lunes, 17 de enero de 2011

¿Dar el sí a Sarah, a la II Enmienda y gritarle ¡haššāšīn! a Jared Lee?.

¿Dar el sí a Sarah, a la II Enmienda y gritarle ¡haššāšīn! a Jared Lee?.
Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Algunos dicen que somos una sociedad violenta, tal si ellos vivieran en el planeta K-PAX asexual (eso lo expresó Prot, no yo) o en el de la Inopia Catatónica y no donde debieran, en los hermosos Estados Unidos de Norteamérica. Es llevar a cuestas dos tarecos que les enturbian la realidad: las orejeras que les cuelgan a los mulos díscolos y los tapones que portan los del síndrome de Ménière. Son los virtuosos escogidos del pensar unívoco para que anden recto, unidireccionales, sin mirar a los lados. Sólo que una consecuencia de este vagabundeo frontal, es que los trastos les impide ver y oír lo qué sucede en los otros tres lados de sus humanidades. De ahí, los lapsus calami y linguae clásicos, espontáneos, sanos, pero irreflexivos ante la inmesura temática¹. Claro sin dolo literario, moral o ético. Porque tildar el terruño de violento y quedarse plantado en siete y media, sin ir más lejos, es obviar la Fiesta Brava de los matarifes en las bananeras al sur del Río Grande, las estepas de África y las taigas de Ásia, y ha veces las europeas, estas últimas sufridas a manos de extranjeros ingratos; de la cobija inmerecida que les ofrecieron esos países a los cuales estos viles bombardean y les asesinan sus nacionales inocentes, como los de aquí el 9/11. Por ello, secar al aire criterios traposos no es justo, por no decir de elegancia impropia.
Lo primero, seria plantearnos qué entendemos por una sociedad violenta. ¿Serán las referidas a México, Rwanda, Puerto Rico, Sudan, Iraq, Afganistán, Venezuela o la Cuba chata y miserable de siempre, como otros tantos errores humanos y geográficos; en especial, los que tenemos plantados en nuestros vecindarios?.
Sucede que pocos se atreven a decirlos, porque la variedad y profusión de los estamentos humanos en el mundo actual no son homogéneos vistos desde una virtualidad étnica, cultural, filosófica o religiosa (son idioteces de los panteístas eufóricos; aclaramos), por mencionar algunas posibles diferenciaciones, no las abstracciones rumberas de los folcloristas sicodélicos haciendo de curadores de la nada local. Otras más sofisticadas, sin perder su criticada falta de naturalidad, pueden abordar la euritmia hermosa ambiental del hábitat estabilizadora, la belleza corporal y las habilidades mentales, manuales y/o fuerzas físicas. Porque las hay de esas que no encuentran quienes las admiren y menos imiten, como a las solteronas dientudas, tales son las seudo sociedades de la chusma tercermundista.
Filosofemos. Porque en todo cuadro humano o animal, hay puntos de vista de inflexión tan discímiles como los existentes entre un elefante (Macho Alfa) y una hormiga (gay travestí), sujetos a mutuas seducciones inconfesables. Por ello no es de esperarse que en nuestro micro mundo cotidiano exista un elíxir divino que como tal, le sea sabroso a todos los paladares y en consecuencia, funja como ecualizador de las pasiones humanas. Decir las altas y bajas pasiones, por donde pueden cabalgar tranquilamente todos y cada uno de los pecados capitales bíblicos, al menos los registrados en los libros sagrados susceptibles a nuestro entendimiento profano.
Cuando citamos el "entender", acudimos a la más simple versión de la inteligencia elitista creadora de riquezas económicas, artísticas y espirituales, los ricos y los eruditos de las ciencias y las bellas artes. No la masa holgazana, improductiva e impensante con la mano extendida. Esos chicos dotados, que sin saber nada de nada y de manera intuitiva saben cual es la cuerda a pulsar. En esta sentencia, obligada a saber en forma tácita, ni los atolondrados ni los mediocres, tienen un puesto o lugar en la fila de los dotados.
Por el contrario, desde los inicios de la Humanidad; quizás por una desgracia ocurrida durante el diseño original o error involuntario del alquimista a cargo; nos encontramos aún sin adultez y como nos sigue sucediendo hasta ahora. Según nos cuentan las biblias hebreas y cristianas, en castigo por portarnos mal, siempre hemos dispuesto de bebistrajos y mejunges, en lugar de manás y ambrosías. Tales disparidades han existido desde la noche de todos los tiempos y así continuarán con nuestros gustos y disgustos futuros, como ajustes sociales del hábitat humano; nunca conforme con lo que ha logrado al desarrollar su performance en poner a disposición de los suyos el ara de la subsistencia.
Dado que las irregularidades han sido y serán por sæcula sæculorum motivos "legítimos" en el pensar de quienes guían esas sociedades (los viejos casos de Hitler y Lenin y los contemporáneos de Perón, Chávez y Castro) de incomprensiones y confrontaciones, que en momentos cruciales han sido violentas en sus guerras ideológicas o convencionales, solidificado en el pensar de cada grupo integrante del gen antes de su destrucción.
Tanto en lo social como en lo político, no es extraño que en ocasiones inesperadas sucedan hechos sorprendentes por la magnitud y profundidad de su crueldad y violencia. Es casi siempre un subproducto clonado de una especie truculenta de tatoo intrínseco de los idiotizados psíquicos, conversos de improviso en carniceros tarados, como lo fueron las masacres de Littleton, Colorado; Blacksburg, Virginia y Ft. Hood, Texas.
Hay grupos, etnias y países que basados en filosofías religiosas, políticas, complejos anti gen o por simple envidia humana; asumen y adoptan conscientes, per se, poses violentas contra sus paisanos, enemigos personales o contra aquellos los cuales estiman castigables por sus ideas o decisiones políticas. Generalmente son tipejos de la morralla plebeya y lúmpenes sociales, desclasados y marginados que toda sociedad arrastra dentro del cúmulo de sus aguas negras. Algunos bocones o bembones lengua'etrapo (casi todos caucásicos) los idealizan como desheredados por el ente social y culpan a los sectores pudientes y al capitalismo en general, cuyo pecado terrible es ponerlos a trabajar sin contemplaciones.
Son los indeseables o parias de fácil reclutamiento por los líderes de filosofías confusas, religiones homicidas e idolatrías ensombrecidas. Es muy improbable que la gente culta, educada, con clase donaire (no necesariamente de pedegrú aristocrátic0) y rica, se preste a estas barbaridades. Siempre es la chusma envidiosa faveliana la que entona esos clarines y tambores, tocando a arrebatos.
Porque cuando un pistolero aislado como el asesino de Tucson, Jared Lee Loughner; un franco odiador de su país, la sociedad norteamericana, sus amigos y hasta de la propia madre que lo parió; y quien además coquetea lubricidades con las doctrinas marxistas y nazistas, estamos en presencia de un burro casiblanco de los montes, una especie de yeti, que no sabe de qué o de cuál les están habland0.
Para colmos, se nos presenta (ver que en cualquier rinconera le aparecerá un "compañero sentimental") como un discípulo drogadicto de Astarté, quien tirotea a personas inocentes y desprevenidas ante el asalto brutal; es imperativo sellarle el criterio de que éste esperpento maléfico ejecutó toda la masacre por sadismo puro, no por convicción política o religiosa. Aunque en este caso, existen pistas conducentes a causales alejadas de la locura, como seria el ideal de ciertos profetas APDM (antipenademuerte) de estamparle el gomígrafo de nolo contendere² como es práctica habitual entre los grupos o sectores adiestrados en defender a estos agentes letales.
Es interesante recordar del título, que la palabra "asesino" es un vocablo de origen árabe (haššāšīn), ya que con este denominativo se identifica en los países islámicos a los viciosos adictos al hashish (ya fuera este alucinógeno ingerido en tisanas o fumado como tabaco). Dicha yerba, es también conocida como "cáñamo índico", "cannabis sativa" o "marijuana" ³ que algunos parapléjicos mentales tratan de legalizar.
El asesino, en práctica normal entre estos aberrados, sabe de antemano que no recibirá una respuesta similar o superior a la fuerza y violencia de su ataque. Lo minucioso del planeamiento sobre la agresión a sus víctimas y la meticulosidad en la selección de los objetivos, indica la morbidez de mostrar al gran mundo ofrecido por los medios, sus ansiados 15 minutos de supuesta gloria ad æternum, y su miserable poder circunstancial.
Es aleccionador advertir que los osos no buscan miel en los avisperos colmenares, ni capturan salmones donde los tiburones pacen sus insomnios. De igual modo, los asesinos en serie no se enfrentan a ningún futbolista Offensive takler que le pueda ripostar y despedazar de inmediato, a mano limpia. Tanto que bajo premisas semejantes, los degenerados sexuales de cualquiera de las denominada "aberraciones-preferenciales", suelen desayunarse niños.
Es el mismo patrón de conocer con antelación malvada la "no respuesta esperada de la víctima", al que se abrazó con premeditación, alevosía, ensañamiento y ventaja (todas, llaves agravantes de asesinato tipificado como de primer grado), el pistolero de Tucson. Luego, no es relevante destacar que el ofensor, donde quiera que actúe y de encontrarse con que en el territorio existen las inconveniencias de un control de armas (México, Francia o Inglaterra), ello a él, le atañen tres pepinos, dado que las importaría con una transacción comercial simple.
La II Enmienda es un instrumento formidable para controlar el crimen por la disuasión preventiva que ejerce de por sí a este flagelo siempre latente y además, habiendo sido el objetivo cardinal de aquellos tiempos creadores de la Constitución de los Estados Unidos, servir como valladar (que en las democracias puras como las nuestras de hoy y tras dos siglos de ejercicio democrático prístino, ya la premisa se ha tornado "virtual-conceptual") de los posibles excesos del gobierno en funciones.
Según los evangelios sinópticos de estos cándidos lamentables –quienes dan la impresión de imaginar la Humanidad como una congregación altruista de monjes cartujanos asidos por el ombligo con un cilicio común, áspero–, no fabricaríamos y comerciaríamos con armas de caza, pesca, deportes o los mortíferos automóviles (Rony), aviones (Twin Towers), bisturíes (Hannibal), sierras (Freddy), cuchillos (Psycho), tijeras (Dial-M) o cigarrillos (Rick, Casablanca).
Sí, reiteramos, y entendemos el razonamiento mantenido incólume; en base de la sentencia exhaltada por la "National Rifle Association", aunque no le guste a algunos sofistas retores, porque el trick de la cosa estriba en que "todo depende de la mano que esgrime el producto".
Cuando Sarah Palin dice que "si fuéramos ángeles, no habría necesidad del gobierno", la dama está más clara que el "agua de coco". Y bien que, como ella recalca, debemos mantenernos "recargados" no sólo de municiones vivas (lenguaje campechano y obvio en una mujer formada en la feracidad ártica) contra los enemigos internos y externos; sino también de parque político e ideológico, claro que pacíficos y democráticos, y de alertas contra los colibríes casquivanos ansiosos de desarmarnos para destruir nuestra república con sus vuelos rasantes en reverse, como helicópteros imperfectos.
Cierto es que han existido algunos excesos –perfectamente controlables en el futuro por ambos lados políticos– durante las justas electorales, bicamerales o callejeras; pero tales intercambios de opiniones no son en modo alguno, proclives a inducir actos repudiables de naturaleza tan perversa como los de Tucson, contra uno u otro bando. No ha sido el estilo de los políticos del siglo pasado y este, por lo que si existen anomalías sanas (como son todas estas), se requiere a lo sumo de un análisis calmo, sin tocar la I Enmienda. Recordemos que los encuentros, trifulcas e intercambios verbales, son los que dan colorido al dulce encanto de las democracias.
Pero también los políticos, analistas y columnistas plañideros de nuestros medios; que nunca han olido la pólvora; deben educarse en que la primera ley promulgada por los totalitarismos fascistas, comunistas y otros de la tarantela mediterránea y caribeña, es prohibir la compra y tenencia de armas por parte de los ciudadanos. Ello ("¡evidente, Watson!") es a los fines de pisotear al pueblo ya indefenso, como se les venga en ganas e igual que se hace con las cucarachas; tal nos sucedió en Cuba; donde la "violencia" es un factor represivo que se halla en posesión absoluta de los opresores, tal si fuera una marca registrada exclusiva o el platillo de una delikatessen del ancien régime, exportada por los comunistas.
Los padres de los Estados Unidos de Norteamérica, nuestra patria adoptiva, no tenían nada de locos andróginos o de Bobos de la Yuca y ni siquiera de los de Abela. Ello lo afirman 200 años de una república apacible y ejemplar. Y porque siempre nos ha valido aquello de que "A Dios rogando y con el mazo dando", más si de cuidar el terruño, se trata.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
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(¹) Una segunda regla parece ser que el fin justifica los medios. En el libro de Stephen Jay Gould, "The Mismeasure of Man" (La Inmesura del Hombre), este autor evolucionista argumenta que los prejuicios sociales y políticos de un autor (Gould por sí mismo admitió ser un marxista) afectan los resultados científicos. Comentando sobre esto, otro marxista evolucionista en la Universidad de Harvard, Dr Richard Lewontin, ha (sin duda alguna) sugerido esta segunda regla del plan de juego evolucionista:
'Los científicos, como otros, algunas veces deliberadamente mienten porque creen que pequeñas mentiras pueden servir para las grandes verdades' (wik)
(²) En Estados Unidos, el término nolo contendere es un alegato que se puede declarar en vez de culpabilidad o inocencia. El resultado, de hecho, es parecido a la culpabilidad, pues normalmente conlleva una condena, pero el acusado no confiesa "culpabilidad". Spiro Agnew (genial) una vez describió el alegato así: "I didn't do it, but I'll never do it again" (traducido en "no lo hice, pero no lo volveré a hacer jamás"). Este alegato es exclusivo al Derecho en los Estados Unidos.
(³) Una historia alrededor de esta droga (hashish), se reafirmó en tiempo de las cruzadas. Una secta practicante del ismailismo en Irán, rama minoritaria del chiismo la cual a su vez era minoritaria en un país eminentemente sunní; llego a ser muy temida tanto por los cristianos como los propios musulmanes. Los miembros de estas secta ejecutaban asesinatos estratégicos de políticos o militares. El líder fundador Hassan Al Sabbah, era conocido como "El viejo de la montaña". Sus militantes, asesinaban a los cruzados utilizando armas blancas; estando bajo los efectos de grandes dosis de hashish concentrado. Éstos fanáticos ismaelitas eran activos en la montaña fortificada de Alamut en Iran, entre los siglos VIII y XIV y controlaban también el castillo de Masyaf en Siria. La secta pasó a ser conocida como Hashsha-shin, cuya fonética en árabe es como "haššāšīn o ħashshāshīyīn" que en inglés dio lugar al vocablo assassin.
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miércoles, 12 de enero de 2011

