, 1969 USA y "Che” (part, I)" de Benicio del Toro, dirigido por Steven Soderbergh, 2008 USA.

3   En ocasiones adjetivado "Dr." y en realidad, el segundo apellido de Guevara debiera ser "Sheinerman" no "de la Serna". Se afirma. Así, después de investigaciones, el CIA propone el apellido de "Sheinerman". Para detalles de esta sorprendente revelación, ver el "ehC, el genoma sinistrorso" en cualquiera de estos (mis) blogs personales o sociales.

4   El dialogo es una versión libre. Ver "El Guerrero de las Sombras" de Félix Ismael Rodríguez Mendigutía y John Weisman. New York: Simón & Schuster, 1989.

5    Ver de Sigmund Freud, "Zur Einführung des Naizβmus" (Introducción del Narcisismo)

6   Ver de Françoise-Noël Babeuf, la "Conjuration des Égaux o Le Manifeste des Égaux" (La Conspiración (manifiesto) de los Iguales)

7   Ver de Sigmund Freud, "Jenseits des Lustprinzips" (Más allá del principio del placer). Donde plantea el Tánathos o Pulsión de Muerte.

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