Aquellos que sólo oran por la tragedia de Arizona, yerran.

Aquellos que sólo oran por la tragedia de Arizona, yerran
Se cumplen 52 años de tiranía comunista en Cuba
La ética del discurso
La ética del discurso, a veces llamada ética de la argumentación (mesurada y complaciente con el "otro") , se refiere a un tipo de argumento que intenta establecer verdades éticas o normativas a través del examen de los presupuestos del discurso (con la lesión menor para el contrincante).
(Es saber que a este modo de comportarse limpio a todo lo largo del discurso-riposta como en una justa medieval y en la cual la acción ética va destinada a destrozar y hacer polvo, de manera elegante, la argumentación del adversario, se le presume llamarlo en lenguaje plano y sin ditirambos, "intercambio civilizado").
(Es que,) "los filósofos alemanes Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel son considerados adecuadamente como los autores probables (y generadores) de la ética del discurso moderno (en el buen decir de los debates civilizados). La ética del discurso de Habermas (no) es su intento (único) de explicar las implicaciones de la racionalidad comunicativa en el ámbito de la intuición moral, (ética y espiritual) de la validez normativa. Se trata de un esfuerzo (teórico) complejo (destinado) para la reformulación de las ideas fundamentales de la ética deontológica kantiana; en términos del análisis de las estructuras comunicativas.
Esto significa que es un intento de explicar el carácter universal y obligatorio de la moral, al evocar las obligaciones de servicio universal de la racionalidad comunicativa. Es también una teoría cognitivista moral, lo que significa que afirma (y) justificar la validez de las normas morales se puede hacer de una manera análoga a la justificación de los hechos. Sin embargo, todo el proyecto se realiza como una reconstrucción racional de la intuición moral. (Se) alega que sólo reconstruir las orientaciones normativas implícitas que orientan a las personas y afirmar (el) acceder a esto (sólo es viable) a través de un análisis de la comunicación." (wik).
(Por otra parte), la ética de la argumentación de Hans-Hermann Hoppe es una defensa de los derechos "libertarios"1. Basándose en el trabajo de Habermas y Apel, Hoppe; un antiguo alumno de Habermas; afirma que la argumentación o discurso, es por su naturaleza una manera de interactuar libre de conflictos y que requiere un control individual de los recursos; por lo que, según él, algunas normas se presuponen como verdaderas en cualquier persona que ejerza el discurso real. Estas normas incluyen el principio libertario de "no-agresión" (concepto de importancia capital, para la tesis crucial de la agresión a mansalva en Arizona), (el) que a su vez implica los derechos libertarios. Por lo tanto, nadie puede negar argumentativamente los derechos libertarios sin (caer en la) auto-contradicción (wik).
Luego, si en nuestro discurso afirmamos que "aquellos que sólo oran por la tragedia de Arizona, yerran", no es porque en estas personas misericordiosas de cualidades de alta sensibilidad como "El alma buena de Sezuan" (Der gute Mensch von Sezuan); en el decir suave de Berthold Brech; y que hacen esfuerzos de fe sincera irradiada, exista nada reprochable o que las plegarias sean inútiles (las cuales reafirmamos como útiles); ni que nos basamos en los enunciados filosóficos de Habermas y Apel por simple referencia a la dialéctica intuitiva, ni tan siquiera por distorsionar de manera inadvertida la scjentologia (cienciología) de L. Ron Hubbard o que en un final de albedríos equívocos, aseveremos así por caprichos o disgregaciones eclécticas; sino; por lógicas irrefutables simples de los que definimos en calidad de "complementos terrenales verdaderos" de suma efectividad coercitiva, todos en nuestras manos absolutas, tal como profesamos en tantos estados de la Unión. Nos referimos al derecho de poseer armas para la defensa personal.
Ni el estado ni los ciudadanos de Arizona, sus oficiales electos como la Gobernadora Jean Brewer, el condado de Marycopa ni tan siquiera el mismísimo sheriff Joseph M. Arpaio, tienen un ápice de responsabilidad en la hecatombe de sacrificios perpetrados por el asesino. ¡Y que ahora, no vayan a tildarlo de loco! Porque lo primero que hizo este endiablado fue aprenderse de memoria "El Manual del Perfecto Sinvergüenza", de entre sus otros libelos.
El punto de vista planteado por H-H. Hoppe, sí puede ser traído por los pelos y plantarlo en medio de la tragedia inmensa de las víctimas de la masacre de Arizona. Sólo que ese animal perverso no entiende de filosofías, como cualquier otro depredador carnicero deambulante por los bosques. En esencia, es un licántropo depredador por descendencia y autodidacta de envidias por no ser aceptado por sus iguales, que de hecho lo convierten en un paria social asociado a una reluctancia repugnante con su "yo" propio. Ahí, es que comienza su punto de inflexión odiosa hacia el gen que rehúsa, siquiera a verlo u olerlo.
La tragedia emanada de la masacre de Arizona, ejecutada fríamente por un respondente al nombre de Jared Lee Loughner; quien no deja de ser un malvado de marca mayor; le ha sido servida en bandeja de plata a quienes asocian indebidamente el modo de actuar de este felón; al consumar el hecho repelente y aparentemente aislado; puesto que hasta ahora no ha aparecido su antípoda complementaria; con un hipotético clima de odio temperamental enraizado en la sociedad norteamericana, decir en su conjunto, el derecho a comprar y portar armas y sus municiones.
Claro es que este privilegio es la pesadilla de nuestros enemigos que sueñan con vernos inermes. Saber además que esta es la primera disposición tomada por los totalitarismos comunistas y proto fascistas, en cuanto se encaraman en el poder. El objetivo, aupado por fuerzas extrañas (tal sucedió en Cuba), es cortar de raíz estos derechos ciudadanos, como anhelan los liberales izquierdistas de nuestro patio.
Otras opiniones se basan en supuestas políticas o sentimientos anti inmigrantes, expresamos, por decir algo conocido del muestrario insurgente. Porque esta última presunción es exactamente la esgrimida por los mareros (pandilleros hispanos delincuentes de la peor calaña, dispersos en los estados del oeste y suroeste), como motivo justificativo de su prisión o deportación. Luego es abordable que todas estas elucubraciones de los sociópatas rebeldes pululantes en nuestros medios, tribunas políticas, de algunas organizaciones comunitarias de activistas pro-emigrantes, VOLAGs y otras agrupaciones, que en ocasiones son aupados por la ingenuidad de nuestro gobierno federal, la maldad de la filial del Cominter que actúa desde La Habana, gobiernos bananeros de Centro, Sudamérica y de la cayería antillana del Caribe, que han tomado a los EE.UU como vertederos de sus delincuentes y morones.
En esencia, se trata de unos cócteles lúbrico asequibles a estos antisociales, lúmpenes espirituales y religiosos, políticos e intelectuales, en los bares de idearios clandestinos en cualesquier esquina de nuestros barrios. Si los puntos de vista de cada estrato social son tildados de vectores hegemónicos y beligerantes activos contra el resto de los que atesoran opiniones divergentes, estaríamos como sociedad libre y democrática, bien arreglados. Los hay malagradecidos que se derriten por convertir toda disparidad política, social, económica o étnica; en elementos sabrosos de confrontación viva para cebar y amancebar sus miserables agendas anti norteamericanas.
Una recapitulación de las causales inductoras del crimen, incluyen una amalgama de situaciones, sentimientos encontrados y complejos subyacente en las tinieblas del Superego del asesino, ninguna justificativa:

  1. Disociaciones basadas en envidias denteras propias de sus vectores de complejos raciales y étnicos portadores de fisionomías de fealdad estrambótica –ver al propio asesino– ajenas al modelo caucasiano, al que casi todo el resto de las minorías suspiran en asemejárseles auxiliados por la cosmetología
  2. Vectores políticos por ser portadores de estándares tercermundistas de retraso social, económico y religioso, achacables injustamente a las sociedades superiores social y económicamente exitosas
  3. Vectores culturales por ser sustentadores de líneas de euritmias artística, literarias, musicales e indumentarias chabacanas y de calidad baja o pésima, al ser comparadas con las vigentes en sociedades punteras.
  4. Por decir o si tomamos cualquiera de las otras irrealidades o desvaríos atávicos seleccionados al azar, que nos agotarían si las desguazamos analíticamente, una por una.
Estas realidades que nos asaltan en callejones ininteligibles entre los meandros de la psíquis, han conducido a la Humanidad inviviente a una encrucijada; porque le ha sido de mayor comodidad no esforzarse y sí mantenerse en un status quo de placideces, fumaderas y libaciones roñeras bajo las palmas; hasta alcanzar puntos de diametralidad opuesta que; con mucho, son los factores que guían los designios de un asesino en serie como resultó el tipejo de Arizona.
Esta es una violencia localizada en un ser extrapolado de su Id y Superego ansioso de hacer daño por el placer de dañar, exacerbado ideológica e intuitivamente por sus vinculaciones edulcorada con una mezcla de comunismo-fascismo-drogadicción y el inevitable complejo sexual insatisfecho.
Exactamente similar a un paroxismo alucinante de su alter ego; como polo diametral opuesto; a lo que Habermas, uno de los mas respetados, definió al sentenciar sabio lo que es evidente: "...que el comunismo es simple fascismo de izquierda"; del barato (añadimos); no en balde los vademécum ideológicos marxistas, fascistas, supremacistas, esotéricos, astrales, anarquistas, de perversión sexual y otros de iguales lascas; fueron los encontrados entre sus lecturas habituales como libros de cabecera.
Todos ellos son pruebas evidentes de las fuentes nutricionales ideológicas de tales monstruos, no en los breviarios bíblicos de la iglesia cristiana situada al doblar de la esquina, como pueden ser los vectores (veremos después) causantes de su criminalidad innata o inducida por la eca familiar o la de sus amicis habituales.
Por lo tanto, es innecesario rebuscar "los motivos del lobo" en los alrededores de parques infantiles otra cosa intrínseca a nuestra sociedad, tan hermosa como paradigmática a seguir, sino, hurgar en las emanaciones provenientes de nuestros enemigos políticos y sociales externos e internos (comunistas, mareros, islamitas, delincuentes allendes, infiltrados, izquierdistas liberaloides del patio, etc.), no afines a nuestro limpio modo de vida, fe cristiana o requiebros éticos, espirituales y morales.
El estado de Arizona se gobierna por leyes estatales y federales acordes con la necesidad y el sentir de sus ciudadanos decentes, no el de la chusma populachera. Animalejos como este asesino se les infiltran diariamente por sus límites estatales, fronteras extranjeras o se generan en los gettos donde anidan aves extrañas que nos odian per se. Del mismo modo sucede en el resto de los estados que componen la nación norteamericana.
Aquí en Florida, de donde el decir de "aquellos que sólo oran, yerran" van siendo superados; sucede igual con las amenazas foráneas incesantes que nos llegan desde Europa, Ásia, África y América Latina y del Caribe (incluyendo el bestiario local); por decir de las fuentes exógenas de las desgracias que afligen al norteamericano decente de todas las razas y denominaciones; porque las estamos "amarrando a lo cortico" sin dejar de quitar la mano sobre la culata del "cachimbo" y con el percutor presto; por aquello del refranero religioso popular que apunta con solidez: "A Dios rogando y con el mazo dando" es como reiterarle a toda esa gente de alma buena que, "quien sólo ora, yerra". América, de seguro, contraatacará.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
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(1) En el sentido expuesto en EE.UU desde 1950 del individualismo capitalista partiendo del individualismo filosófico, desenvuelto en 1940 en el uso moderno del término "individualista pro-propiedad" de Leonard Read y luego en 1955 Dean Russell promueve el uso durante la década de 1970 identificando la filosofía que apoya la "libertad individual" en lo social y la "propiedad privada" en lo económico (wik).
() Lo encerrado en los paréntesis del texto del bloque inicial, no pertenece a la cita original. Son addendum del autor.

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martes, 2 de noviembre de 2010

Sudoku de los tres monos sabios

Sudoku de los tres monos sabios
Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Según crónicas, cantares y caramillos de los amoladores de tijeras; 5 ediles del condado se plantaron viriles en la acera disidente. Ni decir que tal actuar enriqueció sus avales de líderes ciudadanos y sentaron un ejemplo, para el resto de la nación. Quizás estos comisionados, no se hayan percatado de la enorme trascendencia de esta forma de actuar con civismo pleno; unido a la vibrante propuesta de revocación del Mayor del condado, una acción que veremos extendible a otros sitios de los EE.UU; tal sucedió en la comunidad de Bell en California, azotada por abusos, corrupción, venalidades y otros males inconfesables, implantados por una pandilla de depredadores ambiciosos, dispuestos a esquilmar hasta los huesos, al pueblo indefenso.
"Y que se apreparen", dicen que rumió el alcalde recontrasuperfuerte; en tanto los 8 comisionados restantes y los plus –reales o virtuales–; tan cariñosos y desprendidos como taitas cazacangrejos del altiplano; aceptaban la repartición de los fondos, entre los infatigables empleados y funcionarios. Claro que la partición no se implementaría así de fácil, si dicho team work de excelencias tan conspicuas por manirroto; hubiera estado al frente de empresas privadas, vigilados por el Inspector General Federal, la FDIC, IRS, el chivo de la Quirino, el Cojo Gaicés y accionistas velantes de sus intereses, quienes no les permitirían ninguna bola mala.
Un chiste de mal gusto es el de estas "8 almas en pugna, un alcalde y otros socios plus" (ver el film, 12 Angry Men, "12 Hombres en pugna", 1957); los cuales parecen obsecados en inculcar en la ciudadanía la proyección de una imagen en calidad de entes inofensivos, reciclados en el aguamanil de los tresmonosabios míticos y retozando en un estanque repleto de lotos amorosos. En la realidad cruel, se trata de una visión tan aburrida como distorsionada por su recurrencia indiscriminada. Es una confusión generalizada a la fuerza entre la opinió pública, atontada por demagogos profesionales; cuyo significado es atribuible a los políticos malos los cuales parecen flotar circunvalados; tal si administraran sateloides como Fobos y Deimos, en el Marte lejano.
Porque existen en todas partes, ciertos funcionarios y empresarios; sin importar el tipo de estructura gubernamental o privada; habituados a propalar rumores rumores falsos, de que son tres los micos virtuales quienes les tuercen el buen juicio a los santurrones principales, que desgobiernan o dirigen esas entidades. También aluden a que estos brujitos –semejantes a las brujas voladoras de los sueños de resaca, goyescos– contaminan los altos principios morales y éticos del team force, como emisario de la ira ciudadana contra la corrupción.
Falso. Todo indica que no existe tal influencia –la cual es autogenerada y endémica en cada individuo, como los pecados bíblicos– dado que estos animales fabulosos eran jueces estrictos controladores de las debilidades de la carne y las conductas humanas reprobables, no jinetes protectores de las miserias y avaricias terrenales, tal discurre el vulgo.
A saber: Kikázaru, el sordo; Mízaru, el ciego e Iwázaru, el mudo; son unas criaturas celestiales probas y justa adoradas en el santuario de Tōshō-gū (exacto, al norte de Tōkyō) en Nikkō, Japón. De ahí, el error de tomar el dogma shintoista de los tres misterios estabilizadores del bien y el mal en cada humano; en calidad y basamento del síndrome de los tresmonosabios, como ejemplo de indolencia en funcionarios, políticos o empresarios incompetentes.
Ni siquiera los hospitales públicos han escapado de este desorden descomunal. Espanta, que igual pueda suceder con otras entidades varias de los estamentos legislativos, judiciales, universitarios o el propio sistema escolar. Este último, por ejemplo, azotado por la malversación y corrupción en otros tiempos, por una mafia enraizada y tolerada durante decenios por el gobierno de turno.
La salud del condado y ciudades dañadas como bajas colaterales de esta corrupción generalizada, está en peligro mortal. Saber, que esta imagen lamentable ofrecida por el fuero político se encuentra deteriorada hasta extremos inimaginables. De igual modo la muestra condal de los tales 12 personajes surrealistas (que ya han trascendido exitosamente a un retablo mítico, virtual), debe ser echada abajo.
Seria reconfortante para la ciudadanía, si estos funcionarios que dicen orar y bendecir a los gobernados con la devoció candorosa de sus desvelos tiernos –quizás hoy tránsfugas involuntarios del drama real del pueblo hacia el teatro del absurdo (ver "La soprano calva" de Ionescu)– dejaran de culpar a los Tres Monos Sabios de Tōshō-gū, y en un último estertor, renunciaran en pleno. Al menos, para dar una muestra tardía de un civismo improbable; admitiendo sus fracasos rotundos como lo que nunca fueron, servidores públicos.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
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martes, 13 de julio de 2010

Réquiem por Padilla, el poeta de "Fuera del Juego"

Réquiem por Padilla, el poeta de "Fuera del Juego"
Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Resulta paradógico que en ocasión de las razzias regulares del FBI –cuando sus heraldos cósmicos lanzan tarrayas vindicativas sobre las aguas negras de los liberales–, se capturen ciertos géneros de fósiles intelectuales y docentes (de tonalidad rosa-pálida), que en realidad son fellow travellers endémicos de la bobería izquierdista.
A veces, es abrumador el cúmulo de pecados terrenales que les aplastan la vergüenza nonata. Porque cuando infantes, la vergüenza personal les era yerba tierna de prados inmaculados, y la de estos robotñiky se la comieron los chivos.
Sucede que en los predios celestiales, los ángeles guardianes no los admiten ni siquiera en calidad de testigos. Buena parte hizo algún tipo de coro intra y extramuros contra Heberto Padilla y siguen en Miami con los neoprosaismos de la roman sale.
En tiempos álgidos la piara, indefectiblemente, debe ser puesta a la sombra reflexionadora para sustraerla de ese DUI psico-político. Tal sucedió recientemente con las danzas y contradanzas faroleras de los espías rusos cheos e indoamericanos del sarape y la chancleta, capturados en el jamo democrático.
Estos arquetipos de la fauna local de "cuida'o con lo'caio, abre que voy", desde ha, auspician la inmensa disculpa justificadora histórica en proceso editorial por los castrista de dentro y de fuera. La estrategia es a los fines de embelesar al pueblo envilecido, para que les perdone el genocidio. Debemos poner atención: porque los preambulos de la confabulación están en marcha a lomos del Moratinos Complutense y el Cardenal del Diablo.
Junto a ellos, alborotan los que aterrizaron en los EE.UU habilitados con una estructura filósofo-homínida desprendida de las canteras zurdas. La ruina druida consiste en sólo la mitad del cuerpo y la mente, de giro sinistrorso, pero con el actuar público alineado al torcimiento de los pecados bíblicos.
Son arquetipos en desuso del "Hombre Nuevo Catársico" que enfrentó Padilla –copycats del lumpemhund geisteigen (canalla intelectual)– que anida Azafránes de Marte y otros orines destructivos, en los podios miamense. Se trata de una especie de componedores de bateas, batidores perpetuos del cobre pig, ansiosos de sorprendernos al desviar la atención pública de las causas reales de las arbitrariedades y abusos de la dictadura cubana.
Ver el drama "Heberto Padilla" ejemplarizado como una de las víctimas de la represión castrista, durante la Revolución Cultural Permanente. Todo un vendaval de castigos y humillaciones, de causa sui géneris por un libro que se les antojó temible a los del INDEX oficialista, "Fuera del Juego", quienes se apoyaron en su coro full time de monjes intelectuales adoradores del tentetieso.
Estos megáfonos locales del oráculo habanero –cuyos sueldos pagamos graciosamente los contribuyentes–, perorean en hemiciclos académicos y medias, sobre un Padilla prefabricado intramuros de pureza intelectual al 99.99999 % y de cómodas impurezas políticas tan sólo al 00.00001 %, adosadas al "dossier intellectuel criminel" de su Id, inmerso en placideces de la nada cotidiana y navegando cuentos de exculpaciones sobre la mítica Barcarola de Hoffmann.
Una variedad cómica de psicomanía filosófica propia de intelectuales rebeldes, que qualifican como candidatos al manicomio no virtual de la "1984" de George Orwell. Esta plasmavisión de la troqueladora habanera, es un manto sagrado de mendacidades sobre la tribu local de intelectuales auto confundidos, a los propósitos de aprovechar las incertidumbres del poeta exiliado. "Por que en Cuba nadie es reprimido por ser disidente político, y Padilla no lo era", argullen estos sorex del viejo tipo.
Es desdibujar el Heberto Padilla anti totalitario, decir, con el que cambiamos estocadas amistosas en la Europa invernal de 1961; y recordarle a sus pecadores anexos que ciertamente este exégeta del lirismo poético (en ocasiones, injustamente tildado de neoprosaista), sí murió solitario y abandonado en un diván, pero sin salirse nunca de su juego interior.
© Lionel Lejardi. Julio, 2010
lejardil@bellsouth.net
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jueves, 17 de junio de 2010

Carta de los 74

Tomado de http://convivenciacuba.es
Carta de ciudadanos cubanos a congresistas norteamericanos
Cuba, 30 de mayo de 2010.

A: Honorables Sres. Congresistas de los Estados Unidos de América.
Honorables Miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.
Congreso de los Estados Unidos de América.
Washington. DC.

De: Personas que forman parte de la sociedad civil de Cuba.
La Habana, Cuba.

Honorables señoras y señores:

Los miembros de la sociedad civil cubana que suscribimos esta carta a título personal, hemos sabido que actualmente Uds. están considerando un proyecto de ley (H.R. 4645) que levantaría las restricciones de viajes a Cuba para todos los estadounidenses, y facilitaría la venta de productos agrícolas a la Isla.
Este proyecto de ley tiene como título: “Ley de reforma a las restricciones de los viajes y promoción del comercio”, tenemos entendido que cuenta con el apoyo de Republicanos y Demócratas en el Congreso. Sabemos además, que para que esta iniciativa sea considerada por el pleno, primero tendrá que ser aprobada por el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.
Conocemos que importantes Organizaciones No Gubernamentales apoyan este proyecto de ley. Solo mencionaremos algunas: La Cámara de Comercio de los EEUU, el Buró de Agricultura de los EEUU, Amnesty International, Human Rights Watch, la Conferencia de Obispos Católicos de los EEUU, el Cuba Study Group y muchas otras organizaciones de derechos humanos.
Compartimos la opinión de que el aislamiento del pueblo de Cuba beneficia a los intereses más inmovilistas del gobierno, mientras que la apertura sirve para informar y empoderar a los cubanos y ayudar a un mayor fortalecimiento de nuestra sociedad civil.
Valoramos la experiencia de que todos los países occidentales, incluyendo a los EEUU, favorecieron la apertura y los intercambios con todos los países de la antigua Europa oriental. Estamos seguros de que el aislamiento no facilita las relaciones de respaldo y solidaridad de personas y grupos alrededor del mundo que están a favor del cambio hacia la democracia en Cuba.
A este respecto queremos recordar aquella memorable exhortación hecha en 1998 por el Papa Juan Pablo II quien había experimentado en su propia vida este tipo de sistema totalitario: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.
Al paso del tiempo hemos comprobado que el régimen cubano no se abre plenamente ni al mundo ni a los propios cubanos porque a lo que más teme es a la apertura, a la libertad de comercio y a la libre empresa, al flujo de información y a la comunicación directa entre los pueblos.
Los que se oponen a este proyecto de ley, alegan que levantar estas prohibiciones representaría una concesión al régimen cubano y constituiría una fuente de ingreso de divisas que podría ser utilizada para reprimir al pueblo. También argumentan que, dadas las incesantes violaciones de derechos humanos y los repetidos actos de repudio, el levantar estas prohibiciones sería como abandonar a la sociedad civil cubana.
Es verdad que últimamente se ha incrementado la represión y la violación sistemática de los Derechos Humanos de forma cruel y pública. Es cierto que estos fondos también podrían utilizarse para sostener e incluso agravar esta represión.
No obstante, creemos que si los ciudadanos de los Estados Unidos, como los del resto del mundo, aumentaran su presencia en nuestras calles y pudieran visitar a los familiares de los presos políticos y otros miembros de la incipiente sociedad civil cubana, podrían: en primer lugar, ser testigos presenciales de los sufrimientos del pueblo cubano; en segundo, sensibilizarse aun más con la necesidad de los cambios en Cuba; y en tercer lugar, ser puentes solidarios y cercanos para favorecer la transición que deseamos muchos cubanos.
Esta presencia solidaria, el apoyo directo y otras muchas posibilidades de intercambio, usados eficazmente, y en la dirección deseada, en lugar de dejar abandonada a la sociedad civil en Cuba, podría fortalecerla de manera significativa. De igual forma facilitar aún más la venta de productos agrícolas podría contribuir a aliviar las penurias alimentarias de la población.
Por encima de todo esto, creemos y defendemos que el respeto a todos y cada uno de los Derechos Humanos para todos, es y debe ser una prioridad absoluta sobre cualquier decisión política y económica, y que ninguna restricción de cualquiera de esos derechos puede ser justificada por motivos económicos, políticos o sociales. Creemos que los derechos se defienden con derechos.
Como viajar libremente es un derecho de todo ser humano, apoyamos la aprobación de este proyecto de ley. El actual gobierno cubano ha violado siempre este derecho y, en los últimos años, esgrime a su favor que el gobierno de Estados Unidos también coarta la libertad de viajar a sus propios ciudadanos. Aprobar esta ley, eliminaría además, esta espuria justificación.
Por último, Honorables Sres. Congresistas, tenemos la firme convicción de que los problemas de Cuba y su camino hacia la libertad y la democracia son responsabilidad y tarea de nosotros los cubanos y cubanas que vivimos en la Isla, en comunión con los que sufren el exilio en la Diáspora y aman igualmente a la Nación que todos formamos.
En el mundo de hoy todos los pueblos de la tierra se interrelacionan, aun cuando se trate de sus decisiones soberanas. Este sentido de responsabilidad con nuestra querida Patria y de fraternidad universal, nos anima a comunicarles respetuosamente nuestras opiniones con relación a este proyecto de ley que, aunque es competencia de los norteamericanos, está relacionado con Cuba.
Agradecemos su atención y respeto.

A continuación la lista de ciudadanos cubanos que firman esta carta a título personal, entre los que se encuentran presos políticos, bibliotecarios independientes, bloggers, periodistas independientes, editores de revistas, clérigos, intelectuales, artistas, animadores de la sociedad civil y miembros de organizaciones políticas

1 Juan Juan Almeida García
2 José Alberto Álvarez Bravo
3 Silvio Benítez Márquez
4 Juan Carmelo Bermúdez Rosabal
5 Servando Blanco Martínez
6 Félix Bonne Carcassés
7 Luis Cáceres Piñero
8 Claudia Cadelo de Nevis
9 Leonardo Calvo Cárdenas
10 Eleanor Calvo Martínez
11 Marcelo Cano Rodríguez
12 Cecilio Dimas Castellanos Martí
13 Miriam Celaya González
14 Francisco Chaviano González
15 Hortensia Cires Díaz
16 Martha Cortizas Jiménez
17 Manuel Cuesta Morúa
18 Roberto De Miranda Hernández
19 Gisela Delgado Sablón
20 Reinaldo Escobar Casas
21 Oscar Espinosa Chepe
22 Guillermo Fariñas Hernández
23 Guedy Carlos Fernández Morejón
24 Juan Carlos Fernández Hernández
25 Karina Gálvez Chiu
26 Livia Gálvez Chiu
27 Margarita Gálvez Martínez
28 Julio César Gálvez Rodríguez
29 Joisy García Martínez
30 José Luis García Paneque
31 Juan del Pilar Goberna
32 Ricardo González Alfonso
33 Iván Hernández Carrillo
34 Maikel Iglesias Rodríguez
35 Irene Jerez Castillo
36 Yusnaymi Jorge Soca
37 Eugenio Leal García
38 Miriam Leiva
39 Gloria Llopis Prendes
40 Olga Lidia López Lazo
41 Yasnay Losada Castañeda
42 Luis Ricardo Luaces
43 Juan A. Madrazo Luna
44 Ainí Martínez Valero
45 Katia Sonia Martínez Véliz
46 Ricardo Santiago Medina Salabarría, presbítero
47 Manuel Alberto Morejón Soler, presbítero
48 Félix Navarro Rodríguez
49 Jorge Olivera Castillo
50 Pablo Pacheco Ávila
51 Leonardo Padrón Comptiz
52 Héctor Palacios Ruíz
53 Gustavo Pardo Valdés
54 Yisel Peña Rodríguez
55 Ana Margarita Perdigón
56 Arturo Pérez de Alejo
57 Juana Yamilia Pérez Estrella
58 Tomás Ramos Rodríguez
59 Soledad Rivas Verdecia
60 José Conrado Rodríguez Alegre, presbítero
61 María Esperanza Rodríguez Bernal
62 Lázaro Rosales Rojas
63 Elena Rosito Yaruk
64 Yoani Sánchez Cordero
65 Fernando Sánchez López
66 Elizardo Sánchez Santa Cruz
67 Mayra Sánchez Soria
68 Pedro Antonio Scull
69 Sergio Abel Suárez García
70 Virgilio Toledo López
71 Dagoberto Valdés Hernández
72 Wilfredo Vallín Almeida
73 Alida Viso Bello
74 Liset Zamora

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martes, 20 de abril de 2010

¿Qué sucedió con los dramaturgos y demiurgos gnósticos, cubanos? I//II

¿Qué sucedió con los dramaturgos y demiurgos gnósticos, cubanos? I/II
Se cumplen 53 años de dictadura comunista en Cuba
Sin la venia ajena


Miami reúne a dramaturgos cubanos
Hace un tiempo, corría el final de marzo de 2010, la Universidad de Miami (UM) llevó a cabo un singular evento con estrategias retrospectivas, vinculadas a la creación teatral cubana. Aunque ya para esos tiempos, lo plausible habría sido intentar desempolvar los restos mortales de esa actividad ahogada, como todas las demás enlazadas a la creación literaria. El encuentro no fue convocado, entendido ni encajado exactamente dentro un intercambio cultural.

Todo indicó ser producto de una digresión privada afónica. Algo parecida a una resurrección tolstoyana, acerca de los interminables temas que atañen al Asunto Cubano y apuntemos uno de los más fluidos, además de controvertidos: la libertad de expresión y creación.

Una categoría de tanta importancia universal, que nuestros patricios no dudaron en tomarla como estandarte primado, tal quedó plasmada en la I Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica.

Los hay que se las arreglan para torcer el significado de esta enmienda, sin licencias liberaloides o fundamentalistas, de igual modo ha sucedido con la tan vapuleada y torcida XIV Enmienda, al gusto de los "ciudadanos soberanos" con respecto a los inmigrantes ilegales.

El nominativo de "intercambio" adolece de síntomas parecidos y es aplicado de manera indiscriminada por una estela de reseñadores, los cuales parecen no entender la diferencia entre un intercambio cultural o científico, serio por supuesto y otro que no lo es, siquiera en las calendas.

Es que hasta donde sabemos, la condición sine qua non para bailar un danzón implica la presencia de dos entidades humanas de sexos opuestos, decididas a obedecer las reglas del sarao. O, en caso de un careo sublimado como amistoso e institucional, tal es el promovido por la UM; suponiendo que las liebres están aptas para sentarse a discutir con los lobos.

Resalta lo obligado de la existencia de opiniones disímiles en puntos de vista aleatorios, para un deleite franco de los participantes en aras de la pureza del diálogo pretendido entre centros gobernadores de puntos de vista tan disímiles.

La segunda condición en términos académicos, implica un plan detallado entre los dos o más países emisores y receptores de los contrincantes, uno de cuyos sitios, es sede. Este preámbulo conduce a entender que un particular por sí mismo no es necesariamente un elemento del intercambio académico, aunque sea integrado por fuerza al cónclave.

Protagonistas de los 60
La UM convocó al conciliábulo etiquetado, "Protagonistas de los 60", al cual invitó a personas destacadas adheridas en alguna forma a la dramaturgia [ver el artículo de Olga Connor, "Miami reúne a dramaturgos cubanos", El Nuevo Herald, viernes 26 de marzo del 2010], esos hermosos destellos del arte teatral, en ocasiones cinematográfico e inicialmente literario.

En el mismo, cuyas sesiones corrieron durante marzo 27 del 2010, participó un grupo reducido de dramaturgos, periodistas y especialistas cubanos de intra y extramuros, se infiere, incluyendo un cierto número de espectadores. Se destaca que ninguno de los gobiernos en pugnas se declaró patrocinador de una actividad tan subyugante.

Los enterados de última hora que habitamos el patio miamense, nos quedamos con la curiosidad y en la oscuridad. Ello supone estrategias de investigación o indagación quirúrgica, dirigidas a hurgar exclusividades entre las telarañas enrarecedoras de una de las facetas más especializadas y sensibles del drama isleño, la dramaturgia.

 A esta actividad, a la cual como un todo de pesadez insoportable la envuelven jirones trágicos del Asunto Cubano, deviene en el drama peor de la trágica cubana. Luego, no es arriesgado aventurar que el fin supuesto a alcanzar, era el intercambio de experiencias entre ambos segmentos de creadores.

Por lo general ambas facciones, no divorciadas intelectualmente muto propio, hablan un idioma casi común, sin dejar de ser raro,  a la luz de las 53 sombras transcurridas desde la implantación en Cuba de un gobierno despótico, totalitario y de redundancia absolutista regido por autócratas.
.
Estuvimos en presencia del intento de practicar la autopsia a un sistema exógeno de ideologías transnacionales, incompatibles con los altos principios de la libertad y democracia. Pero que esta ahí, armado con toda su crueldad de efectos especiales consecuentes, los cuales resultaron devastadores para la creación artística y la prosperidad intelectual.

 De igual modo con su objetivo primo ―la destrucción minuciosa del tejido social, orgullo y autoestima ciudadana―, arrinconando la cultura nacional en todas sus manifestaciones; y creando en el sentido de fabricación robótica, sus patrones artísticos artificiales propios de la deliciosa chatura totalitaria.

La misma echada graciosamente a la cara de un público compuesto de espectadores envilecidos du berceau à la tombe (de la cuna a la tumba) por un régimen despiadado. Sólo repasar la vacuidad de los scripts cinematográficos y guiones insípidos de dramas intrascendentales impuestos por los comisarios, como línea de producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Tal somia y sus síntomas, son características dependientes del miedo que alcanzan el resto de las dependencias del giro teatral, elaborados para el entendimiento de disléxicos mentales. Luego, el único tono permisible es el gris en cada manifestación artística o filosófica.

De teatristas y dramaturgos, a saltimbanquis de la pasarela oficialista
Suena fuerte, pero al miedo de estos conejillos del experimento comunista, el régimen no les deja espacio para más. En este caso, sucede en específico con las artes escénicas; estas ya estaban sumidas en ese imperecedero foreclosure custodiadas por el inexorable tentetieso de la Policía Política. Ello, desde iniciado e 1959, donde pace uno de los custodios del camposanto intelectual de las artes todas, el benemérito Sr. Antón Arrufat.

Los lectores exiliados, interesados en estos y otros aspectos de las Bellas Artes cubanas, las genuinas; consideraron que la dramaturgia isleña en ocasiones se viró valiente hacia el interior (muy difícil sin sufrir represalias y cuyas bajas fueron insustituibles) de la sociedad entera.

Tal quehacer era con intenciones naturales en las democracias, de escanear la magnitud del daño al carácter, principios e idiosincrasia de la nacionalidad cubana. Y de alguna forma, coadyuvar en explorar las posibilidades de dar voz a estos "secuestrados de Altona".

Tales aspectos de apoyo y enriquecimiento del acto cultural cerrado, de manera inexplicable para algunos, la UM dejó pasar por alto tal si fuera una norma punitiva, si esta era saltada por algún confundido. En tal lugar del exilio miamense, donde habitan los dramaturgos cubanos, que no estuvieron presentes en el encuentro, ni los motivos de su invaluable presencia y el por qué ahora, son incógnitas.

Los de afuera, salvo el reportaje de enunciación de El Nuevo Herald, nunca supimos la agenda de la convocatoria. A meses transcurridos, finalizado el evento, la redactora no nos ha deleitado dándonos señales sobre lo sucedido (tampoco la UM) en aquel cenáculo de eruditos, quizás sumidos entonces en un auto trance hipnótico de palabras congeladas e irreconocibles.

Luego, no es descartable que surjan conjeturas acerca de los objetivos mediatos y resultados de la convocatoria proclamada a todas voces en medio de un desierto intangible.

Como invitados al evento, participaron dramaturgos y especialistas notables residentes en Cuba como Antón Arrufat, Abelardo Estorino y Eduardo Arrocha (este último, escenógrafo); también Matías Montes Huidobro de Miami (¿es que tenemos uno sólo?) y Eduardo Manet de París.

Ahora, es que comienzan las especulaciones inevitables, mientras los integrantes del grupo selecto se embarca en otra digresión que intenta, ser conexa entre la bejuquera y marabuzales florecidos en el “más acá” del exilio cubano.

La saga continúa.

© Lionel Lejardi. Agosto, 2008
lejardil@bellsouth.net
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lunes, 22 de marzo de 2010

Noli me tangere, homo III/IV

Ella
Allí, en lo alto de la escalerilla, coronada con su sombrero coupé de fieltro graciosamente ajustado a la cabeza; estaba la esposa del Presidente Batista, la Primera Dama de la República. Fumaba un cigarrillo de tabaco rubio insertado en una boquilla larga de tronera dorada. Era una trigueña alta e imponente, con su semblante que casi delineaba rasgos de la Medusa virgen en acecho, no la de Caravaggio sino la doncella que describió Ovidio en su "Metamorfosis". En su rostro un rictus de pasión irreductible. Abajo, haciendo un semicírculo de protección ante la escalerilla, los guardias de seguridad, también fumando para escapar del frío de la madrugada invernal. Ella tiró el cigarrillo, porque al Presidente le detestaba y se bajó la trama del velo. Por su expresión entre solemne y furiosa, parecía ser recipiente de las Tres Furias devoradoras e implacables, esas guardianas celosas del universo. Su universo amado, que se le desvanecía por cada instante incontrolado y del cual no deseaba moverse. Jirones de aquel espacio ínfimo que le quedaba del terruño, reflejado en ese pedazo del tubo metálico del fuselaje de la aeronave, que a ella se le antojaba "su tierra", a punto de ser descuartizada por los guerrilleros.
Quizás, se sentía plasmada como una estatua de sal y de arenas negras como las de Isla Pinos. Esa tristeza al sur de la capital y a la cual sólo se podía llegar por mar (ferries), y que albergaba la cárcel de máxima seguridad del gobierno cubano, construida por el presidente Gerardo Machado. De la penitenciaria, dispusieron las administraciones posteriores de la época republicana, para albergar a los criminales violentos y otros no tanto. Castro y sus seguidores, tras el asalto alevoso y fallido que ejecutaron el 26 de julio de 1953, contra las instalaciones del Cuartel "Guillermo Moncada", en Santiago de Cuba y otros objetivos militares y gubernamentales cercanos, fueron juzgados con el máximo de seguridades judiciales, atenido a los procedimientos de un juicio limpio e impecable. Pero esos eventos ya eran cosas de un pasado hecho irreversible por Castro, envuelto en su eterno halo de venganza.
Batista miró a sus esposa detenidamente, antes de que ascendiera por la escalerilla, extasiado como siempre y además afligido, sin una razón aparente. Y reflexionó que más adelante dispondría de todo el tiempo del planeta para contar toda la historia de sus momentos finales como Presidente de la República de Cuba. De la que quizás, ella ni se interesaría. Porque para él seria tal como rescribir como nueva, la vieja y famosa novela biográfica de "Un sargento llamado Batista" (1954), aquella patética reseña del último presidente republicano, hecha caramelo y en un santiamén por el norteamericano Edmund Chester.
Ella era una mujer alta de atuendo y cabello negro lustroso, de línea modosita y de una sobriedad impresionante, pero de quien en medio de la frialdad no podía ocultar que se remordía de rabias interiores. Es que antes, había subido por la escalerilla del avión con su soberbia de soberana arrebolada, divina, hasta detenerse en el descanso inmediato a la cabina. Miraba hacia abajo, donde el Presidente ascendía hacia ella con lentitud, después de impartir saludos que nadie contestó y órdenes que ya nadie obedecería.
Y presintió que su ánimo respondía a la perreta y a las altanerías propias de una dama hasta ayer poderosa, y ahora defenestrada por el destino inherente a su posesión de esposa primada. Y ella, percibía un imaginario olor a sudor acre, al trasoñar a los guerrilleros destrozando su mundo exclusivo, encristalado, ahora a expensas de aquellos salvajes desparramados por los llanos.
La Primera Dama había antecedido al Presidente con su orgullo inventado de que él, su marido, seria el artífice que diera los toques mágicos para detener la fuga. Había subido lentamente por la escalerilla, seguida por Nany con el pequeño en brazos y otros dos edecanes, quienes portaban sendas Sten de 9 mm, y bandoleras colmadas de cargadores con el parque.
Ella se hayaba en medio de unos tipos, juramentados con el Presidente en protegerla hasta la muerte. Y se había deslizado escalones arriba, sin desear alcanzar la portezuela que la lanzaría al exilio, esa terrible lejanía espiritual y física. Y pensando que aquellos guerrilleros la desposeerían a ella y a su familia de todo lo acumulado durante años álgidos. Pero se quedó allí, tiesa.
"Malditos, esos mau–mau" –farfulló.
Se levantó el cuello alto del abrigo negro forrado en minsk y se apartó nuevamente la trama del velo. El cambiarse en el saloncillo angosto del ropero de damas del Club de Oficiales, a la voz del Presidente ordenando la huida, el traje sastre azul prusia a rayas tenues que ahora portaba, le había sido un tormento. Echó una mirada a la ciudad lejana resplandeciente a su alrededor la cual, como siempre era La Habana que refulgía entre las primeras urbes de América. En muy poco tiempo, la desidia de los vencedores la convertirían, minuciosamente, en un inmenso basurero. Luego quedó inmóvil. Pareció que con ella, el tiempo se había detenido e igualado sobre un lecho de pesares, que todo aquello era un mal sueño irretornable.
Desde el interior de la nave se destacó la figura robusta del Presidente, quien le hizo un suave llamado para que entrara. Pero ella no quería ni ver ni oír nada y aspiró profundo. Estaba convencida: sería la última vez en deleitarse con el aroma de la floresta natal, ahora impregnada de rocíos humectantes. Presintió el pavoroso rugido letal de la horda guerrillera proveniente de las montañas y selvas, y también que el paisaje amado sería despedazado y pulverizado, por la gula atroz de los vencedores.
Era lo usual a inherente a la falta de "clase" en los comunistas. Igual actuaron en Rusia y en sus Animal Farms sembradas tras la Cortina de Hierro. Pero ella estaba a punto de explotar, para desahogarse. Le hizo con la barbilla un gesto suave al Presidente, para que éste se le acercara.
–¿Cuántos te dí, Batista? –le murmuró ella a quemarropa, casi con la mandíbula cerrada, inmediato que lo tuvo a su lado bajo la mirada escrutadora de los pasajeros. Cada palabra lucia inconexa con el mundo real de ese momento, pero todas llenas de reproches.
Todavía la Leica de 120 le colgaba de su mano izquierda, enguantada con fina cabritilla negra. La tarde anterior, había accionado el aparato con una furia indiscriminada, sin importarle si las tomas saliesen bien o mal. Y Julia, la dama de compañía, su entrañable amiga del bachillerato, debió recargarle varias veces la máquina. Quería llevarse rastros de aquella tragedia cotidiana. Deseaba quitarse un zapato y taconearle los sesos al primer cabrón comunista que tuviera a mano, pero se contuvo. Pero eso sucedió después, porque allá abajo el Presidente continuaba charlas con Faget y otros defenestrados.
"Yo no puedo caer en esas cosas", trinó para sí.
A ella le impulsaba la ansiedad de escuchar las detonaciones y ver los fogonazos de las parabellum tremoladas por los amigos y seguidores de su esposo. Como cuando el asalto el 13 de marzo al Palacio Presidencial por parte de estudiantes y otros opositores. Los disparos que esperó de aquellos guapetones y que nunca se sucedieron, menos ahora, suavizados por el buen vivir pero ansiosos porque no se acababa de producir la dichosa hora del arranque.
–Creo que Masferrer era el único con suficientes coj... para detener en seco a esos pelu'os e’mierda –le puntualizó al presidente la tarde anterior, inusualmente zafia, en ocasión de tomar el café vespertino–. Y ni tú, ni el Francisco Tabernilla ese, con su título de Jefe del Estado Mayor Conjunto. Ni su hijito, tu "mano derecha" como dices; ése "Silito" que bien se las baila, fueron quienes le impidieron a él y a Rafael Díaz_Balart subir a la Sierra Maestra con sus "tigres", para cazar al tipejo. Rolando se lo hubiera bailado en "menos de lo que pestañea un mosquito". Tú y sólo tú, y no estoy cantando la ranchera, eres responsable de las vacilaciones de tus generales –le sentenció en tono lóbrego.
–Tranquila, mujer, ya todo eso pasó. Y modérate, por favor –apuntó el Presidente.
Los líderes batistianos habían soltado interminables tremoles sobre su decisión a sucumbir antes que fugarse. Pero en ese momento, mostraron no desear un fin numantino y sí, un apacible retiro playero tal como hicieron quienes les antecedieron. Salvo el ex_presidente auténtico, anterior al derrocado Carlos Prío; el sorprendente Grau San Martín, el "Divino Galimatías"; a quien nunca nadie, ni siquiera los comunistas, lograron sacarlo de su residencia –la que él llamaba su "Choza"– en la 5ta. Avenida del exclusivo barrio de Miramar.
A todos los fugitivos les apremiaba estar lo más lejos posible de aquella isla en llamas, a la que Enrico Caruso –el mismo que escapó del terremoto de San Francisco de 1906– denominó "...questo paese di merda", el día que estrenando "Aida" en el Teatro Nacional. Fue cuando corrían los tiempos del presidente García Menocal y los oposicionistas al gobierno de "El Mayoral", tuvieron la gentileza de detonarle un artefacto explosivo, ruidoso, en las cercanías del teatro.
Batista se le acercó a Martha, la miró condescendiente y trató de comprenderla, haciendo un gesto de quien esta confundido sobre qué hacer en momentos tan cruciales. Es que los nervios de todos, sin excepción, estaban tensados al máximo.
–Te pregunto, que ¿cuántos, cuánt...ooos hijos te dí, Fulgencio? –insistió ella enfatizando la última palabra, ante el asombro de los pasajeros más cercanos a la portezuela de la nave. Atónitos.
Nany, que cargaba al pequeño, abrió los ojos desmesuradamente. "Oh, mi pobre señora", se lamentó en silencio y comenzó a temblar.
–Ella se calza espuelas del quince –murmuró una pasajera a su esposo, uno de los ex ministros sobrecogido de miedo, encajado entre orines que le navegaban por el fondo de su asiento.
El Presidente miró a su esposa, anonadado, sorprendido de aquel arranque, alejado de la realidad. Pero el más asombrado fue un sobrecargo, el cual se juró interiormente nunca recordarse de esas frases. Se sabía al dedillo la regla principal de los clanes: "todo lo dicho o hecho por la familia real, es secreto".
A pesar del disparo a quemarropa, Batista movió la cabeza con aire benevolente, apenado con los testigos presentes. Pero había comprendido el excitante significado de la pregunta.
"Ella es maravillosa. Así de magnífica e inesperada, siempre", se reconfortó en sus reflexiones y sonrió, mirando a su entorno, pero aquello le terminó en una mueca. Todas las miradas apuntaban al techo. Nadie quería haber visto ni oído.
Tampoco era esa la pregunta que ella deseada hacerle, ni de la cual esperaría una respuesta pública de su marido. Sin embargo, sí sabía lo que pensaba la faz del otro, no su Presidente, sino la del compañero de vicisitudes. Después volvió la vista hacia la ciudad que se le desvanecía en escape y exhaló un suspiro. El Presidente, se acercó amable a la portezuela y la asió suavemente por el codo.
–Vamos, mujer, tenemos responsabilidades con toda esta gente, fueron nuestros colaboradores hasta el día de hoy.
–¡Noli me tangere, homo! –bisbiseó ella con los dientes unidos, bíblica, para que salvo él y ningún otro, entendiera.
Después miró fijo la mano que la asía y se soltó haciendo un gesto discreto. Estaba furiosa como una guajira con la "punz’á de Pascuas". Era la segunda vez que él le escuchó la frase.
–¿Por qué no quieres que te toque, mujer? –murmuró Batista, inquieto, ahora un tanto confuso y poniendo un acento fuerte en la última palabra. Y la miró profundo.
–Porque perdiste, hombre, ¡perdisteee! Y mi marido Batista, entiendes Fulgencio, mi "ma–ri–do" nunca debió perder –ripostó ella, deletreando cada sílaba, escrutándolo. Quizás en espera de que éste le propinara un buen jaquimazo, aunque fuera simbólico. Pero él nunca lo habría hecho, y menos ahora, que estaban "en baja".
–No, señora. No es así como usted dice. Simplemente, perdimos el juego –enfatizó el Presidente, pausado, en tono irónico.
También, incontenible, hizo un rictus de amargura filipina, como cuando era solamente un mandadero en el cuartel de la Guardia Rural del pueblecito de Banes. Eran códices secretos entre marido y mujer. Ella suavizó la expresión sombría por el alelamiento, tal como siempre le sucedía cuando lo enfrentaba. Y convino sorpresas con él en una pícara mirada de amada seductora y tibia, además de insinuante, alejada de luctuosidades y compromisos con el resto de quienes le rodeaban. Ella, se sentía como si estuviera caminando en babuchas por el centro de un pasillo cálido, interminable.
Es que le fue difícil y tortuoso, aunque inolvidable, el trecho recorrido con el "Mulato Lindo", como le apodaban las damas encopetadas de la high life. Pero tal sucedió cuando era el "Hombre Fuerte" de Cuba, allá por 1933, cuando aun no se conocían. Porque él fue exitoso en estabilizar la república –tras el vendaval anti machadista de 1933–, reactivó la democracia, logró que se aprobara la nueva Constitución de 1940 y que, finalmente, cerrara con un broche aceptable para la ciudadanía, ser elegido como Presidente de la República de Cuba (1940-1944), durante los siguientes cuatro años (sin reelección, porque la Constitución lo prohibía) por el voto popular y no por los sables y las bayonetas.
–Quizás fue una larga aventura, como las de Sagan –comentó Batista, como adivinando el tono que la consolaría.
Era verdad. Fueron 7 largos años entre sustos y pocas diversiones, mientras se bamboleaban en la cima del poder, no absoluto ni totalitario como el de su predecesor Castro, y del peligro siempre presente ante sus enemigos. Adulados y consentidos por una sociedad que casi los evadía, y que siempre los dejó, al menos virtualmente, en la puerta de entrada de los salones. Y que también les codeaba de manera formal por ser considerados "gente sin mucha clase", a pesar que fueran los guardianes feroces, los Cerbero singulares de sus riquezas, como los Inferi Dii de Hades.
–Sí, muy bello y excitante el trayecto –rezongó ella, tiritando, sarcástica–, pero ¡coño!, me lo hiciste caminar con esos tacones altos del poder, tipo lápiz Mikado número dos; y con el jodido corazón en la punta de la lengua. Y todo, por nuestra seguridad y la de los niños. ¿Valió la pena?, dime, Fulgencio.
–¿Decías, querida? –indagó él pacíficamente, a pesar del tono gutural, como haciéndose el sueco.
–No me hagas caso, Fulgencio. Son naderías de mujeres –argulló ella, conciliadora, tratando de bajar el tono álgido hacia lo conciliador.
–Tranquila, mujer, que no son muchas las veces que hago de movie star. Sólo que en esta, con los mau_mau, no me fue taquillera como la del treinta y tres –confesó el Presidente, frívolo, susurrándole quedo al oído pero con un marcado tono displicente.
Ella, finalmente determinó sentarse y él se deleitó nuevamente al sentir el aroma esparcido por Martha al dejar su lado. Ella se alejó, rozándole el brazo con sus pechos de una firmeza sorprendente; adrede; supuestos tan tensos como los virtuales de "Kiki", la modelo del "Le Violon d'Ingres". Rauda, caminó rumbo a su asiento, envuelta en la mirada de sus adoradores.
¿Le Panthère de Cartier? –le había preguntado él, enfebrecido, cuando ella le requirió hacia la portezuela de la aeronave.
Non, cherry, Chanel numéro cinq –le aclaró ella, en la cúspide su coquetería, como si estuvieran solos en su recamara de Palacio.
"Definitivamente estoy en baja. No pongo una, ni en la charada de Castillo", discurrió Batista, con su mejor tonalidad interior, con aire casi festivo.
Nadie movió ni un sólo músculo o pelo, cuando advirtieron el "pase" de la pareja presidencial. Todos, habían sido testigos excepcionales de una intimidad inconcebible, entre quienes siempre se habían mantenido intocables, a la altura de las circunstancias.
–No fue así tan sencillo –dijo Martha, estampando en su rostro un gesto de intención acentuada de quien vuela con intenciones de remontar la artillería gruesa.
–Deja que salgamos de todo esto. Iremos a Daytona, Venezuela, quizás lleguemos a la Quisqueya de Trujillo o a España –le advirtió Batista, abriéndole los ojos, insinuante. Ella ni suspiró. Recordó los años felices–. Pero dejemos por ahora estas frivolidades –apuntó él, como un cerrojo presto a trancarse por siempre, pero suave como un aguamanil repleto de rosas.
De las viajeras, la Primera Dama era la única que no mostraba los ojos llorosos. Le aguijoneaba la impotencia, no el miedo. Pareció tal si desde que decidió unirse a Batista, estaba preparada para momentos tan amargos y los otros impronunciables.
Cuando finalmente se acomodó, experimentó una serenidad inexplicable. Como si el frágil metal del fuselaje, se hubiera tornado coraza inexpugnable que la salvaría de todo peligro, a ella y al pequeño, desmadejado con indiferencia en brazos de Nany. Ya no le importaba que la oyeran o la miraran.
Por unos instantes experimentó la sensación apacible de sentir que la tensión acumulada en las últimas semanas había desaparecido. Ella, representó siempre un soporte espiritual para el régimen, frente a los enemigos del gobierno y, como ella misma acentuaba: "...de mi mismísimo marido".
Fue entonces cuando Martha Fernández Miranda de Batista compuso su expresión. Y sonrió sorpresivamente, con tanta dulzura como la de una gata melosa, tal como correspondía a la Primera Dama de la República de Cuba.
La saga continua. (Separata del Cap. 5, "La huida")
©Lionel Lejardi. Marzo, 2010
lejardil@bellsouth.net
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domingo, 21 de marzo de 2010

Noli me tangere, homo IV/IV

Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
¡Andando!
El capitán de la aeronave, Crol. Antonio Soto Rodríguez, se acercó a su líder y esperó que éste terminara de adecuarse junto a su esposa. Inquieto, echó una mirada de soslayo hacia la cabina de mandos, donde el copiloto le hacía fuertes señas apuntando a su reloj de pulsera, conminándolo al despegue. El capitán, aspiro profundo, trato de ponerse en atención y se inclinó respetuoso hacia la pareja presidencial, y le susurró al Presidente.
–Señor, cuando usted ordene –inquirió con voz un tanto temblorosa, esperanzado en recibir una respuesta positiva sobre el despegue de la aeronave. Batista lo miro a los ojos, asombrado.
–Mi estimado Coronel Soto, ¿habré entendido mal o usted dijo: "Señor, Presidente?" –le preguntó, enfatizando las últimas palabras. Y se revolvió en el asiento, hojeando la agenda abierta, con la picazón de los buenos tiempos.
Como aquella vez, veintiséis años atrás, cuando el sargento Andrés Benítez Pancorbo (después teniente coronel) otro de sus compañeros de la aventura en la asonada militar "de los sargentos" del 4 de septiembre de 1933; se le encaró en el Cuartel Maestre de "San Ambrosio", La Habana. El diferendo fue a causa de la entrega de unos pertrechos, municiones de boca y de guerra; que le exigía Batista cuando preparaba el cerco a los oficiales machadistas sublevados y refugiados en el Hotel Nacional.
–Oh, por supuesto: Señor, Presidente –intervino Soto, disculpándose y reaccionando como quien sintió de pronto en su nuca el aliento del presidente, tal si fuera el de un oso; o como si tuviera trabado en el gaznate, la mitad de un ladrillo de vidrio refractario.
–Fulgencio, por favor. Ya todo se acabó y cierra el libro de tus pensamientos –le recordó Martha con un tropo, con el mejor de sus susurros, relacionado con ese momento crucial.
Batista la miro, levanto la mano y chasqueo los dedos. La figura de civil que esperaba junto a la portezuela del avión se le acercó a paso rápido.
–¿Sí, Señor Presidente? –preguntó atento el jefe de los ayudantes.
–¿Todos a bordo, los equipajes y las protecciones?
–Todos y todo a bordo, señor Presidente aseguró el oficial, ahora de civil.
Batista acarició al pequeño Jorge y miró a Martha. Ella asintió con un brevísimo pestañeó.
El seco detonar de armas de fuego llegados ahora desde más cerca, erizó a los fugitivos. Indicaban el inminente peligro representado por la población ya desbordada en las calles, festejando un cruento ajuste de cuentas, a los que entonces estimaban, los peores gobernantes del planeta Tierra.
Los dos restantes comecandelas, se precipitaron a través de la escotilla y sin mediar orden, la portezuela fue cerrada apresuradamente por un sobrecargo, el cual permaneció tieso en espera del regaño. El capitá le hizo una seña discreta de espera, desde la cabina.
Batista pensó por un momento en dejarles hacer lo que desearan por primera vez en su vida, e intentó un gesto de aprobación. Pero recapacitó.
–Genio y figura hasta la sepultura –masculló.
Martha lo miró sorprendida, sobresaltada al entender el bisbiseo de los nuevos brios presidenciales y contuvo el aire.
–Oh, Cachita, por Dios, que no le vuelva otra vez el "ataquito" por el poder –rogó o ella, clavando su mirada en el techo.
Un inmediato y esperado carraspeo que exhaló el Presidente para aclararse la voz, compitió con el tronar de los motores y estremeció la nave. El resultado del retumbó presidencial, no era nada distinto de lo acontecido con el país entero, aún cuando en calidad de sargento, allá por el 33, sostenía las riendas del poder. La totalidad de los pasajeros sabía interpretar el significado, tono y compás de cada rugido presidencial. Y éste último tampoco pareció distinguirse, ni en una octava, de los anteriores.
–¡Andando! –ordenó Batista en tono bajo, pero con la firmeza de siempre.
Martha soltó el aliento contenido. Es que con el ascenso del "Guáimaro", el hasta entonces "Hombre Fuerte" se percató de algo inevitable: su antaña categoría como Presidente de la República de Cuba, disminuía en la misma medida en que el avión aumentaba la altura que le separaba del cocodrilo cubano. Eran, las 2:30 de la madrugada del 1ro. de enero de 1959. No por casualidad, Martha le dio en la mejilla un beso cálido.
–Felicidades por tu santo, amor –le susurró ella al oído, porque el santoral del día indicaba "San Fulgencio".
–¡Cara...! –reflexionó Batista–, el tal Fulgencio tuvo la suerte de que lo hicieran santo, y sin embargo a mí, no. –murmuró, desalentado.
Abajo en tierra, en el Palacio de los Yesistas, continuaban los acordes del danzonette "Suavecito", con Paulina Álvarez y el Sexteto Nacional y los sones de Miguelito Cuní con el conjunto de Félix Chapottín.
En la "Iglesia de la Finquita", al sudeste del barrio obrero de Redención; se acentuaban los ritmos de los batá y obatalá en el toque de tambores montado en el plante por las potencias ñáñigas de Redención, en Marianao. Los feligreses desbordaban frenesíes desde el domingo anterior, en los rituales: "para salvar el gobierno del mulato de la pinta (Batista)", decían. Después, la tonada y los tambores serian repicados en honor de los Castro.
La tarde anterior a ese Año Nuevo, ya "Papito Mentiritas" (el de las tres "C"); había dirigido la primera exhibición pública del ritmo "Casino", bailado por seis parejas veinteañeras del barrio de Pogolotti, en los salones playeros del "Casino Deportivo de La Habana", amenizados por el Conjunto de Roberto Faz.
Esa madrugada no lejos de ese barrio, en el jardín central del hipódromo "Oriental Park" casi a la vera de otro barrio marginal "La Isla del Polvo", el ruido de los aviones fugitivos despertaron a dos hermosos cisnes azules que desenrollaron su abrazo tibio nocturnal. Yacían sobre el domo de juncos, gladiolos y nenúfares, en medio del lago cristalino, con vestigios de escarcha en sus bordes; y bajo las miradas curiosas de unos flamencos floridenses, snowbirds recién llegados, siempre inoportunos.
Y las dos aves espantadas también levantaron su vuelo virtual rumbo al norte, aterradas como todos, pero sin importarles que el trayecto hacia la libertad, les tardaría treinta de sus mejores años.
Así cerró el capítulo de la huida presidencial de Fulgencio, Martha y dos de los tantos cisnes azules que abandonarían pronto su hábitat, quizás para siempre.

De las bitácoras de vuelo,
Las tripulaciones de las aeronaves fueron citadas de completo uniforme, a las 2:00 PM del 31 de diciembre de 1958 en la pista No. 1 del aeropuerto militar del campamento de Columbia. Sin orden del día. Al final, fueron seis las aeronaves disponibles, las visible, del tipo DC–4 y DC–54 que partieron de la pista. Tres se dirigieron hacia República Dominicana, dos hacia West Palm Beach y una hacia Jacksonville. Sin embargo, no fue del dominio público que otra séptima aeronave DC–54; de rango de vuelo mayor (no censada) y con unos pocos pasajeros y guardianes de una misteriosa carga sólo conocida por la pareja presidencial, no paró hasta New Orleans.
Fin de la saga. (Separata del Cap. 5, "La Huida")
© Lionel Lejardi. Enero, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
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